Marín trató de sabotear a Peña y afectar una reunión

José Luis Camacho Acevedo / SDP Noticias
@jlca007

No creo que Pancho González sea la mano que mece la cuna del comportamiento de Marín ante el presidente Peña.

La verdad me resultó muy osada, pero realista y divertida, la clasificación que hizo Federico Arreola sobre las reuniones que sostuvo el presidente Peña Nieto con dos grupos de periodistas en estos días.

A los comunicadores que fueron primero a Los Pinos, Arreola los calificó como la primera división.

A los que Eduardo Sánchez llevó, con fuerte aroma de compensación, a un segundo encuentro con el primer mandatario para darles información sobre el tema de la fluctuación de precios en los energéticos, Arreola los ubicó en la segunda división del espectro de los medios de comunicación nacionales.

         La primera lista no generó comentarios marginales como sí lo hizo un integrante de la segunda división, Carlos Marín, quien manoteo al vocero Sánchez Hernández reclamando que lo hubieran dejado en la cola de la sesión de preguntas. Marín cree que es un periodista al que la Virgen le habla desde que se encontró un patrón ingenuo como Pancho González en Milenio y hace lo que le da la gana.

         Pero la trayectoria, pasada y reciente de Marín, lo muestra como un polizonte de la gloria de Julio Scherer y como un oportunista que, trepado en su último barco, se quiere significar como un crítico del peñismo ya cuando el sexenio casi termina. Así Marín estaría colocándose en lado opuesto de los más mesurados y calculadores periodistas, que ni ven el final apocalíptico de Peña que presagia Marín, ni mucho menos dan por hecho que López Obrador ganará las elecciones del 2018 sin problema alguno, como lo insinúa el “director” de Milenio y coach financiero de Pancho González.

Independientemente de todo, la ocurrencia de Federico Arreola de calificar a los invitados a Los Pinos esta semana, como de primera los periodistas que fueron al turno inicial, y que lo justifican nombres como Ciro Gómez Leyva, Adriana Pérez Cañedo, Paola Rojas, Joaquín López-Dóriga, el evolucionado Luis Cárdenas y el propio Arreola, le puso un especial sabor al caldo a esos encuentros por demás necesarios.

Pero de cualquier modo uno se pregunta: ¿Qué pretende Marín con tratar de sabotearle al presidente sus encuentros con los comunicadores, o con los que él ha sostenido como el criticado tono grosero que utilizó el defraudador de Scherer cuando el presidente Peña le concedió un espacio durante un vuelo en una gira internacional del mandatario?

No creo que Pancho González sea la mano que mece la cuna del comportamiento de Marín ante el presidente Peña.

Y además es irrelevante cualquier suspicacia acerca de una conjura de Marín contra Peña.

Lo malo fue que Carlitos estuvo a punto de tirar por la borda un encuentro muy necesario en estos momentos, que pudo ser incompleto y que es perfectible, sin duda, pero que marcó una nueva forma de comunicación entre los periodistas y el poder discutiendo los grandes problemas nacionales.

Ay cabrón.