Amenazan al Astillero, SDP y Aguilar y ataques vulgares

Federico Arreola / SDP Noticias
@FedericoArreola

¿Amenazan a Julio Hernández? Cuenta @julioastillero en su columna de La Jornada:

1. “Un lector, que pareciera ser oficial de la Secretaría de Marina, considera que este tecleador está pasando los límites en su afán por criticar al gobierno federal”.

2. Ese lector proporciona su nombre, “pero por decisión astillada no será mencionado”.

3. Dice el lector al columnista: “creo que su imparcialidad comienza a decaer y la balanza comienza a inclinarse (...) al usar el término ‘sobrecogedor’, manera tendenciosa para insistir en poner como víctimas verdaderas a los delincuentes”.

4. El lector sigue: “Deseo, aunque no es posible, invitarlo a nuestras operaciones para que, sin que nadie se lo cuente, sea testigo de cómo ocurren los eventos y, al igual que la CNDH, miren desde el ángulo correcto y actúen de manera imparcial y profesional. Sobran medios para poner al mal gobierno en evidencia, pero escribir mentiras acerca del desempeño de los militares en acción (no somos el gobierno, aun si recibimos sus órdenes), la verdad: ofende”.

El lector de Julio, oficial de la Marina Armada, debe moderarse

El columnista de La Jornada no dio el nombre del lector que le envió la carta que, por su tono, parece una amenaza.

Pero Julio Hernández sí proporcionó algunos datos de su lector: “En 2007, alguien con su mismo nombre aparecía en los registros de esa secretaría como guardiamarina, término que según la RAE se aplica a quien es alumno de la Escuela Naval Militar en los dos años precedentes a su nombramiento como alférez de fragata”.

Invito al oficial de la Marina a tomar las cosas con calma. Entiendo y aun aplaudo a los militares que se juegan la vida en la lucha contra las mafias del crimen organizado.

Y, desde luego, me enoja que a los militares se les cuestione simplemente porque hacen lo que los demás jamás haríamos: enfrentar a delincuentes fuertemente armados.

Pero las críticas, por más molestas que resulten, no deben ofender a nadie. Y, desde luego, no veo nada indebido en los comentarios de @julioastillero acerca del trabajo de los militares.

Para ganar la guerra en la que absurdamente los metió el gobierno de Felipe Calderón, los militares no deben perder el tiempo refutando a sus críticos, menos aún con expresiones que parecen amenazas.

Los militares deben concentrarse en las acciones, que son durísimas, en los distintos frentes de batalla.

Todos los apoyamos, pero no incondicionalmente. Debe comprender el lector de Julio que la percepción de las cosas, fallida o no, se alimenta de experiencias.

Y, ni hablar, entre las miles de acciones valientes y heroicas de las fuerzas armadas mexicanas, ha habido algunas violaciones a los derechos humanos.

Lo único que piden los críticos es no excederse en el uso de la fuerza. Resulta entendible que en el fragor de la batalla los militares piensen sobre todo en defenderse y atacar; aun así, están obligados a ser prudentes.

Dice el lector de Julio: “Deseo, aunque no es posible, invitarlo a nuestras operaciones para que, sin que nadie se lo cuente, sea testigo de cómo ocurren los eventos”.

¿Y por qué no es posible invitar a Julio o a otros periodistas a ver las operaciones? Sabemos lo que es la guerra porque los periodistas han estado ahí, en el frente, para narrarla. Ha ocurrido numerosas veces en distintas épocas y en todo el mundo.

México está en guerra, es la triste realidad. Los militares deben ganarla y los periodistas tienen que contarla.

El periodismo y sus excesos

Los excesos del periodismo existen y hay que denunciarlos. Hay dos casos lamentables: el de Ricardo Alemán, que insiste en calumniar a AMLO, y el de John Ackerman, que organizó toda una campaña de linchamiento contra el rector de la UNAM, Enrique Graue.

AMLO se excedió al cuestionar el operativo de Tepic, sin duda lo hizo, pero… ¿acusarlo de estar financiado por el narco?

El lamentable columnista de Milenio Ricardo Alemán asegura sin presentar pruebas de ningún tipo que el crimen organizado financia a Morena y a Andrés Manuel López Obrador.

No estoy de acuerdo con lo que dijo AMLO acerca del enfrentamiento del pasado jueves (9-II) en Tepic, Nayarit, en el que fallecieron 16 sicarios de un cártel poderoso, entre ellos su líder, El H2.

Andrés Manuel, erróneamente, cito a Ricardo Alemán: “Acusó a las fuerzas armadas de ‘ajusticiar’ a los delincuentes en lugar de detenerlos. Además dijo que la mayoría de las ‘víctimas’ eran jóvenes”, inclusive menores de edad.

Pero lo que fue un simple exceso verbal de AMLO no puede, por ningún motivo, ser considerado como un acto “defensor del crimen organizado que campea en Nayarit”.

