¿Qué nos espera en la región con Trump?

Víctor Manuel Barceló R.
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En tanto pergeñábamos información que corroborase lo expresado hasta ahora –en seis entregas–, los acontecimientos van poniendo en su lugar los exabruptos en tuits y avances en la acción para poner en marcha lo allí expresado. Han sido integrantes del stablisment quienes frenan órdenes ejecutivas del presidente Trump. Quien “no da su brazo a torcer” e insiste con actitudes calculadas, intentando doblegar al que se deje o negociar con quien mantenga la dignidad a toda prueba.

Hay un tema vital para la región, que se escenifica hoy –19 de febrero– cuando los ciudadanos ecuatorianos acuden a las urnas para elegir a su presidente. El proceso electoral ecuatoriano acontece en una región y un planeta que se mueve en diversos sentidos, en cuanto a la evolución de las sociedades que le habitan. La humana pasa por un grave momento de desorden e imprecisiones. La multipolaridad que le regía parece volver a una bipolaridad no aceptada, en que China y Estados Unidos continúan avanzando en lucha sin cuartel por la hegemonía mundial, seguidos de cerca por Rusia y agrupaciones de países como BRICS y la Unión Europea que hacen sentir su presencia en los ámbitos de decisión global, cada vez con más fuerza.

En el campo de la economía hay sobresaltos irresueltos como el del libre comercio, que se pregonó como panacea universal. Ahora, con las determinaciones del gobierno estadunidense que pretende instalar un régimen proteccionista sin respeto a las normas acordadas en la OMC y en las propias pautas del TLCAN, en que se precisan los aranceles máximos a que puede acudir un país cuando decide separarse del mismo. El señor Trump propone aranceles estratosféricos, esquizofrénicos, fuera de la realidad circundante.

Seguramente hay funcionarios del gobierno estadunidense que se estrenan, sin mayor pericia de las consecuencias que para su economía representará entrar en una escalada proteccionista frente a sus socios comerciales –sobre todo los de Latinoamérica y el Caribe–, obligándoles a seguir la misma ruta proteccionista.

Cimentar un orden a base de decisiones ejecutivas, que definen, desde la construcción del muro –ya calificado de la ignominia–, la cacería, amenaza y aversión a inmigrantes y mujeres, llegando a la relocalización de actividades productivas en bienes y servicios, para intensificar la inversión interna de capitales para generar empleo en EU.

Trump intenta una manera de integración y exclusión, sin precedente ni en las mentes más retrógradas de los partidos estadunidenses, siempre siguiendo a su maestro Samuel P. Huntington, señalado en la anterior entrega: http://www.telesurtv.net/opinion/Cuando-las-derechas-latinoamericanas-pensaron-en-Trump-20170210-0018.html

Frente a ello, los proyectos modernizantes que varios países de la región mantienen dentro del curso neoliberal, solo provocan mayor pobreza, miseria y violencia social y están fuertemente cuestionados por sus pueblos. Bajo su influjo, se acentúan los efectos del cambio climático que ya son catastróficos, sin que nada ni nadie se haga responsable de sus causas –ampliamente documentadas y acordadas multilateralmente las vías de atenuación, con la ausencia del voto de los países mayormente culpables–, por lo que las soluciones propuestas no alcanzan la universalidad requerida:

http://unfccc.int/portal_espanol/informacion_basica/la_convencion/items/6196.php  

            Por su lado, tanto la inseguridad como la violencia adquieren peligrosa vigencia en la vida ciudadana de casi todos nuestros pueblos, sin que se apliquen medidas que verdaderamente las acoten y pongan en dimensiones manejables. Junto a ello está el terrorismo desatado por los países que buscan mayor poder sobre los recursos naturales de otros pueblos y echan mano de la fuerza militar. EU es el mayor poder militar del planeta. En los últimos tiempos condiciona su apoyo a la OTAN a cambio de una mayor inversión de los países en gastos militares; “hacer más” dijo Mike Pence, vicepresidente, a fin de que cumplan con sus compromisos financieros para no erosionar los fundamentos de la Alianza Atlántica, que son los de la “defensa común”, en un mundo peligroso. Pence afirma: “Estados Unidos seguirá al lado de Europa como ha hecho durante generaciones en defensa de los principios de la democracia, la soberanía y la integridad territorial”:

