Utopía

“Que salgan a dar la cara”

Eduardo Ibarra Aguirre

Le saltó la libre al Consejo Mexicano de Negocios –50 de los dueños del país– y al Consejo Coordinador Empresarial –organismo que dice representar a todo el empresariado-- con el deslinde de la Asociación Latinoamericana de Micros, Pequeños y Medianos Empresarios, la que no sólo apoyó “el modelo económico propuesto por Andrés Manuel López Obrador”, sino que aseguró que ni el CCE y menos el plutocrático CMN “representan al pequeño y mediano sector empresarial”, esos organismos “sólo tienen el 1% de la planta productiva y se dedican a cuidar sus intereses particulares”.

Alejandro Salcedo, presidente de Alampyme –organismo creado para defender los intereses de esas empresas en Latinoamérica–, aseguró que las micro y pequeñas empresas del país representan 97% de la planta productiva, son las que generan 70% de los empleos y no el dato que ofrecieron los dos organismos, que en el caso del CMN se le reconocen 1.8 millones de empleos directos, cuantiosas inversiones y obligaciones fiscales cubiertas a medias o burladas con la anuencia gubernamental.

Bajo el argumento de que crean muchos empleos, como si no fuera parte de su razón de ser para obtener excelentes utilidades, entre otras razones por los bajos salarios y la elusión y evasión fiscales, Ricardo Anaya declaró por enésima ocasión que AMLO “está loco”, como si el queretano fuera psiquiatra y no un exitoso empresario y político que con base en la ambición y la frecuente traición a sus jefes y aliados no sólo fracturó a su partido, Acción Nacional, sino puja por la Presidencia con entre 10 y 20% debajo de AMLO.

Sin embargo, Salcedo insistió en crear conjuntamente un plan nacional de desarrollo económico y un modelo de política industrial, pues el que quieren grandes hombres de negocios busca quitar y poner a políticos y servidores públicos a modo para beneficio de sólo 100 familias. En tanto que Martín Rodríguez Sánchez, presidente del Consejo Internacional de Empresarios, llamó al CCE y al CMN a promover acuerdos y escenarios de tolerancia, y cooperación para direccionar un esfuerzo conjunto de común interés, que se traduzca como bienestar social.

En tanto que Obrador deja muy en claro que el desencuentro con la “minoría rapaz” de los que “se sienten dueños de México”, no es una maniobra de política electoral para posicionarse más y mejor ante el electorado, como insisten sus competidores y analistas con filia y fobias, sino una postura para redefinir fuerzas y relaciones antes de la cita con las urnas. Como puede leerse en la comparecencia  en Tercer Grado de Televisa, donde debutó por mérito propio como virtual presidente electo, mas también porque el equipo de periodistas y sus jefes lo permitieron. Justamente como resultado de una recomposición de los lazos entre el primer consorcio de habla hispana y AMLO.

Perdura el reto de Obrador no tanto con el Consejo Mexicano de Negocios que se metió a un pleito que es con cinco o seis de los 50, por espíritu solidario clasista. Desde Matehuala, San Luis Potosí, fue harto claridoso el de Macuspana: “Tengo pruebas de la guerra sucia que tienen contra mí los empresarios del país, por lo que les hago un llamado para que den la cara. Están dando dinero para esa guerra sucia”.

Exige “Que salgan a dar la cara”, ahora que el Tribunal Electoral retiró del aire el spot con cinco niños para “promocionar” la reforma educativa, que hace agua por todos lados, para golpear al candidato puntero. Los dueños del país sólo dan la cara cuando lo estiman indispensable.

Acuse de recibo

Opinión de Guillermo Buendía “(…) acabo de leer ‘Cambio de caballo a mitad del río’, y la llegada de René Juárez Cisneros se debe interpretar como el retorno de las prácticas autoritarias del PRI ante la pretendida apertura democrática en el proceso sucesorio más complejo y competido. Para conservar el poder se requiere la operación política desde las entrañas de un sistema probado en las trampas y asesinatos. Este cambio pone en riesgo la estabilidad de la etapa proselitista de la oposición y hasta del propio Meade. No bastó la campaña negra contra AMLO ni la persecución judicial en contra de Anaya”… Héctor Abraham Rodríguez González: “Hoy todos atacan a AMLO, por desenmascarar a los empresarios de la mafia del poder; lo bueno de ese desenmascare es que estamos conociendo a quienes urdieron el magnicidio del 23 de marzo de 1994, cuando se espantaron y llegaron al extremo, hoy lo piensan más porque AMLO no está solo, lo único que les queda es echarle montón, pero ya se jodieron porque somos millones y millones los que ya decidimos votar por AMLO (…), con esta actitud, los indecisos ya se dieron cuenta de quienes son los enemigos del pueblo y ya saben porque están tan asustados, pues no quieren perder sus privilegios robándose el billonario presupuesto de cada año”... En Forum: Debate, nadie pidió perdón a las víctimas (Eduardo Macías). El gesticulador (Gerardo Fernández Casanova). Enlaces:

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