Utopía

Arnoldo Martínez Verdugo

Eduardo Ibarra Aguirre

Hace un lustro falleció Arnoldo Martínez Verdugo, el último secretario general del Partido Comunista Mexicano (1919-81), para decirlo en términos formales a partir de 1963, y en palabras del colega Roberto Zamarripa (cito de memoria): el dirigente partidista más importante de las izquierdas mexicanas en la segunda mitad de la pasada centuria.

Prefiero quitar las paredes partidistas, como lo hace Pablo Gómez, “Arnoldo es el dirigente de la izquierda más importante de la segunda mitad del siglo XX”. Poco importa mi juicio en este caso, opto por darlo a través de opiniones de otros actores, aún bajo el influjo de la pérdida.

Una de las contribuciones que más le reconocen al nativo de Pericos, Mocorito, Sinaloa (12-I-25), estudiante de la Escuela de Pintura La Esmeralda, obrero y sindicalista de la industria del papel, es “optar, en momentos no tan propicios, por la vía electoral. Yo comparto ese punto de vista, pero él es un precursor de esta convicción de buscar transformar a México por la vía pacífica y electoral.” Lo dijo hace un quinquenio el candidato presidencial puntero en todas las encuestas, incluso las encargadas por Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

Otra faceta en la que coinciden sus compañeros y observadores ajenos al comunismo como corriente ideológica y factor político (Kiva Maidanik, dixit), es la centralidad de la lucha por la renovación democrática de México en el discurso de Martínez Verdugo. Dijo entonces Gerardo Unzueta, compañero de AMV desde 1946, ya fallecido también, “fue una de las figuras centrales de la lucha por la democracia en México. Sin la lucha que él encabezó, pero que todos nosotros dimos, (…) no estaríamos en la defensa de la democracia (con todos sus defectos y limitaciones) que conquistamos y de la cual Arnoldo fue una figura genial.”

Para el historiador del Partido Acción Nacional, Jesús Delgado Guerrero, “Arnoldo fue comunista pero también un demócrata que sorteó la paranoia del régimen en la forma más inteligente posible: con una gran paciencia activa y visión política.”

El vínculo entre la lucha por la democracia y la unidad de las izquierdas es más comprensible en el planteamiento de Elvira Concheiro Bórquez, “como dirigente del Partido Comunista nos enseñó una búsqueda crítica y al mismo tiempo una búsqueda unitaria; ése fue uno de los grandes aportes de él: buscar superar esa división ideológica, incluso exportada por maoístas, trotskistas, estalinistas, en fin, tantos istas. Arnoldo nos enseñó a verlo en función de un interés del país, una difusión política en torno a temas de México y no de divisiones históricas e ideológicas de otros lados y de otros tiempos.” (La Jornada, 25-V-13).

Unidad que, sin embargo, tiene tiempos también para el deslinde y la ruptura, pero que hace cinco años Humberto Musacchio percibía así: “En cada uno de esos pasos, pese a las dificultades siempre presentes, Arnoldo fue un impulsor irreprochable. Deberían recordarlo los que con López Obrador dividieron al PRD hace unos meses.”

Visión y práctica unitarias para renovar a México que son dables en AMV, en la opinión de Porfirio Muñoz Ledo, debido a que “fue el sabio del comunismo mexicano, un hombre de consistencia, de sabiduría política y de gran pasión por México; compañero en la fundación del PRD con una trayectoria de gran limpieza. Él puede ser definido en cuatro palabras: sagacidad, inteligencia, convicción y honestidad. Entendía como nadie la política, fue un dirigente excepcional. Era un hombre de gran convicción pero al mismo tiempo de gran capacidad de negociación y de reflexión.”

Valga otra opinión del próximo presidente de México, AMLO, salvo catástrofe imprevista, “Lo segundo tiene que ver con su integridad. Cómo vivió y cómo muere. Él fue consecuente y es un ejemplo de honestidad. Esto es importante, porque en la izquierda hay también simulación y no se puede ser de izquierda si no se es honesto.”

Y, finalmente, Rosario Ibarra rescata al “magnífico ejemplar de ser humano”.

Enrique Semo al “dirigente de dirigentes que habían aceptado su papel rector voluntariamente, diríamos por su capacidad de crear una hegemonía.” Además de Jaime Avilés –ya fallecido–, Alejandro Encinas, Roberto Rodríguez Baños, Jenaro Villamil, Joel Ortega Juárez y Marcelino Perelló, entre otros, en un recuento de opiniones publicadas en Forum, mismas que puede consultar en los números 267-269 y 358 en el enlace: http://forumenlinea.com/nuevo/index.php/archivo

La herencia fundamental del dirigente político que más influyó en mi formación ciudadana e incluso como periodista y editor, pues me inicié con él en la revista Oposición en 1970, lo apoyé en la campaña presidencial de 1982 y en la construcción del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista, consiste básicamente en la lucha por la democracia política, la autonomía del PCM y la unidad de las izquierdas como rumbos estratégicos para el presente y el futuro de las izquierdas aztecas.

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