Menos aún pueden las palabras de López Obrador usarse para sugerir que “existen nexos del narco con células de Morena”.

Por lo demás, después de entender que se equivocó, Andrés empezó a corregir. Lo dice Francisco Garfias en Excélsior: “Andrés Manuel López Obrador admitió ayer implícitamente que no tiene certeza de que hayan muerto menores de edad en el operativo de la Marina, realizado en Tepic, para capturar al líder del cártel de los Beltrán Leyva, Francisco Patrón, apodado El H2”.

Simplemente, López Obrador se aceleró y dijo algo absolutamente inadecuado. Fue todo. Le pasa a cualquiera.

Linchar a Graue desde la izquierda

En su columna de Milenio, Héctor Aguilar Camín repitió el comentario que hice el lunes “sobre el personaje público que más arriesgó y más aportó a la marcha, el rector de la UNAM, Enrique Graue:

            "Académicos de un nivel intelectual bastante pobre, como John Ackerman, han criticado al rector de la UNAM, Enrique Graue, por haber participado en la marcha #VibraMéxico. El rector debe ignorar a ese tipo y a otros fantoches de la universidad que piensan de esa manera. Graue hizo lo que era su deber: marchar a favor de México. Punto”.

Si hay otra marcha para defender a México, y debe haberla, ahí debe estar el rector Graue, al que por elemental superioridad ética e intelectual deben tener sin cuidado las campañas de alguien como Ackerman.

El Sendero del Peje

Por cierto, Aguilar Camín dijo que publico mis columnas en el Sendero del Peje. No es así. Este sitio se llama SDP Noticias.

¿Qué significa SDP? Pues eso; Sendero del Peje. Así se llamó en sus inicios este portal informativo. Decidimos, hace años, cambiarle el nombre para dejar atrás la etapa del periodismo militante.

Aunque estamos orgullosos de haber participado todo un sexenio en el movimiento de López Obrador, ya no lo hacemos.

Algunos seguidores de Andrés Manuel dicen que este sitio cambio de nombre, que ahora es el Sendero de Peña.

Es muy buena broma, claro que sí.

En un video de septiembre del año pasado, con ganas de molestar Andrés hizo un chiste con eso al preguntar: “Sendero del Peje… ¿cómo se llama ahora?”.

López Obrador y Peña Nieto

Andrés Manuel no necesita preguntar, conoce perfectamente la historia: el Sendero del Peje es ahora SDP Noticias y, por supuesto, no veo ninguna contradicción al pensar, como lo pienso, que López Obrador y Peña Nieto son dos políticos fundamentales, a los que debemos apoyar por patriotas y honestos, por lo que representan y, sobre todo, por la pasión con la que trabajan pensando en el bienestar de México.

Ojalá EPN y AMLO se entiendan en este final de sexenio en el que, además de todos los problemas internos sin solución, nos amenaza el gobierno más poderoso del mundo.

 

 

Ricardo Alemán, un periodista idiota bastante inútil

Federico Arreola / SDP Noticias
@FedericoArreola

Ha publicado Ricardo Alemán, en Milenio, un artículo absolutamente idiota titulado “¡Los idiotas útiles…!”

¿Quiénes somos los “idiotas útiles” –me incluyo en el grupo, desde luego– de los que habla el señor Alemán? Simplemente, todas las personas que tenemos opiniones distintas a las suyas.

Ricardo Alemán ha pedido, al finalizar su columna, que los idiotas útiles nos pongamos el saco.

Ya lo hice: me lo puse y me queda realmente bien, como hecho a la medida en sastrería de lujo.

Ahora bien, dado que soy experto en idiotas, los identifico fácilmente al verlos o leerlos. Así las cosas, puedo asegurar que Ricardo Alemán es también un idiota, aunque muy poco útil.

El columnista de Milenio, ni hablar, es un idiota bastante inútil. Le viene muy bien una de las definiciones que da la Real Academia Española: “Engreído sin fundamento para ello”. El típico mamón del periodismo, pues.

Pero, sobre todo, es un idiota periodístico el señor Alemán si vamos a la etimología de la palabra, según un diccionario chileno: “Idiota proviene del griego ιδιωτης (idiotes) para referirse a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses privados. La raíz ‘idio’ significa ‘propio’ y es la misma que en ‘idioma’ o en ‘idiosincrasia’...”

El periodista serio se ocupa de asuntos de interés público. El periodista idiota solo atiende sus intereses privados. Eso es lo que hace a diario, en Milenio, don Ricardo Alemán: comercia con sus opiniones, de ahí la enorme cantidad de tonterías que difunde.

En fin, como los intereses personales del señor Alemán no tienen la menor importancia, pues entonces él es un idiota bastante inútil.

De ahí que el columnista de Milenio tenga que recibir dos medallas: una por idiota y la otra por si la pierde... Y una más para ese colega suyo del que después habrá oportunidad de hablar.