La vida democrática en un entorno adverso

Pedro Cote Baraibar / Flacso México
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El modelo electoral asumido luego de la reforma de 2007 se ha convertido en una herramienta fundamental para garantizar la equidad en el acceso al poder entre hombres y mujeres. Actualmente México está dentro de los siete países en el mundo con reglas de paridad absoluta.

“Hemos cumplido en términos normativos, pero tenemos un gran reto en la trasformación cultural de la equidad de género, tenemos todavía una agenda pendiente para la eliminación de la violencia política contra las mujeres”, aseguró en entrevista el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova Vianello durante su visita a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso México) con motivo del foro internacional Asimetrías y estereotipos de género en medios de comunicación (.)

La máxima autoridad del INE acotó que parte del reto de definir los conceptos y delimitar el uso del término “violencia política” para evitar “abaratarlo”. La violencia política en contra de las mujeres no puede reducirse, explicó, a acusaciones banales: debe ser entendida como un acto de discriminación que se traduce en la violación a un derecho fundamental.

Por primera vez, comentó Córdova el segundo día de marzo, estamos discutiendo la violencia de género por los partidos políticos y los medios de comunicación con base en datos y evidencias que son resultado de un monitoreo impulsado por el INE y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Tenemos datos duros. No nos estamos basando en percepciones subjetivas. Estamos ante indicadores que permiten generar exigencias sobre los estereotipos y la violencia de género a todos los actores involucrados”.

La investigación muestra que durante el proceso electoral de 2016 el 70 por ciento de las notas periodísticas sobre los comicios omitió a las candidatas.  También se encontró que por cada 10 horas dedicadas en radio y televisión a hombres, las mujeres solamente tuvieron 6.8 horas.

Entrevistado por la especialista en derechos humanos y política jurídica de la Flacso México, Karina Ansolabehere, el consejero presidente destacó la importancia de una transformación cultural y social para combatir los estereotipos y valores arraigados que promueven la desigualdad y la violencia de género. Para ello es fundamental una labor conjunta entre instituciones públicas, medios de comunicación y asociaciones civiles.

Esta labor, continuó, tiene sus primeras intenciones en la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCIVICA) que pretende robustecer las dimensiones conceptuales necesarias para que los ciudadanos se apropien del espacio público y de los valores que rigen a las sociedades democráticas.  De esta manera pueden participar activamente en la eliminación de los estereotipos, la discriminación y la violencia.

Esta estrategia nacional ha encontrado “resistencias estructurales para mejorar las condiciones de género tanto en los partidos políticos como en los medios. El consejero recordó que “el caso de Chiapas fue emblemático”, cuando los partidos contendientes decidieron abiertamente no cumplir con las reglas de paridad y la autoridad electoral local se convirtió en el “órgano de garantía que no garantizaba nada”.

La cultura cívica toma un papel crucial y transversal para convertirse en “una política de Estado que oriente y que plantee convergencia no sólo de las autoridades electorales, no sólo de las instancias gubernamentales, no sólo los órganos de control o las universidades, también los medios de comunicación y los ciudadanos”, detalló.

Violencia política y violencia criminal

Al acotar que la problematización de la violencia política es un cambio importante en la agenda del INE, Karina Ansolabehere cuestionó al consejero presidente sobre el impacto de la violencia criminal en el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Córdova Vianello aseguró que la violencia criminal es uno de los grandes problemas estructurales que enfrentan México y su democracia. “La pobreza, la desigualdad, la impunidad, la corrupción y la violencia son parte de una agenda pendiente e irresuelta. Son las promesas incumplidas de los gobiernos democráticos”.

Para Córdova se trata de problemas que constituyen el entorno en el que se intenta recrear la vida democrática e institucional de México, “es un medio ambiente muy adverso y muy nocivo”.

“La violencia criminal no ha obstaculizado el trabajo de la autoridad electoral que sobre todo de cara a las elecciones, implica un trabajo de campo muy profuso y muy amplio en todo el territorio nacional”, aclaró Córdova. Sin embargo, reconoció que “es preocupante pensar en que pueda irrumpir en los partidos a través de la imposición de candidatos o del financiamiento de campañas”.

Ante esta preocupación, Lorenzo Córdova, se pronunció en contra de la normalización de la violencia. “No debemos caer en lo que tendencialmente estamos llevando a que ocurra: que la violencia y la corrupción se asuman como parte de la normalidad de la vida social. No debemos perder nuestra capacidad de indignarnos y de protestar y de exigir una solución libre de autoritarismo y violaciones de derechos y libertades”.

Desde su investidura en el Instituto Nacional Electoral, el consejero concluyó: “Tenemos una responsabilidad como ciudadanos y aquí el INE está llamado a jugar el rol de cómo hacemos para no perder la capacidad de indignación y para ser refractarios a la tentación de ver como algo positivo la pérdida de libertades y la violación de derechos a cambio de que la violencia se combata”.

​Ver la entrevista completa aquí: 30 minutos​