http://www.elmundo.es/internacional/2017/02/18/58a81464e5fdea221e8b456f.html

Ésta es la trama planetaria con alta dosis de inestabilidad constante, aguda y metódica, que busca cambiar los paradigmas en que viven Latinoamérica y el Caribe, insertas en una economía globalizada, apuntando a la exportación de recursos naturales, extraídos con mil mañas de nuestro suelo y subsuelo. Con ello se pretende retornar a la economía interna de nuestros países a la extracción y venta de recursos naturales, evitando empeños por una industrialización propia, basada en que los recursos sean puestos bajo el control de sus pueblos.

Para ello se retorna a mecanismos ya usados para difamar y suprimir liderazgos nacionales y regionales, que apuntalan hoy a gobiernos progresistas y buscan consolidarse en otros países de la región, con fuerte presencias social, para avanzar a fórmulas de vida que fortalezcan todo aquello que molesta al imperio: el reforzamiento de nuestras democracias con una genuina y transparente participación ciudadana; la reivindicación de nuestros pueblos originales o indígenas, verdaderos dueños del territorio y sus recursos; fortalecimiento de la unidad continental para lograr una zona económica integrada y autosuficiente, así como otras situaciones que lastiman el sentir de nuestros pueblos.

Muchos de nuestros conciudadanos por ahora están necesitados de acudir al territorio estadunidense para suplir carencias de empleo y otros satisfactores, que la presencia y descontrol emanado de las transnacionales que dominan los mercados internos de nuestros países y la falta de políticas públicas adecuadas, les llevan a recibir trato inhumano, que hay que superar en la mesa de negociaciones, cuando el gobierno estadunidense encuentre su equilibrio y nuestros gobiernos definan el piso parejo necesario para una negociación cimentada en la historia, el orgullo y la gloria de nuestros pueblos y países, misma que se dé en términos de respeto a la soberanía, la independencia y la seguridad nacional. Entretanto nuestros diplomáticos en embajadas y consulados, tendrán que intensificar sus acciones en defensa de los derechos del inmigrante, claramente expresados en documentos de índole multilateral. http://www.cndh.org.mx/Derecho_Migrantes

Lo que se aprecia y analiza en los órganos de investigación política y económica es que las contradicciones entre intereses empresariales de la élite (stablisment) y los requerimientos del 99.9% del país, que se resolvían en el juego político de los partidos Republicano y Demócrata, ya no está funcionando. El neoliberalismo, a poco de su implante global, nos muestra el lado turbio de la democracia liberal, que en su afán protagónico destruye economías locales y hace nugatorias la legitimidad social del Partido Demócrata y el Republicano.  Uno de los miembros económicamente poderosos, dentro de la élite gobernante, con poca experiencia política, llenó el vacío de liderazgo político, colocándose en la cima con exabruptos y balandronadas que ahora pretende llevar a la práctica.

Trump representa la ruptura entre las élites, su consolidación dependerá de cuánto y en qué tiempo entenderá que el neoliberalismo no es solo obtener ventajas competitivas de sus socios por todo el planeta –en especial en Latinoamérica y el Caribe– lo que podrán lograr parcialmente y siempre pisoteando los acuerdos globales y regionales. La duda priva en cuanto a su capacidad para la conducción de la democracia, aunque esto lo hagan a su modo y como gendarmes.

¿Cómo harán para que los pueblos ofendidos se “contenten” y no presionen más, y así las minorías selectas en cada país y sus socios corporativos, continúen el saqueo de las economías locales? ¿Qué ocurrirá con los esfuerzos de los sistemas locales  y regionales en materias alimentaria, ambiental, educativa, salud, vivienda, trabajo y energía? Seguramente llegó el momento de reconcentrarnos en nuestros procesos, acentuarlos en las rutas más sanas que permitan las condiciones políticas y sociales en cada nación y presentar frentes comunes ante los países –en especial EU– y sobre todo dentro de los organismos multilaterales en que participa la región.