Internet para incautos

José Sobrevilla
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.     @PPsobrevilla

Desde que llegó a nuestras vidas, nada volverá a ser igual. Poco a poco se adueñó de nuestro tiempo cambiando costumbres, alterando las relaciones interpersonales, haciéndolas frías, superficiales, banales, dudosas, lejanas. El concepto de amistad se vulneró al grado que hoy, a pesar de los 10 000 “amigos” de Facebook o 5 000 seguidores de Twitter, las soledades son más intensas y marcadas que antes. El debate serio se ha banalizado. Términos como tuitear, guglear, digitalizar, chatear, bloguear, postear, viralizar, trolear, hackear, etcétera, se han convertido en parte de nuestra jerga diaria.

Con los riesgos que significa, muchos trámites, operaciones o servicios que antes hacíamos físicamente hoy son electrónicos: pagar el recibo de luz, agua, teléfono, predial, tarjetas de crédito; hacer transferencias u otros movimientos son ya en línea. Los periódicos y revistas han tenido que adaptar sus contenidos al sistema electrónico.

Hoy, los trabajos escolares dependen en gran medida de una conexión a la red. El “copy paste” se ha vuelto el rey de los plagios: amo y señor de las tareas escolares; las bibliotecas poco a poco han digitalizado sus acervos. Las disqueras, autores, músicos y/o cantantes, venden sus temas por iTunes, O2 MyPlay, e-music, Rhapsody, We7, Napster, etcétera.

Nadie se lo imagina, sin embargo no un día, sino unas horas sin internet significarían un caos. Todo se paralizaría.

Para quienes no tenemos los conocimientos suficientes, sumergirnos a internet es como nadar a ciegas entre un grupo de incautos o en un mar de tiburones. Pese a usar diario internet con los navegadores convencionales como google, yahoo, Bing, mozilla u otros, pocos sabemos de la existencia del “internet oculto o invisible”, Lo llaman “darkweb”*, “Deepweb”* o “Hidden web”, término que atribuyen al informático Mike Bergman, y que maneja contenidos no indexados a los buscadores convencionales. Se accede mediante un navegador llamado “Tor”.

Según Wikipedia la internet profunda ofrece 7 500 terabytes de información, equivalente a 550 billones de documentos individuales; sin embargo, la Universidad de California, Berkeley, lo estima en 91 000 terabytes. El internet superficial, el que conocemos, contiene únicamente 19 terabytes de contenido, un billón de documentos [1]; aunque en 2003, la Universidad de Berkeley lo estimaba en 167 terabytes. No olvidemos que son números relativos porque diariamente cambian.

Una discusión recurrente entre los estudiosos, es si el uso de internet afecta o no la capacidad de concentración y el pensamiento crítico, o si potencia la agilidad cerebral. El estadunidense director de Harvard Business Review, Nicholas George Carr [2], quien también es escritor y autor de libros y artículos sobre tecnología, negocios y cultura, afirmaba en 2008 que internet erosiona la capacidad de concentración además del pensamiento crítico, al ser un obstáculo para cristalizar ideas nuevas o profundizar en las antiguas. “Nos incita a buscar lo breve y lo rápido, y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. Cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. En cambio, cuando enciendes el ordenador, te llegan mensajes por todas partes; es una máquina de interrupciones constante” [3].

Contrariamente, el periodista canadiense Clive Thompson [4], blogger y escritor de ciencia y tecnología, ha afirmado lo contrario: “la Red no sólo potencia nuestra agilidad cerebral, sino que además nos permite aprender más y más rápido haciéndonos más inteligentes”.

La discusión sigue abierta; sin embargoHoward Gardner, psicólogo cognitivo, creador del concepto “inteligencias múltiples”, ha dicho que “es posible que perdamos algunas habilidades como concentrarnos durante un tiempo prolongado y ser capaces de recordar grandes cantidades de información a largo plazo; pero muy posiblemente internet también nos está dotando de nuevas capacidades” [5].

Para Matthew Fisher, de la Yale University, las búsquedas en internet dan a las personas la ilusión de conocimiento personal, aun cuando en realidad no han adquirido ninguno. Un experimento del que bienestar.salud180.com publica un fragmento, arroja que buscar cosas en google afecta la confianza de las personas en sus capacidades intelectuales. “La gente termina creyendo  que la información almacenada en línea es la que conocen por sí mismas, sin ayuda. Una consecuencia de ello puede ser que las personas no reconozcan las lagunas de su propio conocimiento” [6].

Es preocupante, dice la publicación, porque “significa que las personas tienen más probabilidades de sobreestimar sus conocimientos en situaciones en las que realmente es importante que sepan de lo que están hablando” [7].

El “trol” o “troll”, o el  arte del engaño

¿Qué tan confiables son las opiniones en la web? Podemos decir que mucha de la opinión pública digital puede ser alterada, distorsionada o, en algunos casos, determinada por los llamados “troles” que, aplicado a la web es el término que describe a los que provocan a usuarios o lectores intencionalmente, creando controversia o incitando reacciones predecibles en usuarios novatos. ¿Para qué? Simplemente por diversión, interés político, económico, desviar una conversación o enfadar o enfrentar a los participantes.

Una de las identidades del término es que viene de “trolling for suckers”, pescar incautos, “morder el anzuelo”. Pero también en redes sociales existen los “bots”, que viene de robot, y en el argot tecnológico son cuentas que simulan ser personas y se crean con fines determinados, distintos al normal o habitual del usuario que busca interactuar o convivir con otros [8]. Así como los “troles”, los “bots” crean cuentas para decir cosas que no mostrarían con su cuenta original. Son válvulas de escape para contenidos comprometedores o escandalosos. Ambos términos se utilizan para nombrar a quienes engañan o inducen la opinión pública digital.

