En recuerdo de Arnoldo

Martha Recaséns / Tribuna Comunista*
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Hace 92 años en la Hacienda de Pericos, municipio de Mocorito en Sinaloa, Silvina Verdugo acompañada de Isaac Martínez, trajo al mundo al primero de los ocho hijos (una pequeña falleció de meses) que nacieron de su unión. Arnoldo fue el nombre que le escogieron.

Reconstruyendo su historia a lo largo de estos años, llego a la conclusión de que desde pequeño, Arnoldo fue un ser inquieto y con una clara tendencia al liderazgo. Prueba de ello fueron los muchos testimonios que he escuchado de quieren fueron sus compañeras y compañeros de infancia y desde luego de sus hermanas y hermanos. Sin duda su experiencia de infancia y juventud marcaron el camino que eligió. Presenciar las consecuencias de la “explotación agrícola precapitalista” y la opresión de los indios mayos, así como conocer la lucha agraria que encabezaba su tío materno, Agustín Verdugo, influyó en el desarrollo de la personalidad del niño de enorme inteligencia.

Tampoco tengo la menor duda que desempeñarse como “sparring” de su primo Roberto, cuando éste practicaba el boxeo, tuvo que ver con las habilidades que a temprana edad Arnoldo desarrolló y puso en práctica. Entre otras cosas, se considera que el que le hace de “sparring” tiene las siguientes ventajas: aprende a tomar el ritmo de pelea con un contrincante, mejora sus reflejos, aprende a manejar los tiempos de los rounds, el caminado sobre el ring y el manejo de las situaciones en él, como por ejemplo, al estar contra las cuerdas pone en práctica los avances del peleador, corrige y perfecciona los movimientos técnicos y tácticos. Todo ello me parece que también resulta de enorme utilidad en la lucha política. A esto se agregó una profunda comprensión de la justicia y los principios y valores de una concepción ética derivada de esto, que marcó su accionar en la vida y que Arnoldo transmitió y compartió con sus correligionarios.

Se empeñó en la construcción de una izquierda independiente y fortalecida por la unidad y por fortuna, Arnoldo supo conducir el esfuerzo colectivo en pos del desarrollo democrático del país, esto lo demuestra la propia historia.

Como escribió Roberto Zamarripa: “su huella quedó marcada como la del más importante político de la izquierda partidista del siglo XX”. Hace 92 años nació quien fuera el amor de mi vida, mi compañero y cómplice en múltiples iniciativas e importantes proyectos. Recuerdo en la memoria de cada momento de los que fueron más de tres décadas de amor y acompañamiento. Sé también que para mis hijos, su ejemplo, su firmeza y su cariño fueron fundamentales, sobre todo en momentos cruciales de sus vidas y puedo afirmar que el afecto era mutuo.

Lo extraño tanto...

*Texto difundido en redes sociales (Facebook) con motivo del aniversario del nacimiento de Arnoldo Martínez Verdugo, el pasado 12 de enero. (Tribuna Comunista, número 219).