El vocablo “troll” es altamente subjetivo. Algunos lectores clasificarían un mensaje como “troll” mientras otros como contribución legítima, aunque controvertida, a la discusión. Frecuentemente se usa el término para desacreditar una posición contraria o a su proponente.

Por azares del destino, en 2012, después de varios jefes de prensa destituidos, este tecleador fue invitado como “estratega de medios” en la candidatura de una señora a jefa de Gobierno del Distrito Federal. Su carácter rudo, autoritario, intransigente, impedía al compañero norteño titular de Comunicación, dar un adecuado asesoramiento a la distinguida dama. Cuando el Grupo Reforma invitó a la candidata a un debate, la sugerencia fue que declinara, dado su controvertido pasado. Como era de esperarse la señora ignoró las recomendaciones.

“La van a golpear”, comenté a una joven compañera especialista en redes sociales que usaba el cubículo contiguo. “¡No, lo creo!”, respondió prácticamente segura. “Tenemos un ejército de troles (más de 100) que nos van a estar apoyando”. Se dio el debate y la señora fue brutalmente exhibida por un incidente en su empresa que la había llevado al Reclusorio Norte en 1998, y que inútilmente se había intentado ocultar.

Mencionados o no, hay varios casos. Por ejemplo en 2015, cuando el candidato a la alcaldía de Zapopan, Jalisco, por el Movimiento Ciudadano, Pablo Lemus, postuló el lema “Candidato transparente”, le armaron el hashtag #Corruptocomolemus; y su equipo se defendió en El Informador de Guadalajara, señalando que “estos ataques los realizaron tuiteros a sueldo, conocidos como ‘mega trolls’ o ‘influencers’, contratados para atacar y posicionar temas particulares” [9].

Pero, ¿qué les falla a los candidatos mexicanos al intentar usar el “ciberactivismo”? El ejemplo  sigue siendo la campaña de Barack Obama en 2008. “Los números lo avalan”, como bien dice el especialista Darío Ledesma: “Captó 500 millones de dólares por internet, tres millones de personas se suscribieron en Facebook, dos millones en el site MyBarackObama.com, 750,000 voluntarios en internet” [10], etcétera. Pero ¿por qué fue exitosa? Porque utilizaron internet para captar fondos, encontrar y coordinar voluntarios, difundir eventos de campaña además de posicionar mensajes.

En cambio en México, 2012, los trolls y todos los mecanismos de redes sociales en internet descalificaron, atacaron, denostaron y exhibieron a los candidatos opositores; cuando sólo deberían ser parte de una  estrategia más amplia. “El ciberactivismo puede ser definido como toda estrategia que persigue el cambio en la agenda pública mediante la difusión de un determinado mensaje y su propagación a través del boca en boca multiplicado por los medios de comunicación y publicación electrónica personal. El buen aprovechamiento y manejo del ‘ciberactivismo’ puede hacer que una campaña política en internet sea la punta de lanza para la campaña en la vida real”, acertadamente ha publicado Darío Ledesma en su blog personal.

*De acuerdo con la página argentina Taringa, la “deep web” no se indexa a los motores de búsqueda porque su contenido es demasiado extenso. Ahí se reportan casos de abuso doméstico, opresión del gobierno… entre muchas cosas, ya que las denuncias son anónimas y privadas. La usan los gobiernos para operaciones secretas, la FBI, empresas y grandes corporaciones.

En cambio la “web o darknet”, parte de la deep web, está además restringida. Para acceder se  necesita un software y una autenticación. Ahí se accede al mercado ilegal  de drogas, pornografía, pornografía infantil, venta de órganos humanos, muestras de tortura… “Incluso puedes contratar hackers y sicarios”. Al ingresar se aportar “algo” que hace que el contenido sea renovado; además de compartir un vínculo de culpa, “cosa que facilita que se reduzcan las posibilidades de que alguien denuncie el sitio a las autoridades, porque también está “manchado”. Una vez que se tiene el acceso, se puede adquirir bienes y servicios ilegales” [11].


[1]https://es.wikipedia.org/wiki/Internet_profunda

[2]https://es.wikipedia.org/wiki/Nicholas_George_Carr

[3]http://lab.cccb.org/es/universo-internet-mas-superficiales-o-mas-listos/

[4]https://en.wikipedia.org/wiki/Clive_Thompson_(journalist)

[5]http://www.thecult.es/tercera-cultura/universo-internet-mas-superficiales-o-mas-listos.html

[6]http://www.salud180.com/salud-dia-dia/como-el-internet-te-hace-sentir-mas-inteligente

[7]http://bienestar.salud180.com, ídem.

[8]http://www.merca20.com/todo-lo-que-necesitas-saber-sobre-los-bots-en-redes-sociales/

[9]http://www.informador.com.mx/jalisco/2015/593403/6/corruptocomolemus-es-tendencia-el-candidato-acusa-guerra-de-trolls.htm

[10]https://depolitica20yotrosdemonios.wordpress.com/2012/04/09/campanas-2-0-barack-obama-vs-los-candidatos-a-la-presidencia-de-mexico-2/

[11]http://www.taringa.net/posts/info/19666594/Que-diferencia-hay-entre-Deep-Web-y-Dark-Web-Pasa-papu.html?utm_medium=email&utm_source=taringa_mailing&utm_campaign=personalizados_DE_m_17&utm_content=8306&utm_term=post_1_title