¿De qué camino al socialismo estamos hablando?

Pedro Echeverría V.
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1. Tengo la convicción que todos los seres humanos somos iguales; que las sociedades anteriores nos han arrebatado ese derecho y que debemos luchar hasta la muerte por recuperar esa igualdad. Todas las sociedades anteriores han reconfirmado el derecho de unos pocos a dominar sobre la enorme mayoría de la población. Sólo el socialismo es la sociedad que lucha por la igualdad de todos los seres humanos sobre aquellos conservadores, derechistas, reaccionarios, que creen que la desigualdad es natural y que así –“como las hizo dios”– deben continuar.

2. Corbyn resucita el socialismo. Es el título escogido por Forum en Línea, bajo la dirección de mi amigo, que admiro por su trabajo, Eduardo Ibarra Aguirre. La realidad pensé que Jeremy Corbyn era un pensador, un filósofo, un estudioso de los problemas del socialismo, que después de mil estudios y teorías al fin alguien nos explicaba cómo resucitar el socialismo, aunque yo piense que jamás ha existido. Lo primero que me pregunté. ¿De qué socialismo se habla, pero sobre todo de qué método se trata para lograrlo de los mil uno registrados?

3. Pensé en el leninismo, trotskismo, maoísmo, el luxemburguismo, titoísmo, castrismo, sandinismo o de Deng Xioping; también si se trataba del modelo revolucionario, anarquista, reformista, castrista, allendista, sandinista, chavista, etcétera. Para mí, leer o escuchar acerca de ideas de transformación revolucionaria, sobre todo autogestiva, en estos momentos que llamo de oscuridad política y teórica, es salvar mi vida. ¡Qué jodidos estamos los que sólo aprendimos a pensar y a hablar acerca de la revolución!

4. Pienso que no hay mil socialismos sino solamente uno: la sociedad de la igualdad económica, política, social. Si no hay igualdad no hay socialismo, aunque quiera ponérsele el nombre que se desee. Lo que ha registrado la historia son procesos, caminos, rumbos, que se han tomado para lograr el socialismo. Recuerdo a los llamados “socialistas utópicos” que en parte soñaron convencer a los de arriba para que sean bondadosos con los de abajo repartiendo parte de sus ganancias.

5. Recuerdo también a los socialistas Marx y Engels que profundizaron en sus estudios, explicaron con claridad la explotación capitalista a mediados del siglo XIX, pero nada pudieron con su Liga de los Comunistas ni tampoco con su Primera Internacional (1864-76) Incluso dieron base a la Segunda Internacional (1889-1914) que resultó absolutamente "reformista", socialdemócrata o contraria al espíritu de los marxistas y anarquistas de la I Internacional. De la Segunda Internacional surgirían partidos y sindicatos.

6. A partir de entonces aparecerían enfrentando a la sociedad feudal y burguesa dominante, la línea revolucionaria encabezada por Rosa Luxemburgo y Lenin que buscaban construir el partido obrero, las grandes huelgas y la defensa armada. Frente a ella la socialdemocracia reformista jefaturada por Kautsky y Berstein, que ponían énfasis en las reformas, los partidos legales y el parlamentarismo. Los dos modos o caminos al socialismo que perdurarían hasta nuestros días: el camino revolucionario y el camino reformista.

7. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 se vendría abajo la II internacional reformista que pregonaba el nacionalismo o chovinismo “de gran nación” ante la guerra; por el contrario el triunfo de la Revolución rusa en 1917 le dio la razón a los bolcheviques Lenin y Stalin quienes se encargarían de construir la III Internacional revolucionaria frente a algunos países europeos con diputados reformistas o socialdemócratas. En este contexto la III Internacional impulsó la fundación de decenas de partidos comunistas oficiales en el mundo.

8. Sin embargo, Estados Unidos no habían aparecido con su enorme fuerza y potencial de guerra. El gran enemigo del capitalismo fue de 1917 a 1939 la Unión Soviética (URSS) y había que hacer todo para enterrarla. La Alemania hitleriana fue un enemigo secundario para los yanquis porque la URSS era el enemigo histórico. Por ello EU armó a alemanes y aliados para que se desangraran esperando muy atentos la oportunidad para intervenir cuando sea necesario. Por ello muchos fueron confundidos, entre ellos el viejo periodista e intelectual de derecha Salazar Mallén a quien entrevisté en los 70 acerca de su “fascismo”.

9. Entonces: ¿Qué tipo de “socialismo” puede permitir el imperialismo yanqui para evitar el arribo de la sociedad socialista igualitaria? A partir de 1959 surgió el camino de la Revolución cubana al socialismo precedido de la guerrilla armada integrada por campesinos; en 1979 otra guerrilla –en la Nicaragua sandinista– se hizo cargo del poder buscando la construcción del socialismo. En 1970-73 abrió en Chile la vía pacífica al socialismo, pero su ilusión sólo duró tres años al ser derrocado y asesinado. Chávez le da continuidad en Venezuela y así les va.

10. Recibo todos los días los trabajos de mi amigo Eduardo y me encanta que me envíe este tipo de materiales. Espero que le lleguen mis artículos también vía internet y en mi blog. Más que hacer denuncias me interesa desentrañar los que ha sucedido y viene dándose en las discusiones de eso que se llama revolución hacia el socialismo. Desafortunadamente en Mérida me siento absolutamente aislado de estas polémicas que me parecen las esenciales para comprender el camino que necesitamos andar en las luchas anticapitalistas. (15/VII/17).

 

La historia se interpreta de acuerdo a una ideología

Pedro Echeverría V.
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1. Trataba de demostrar en una plática que Felipe Carrillo –quien fue gobernador de Yucatán (1922-24) y organizador de tres congresos campesinos “socialistas”– no fue socialista sino obregonista y callista. Una compañera del auditorio me dijo: “Aunque se diga que no fue socialista, para mi sigue siendo el más grande socialista de Yucatán”. Luego –al otro día– asistí a una plática en la que se hicieron múltiples halagos a Marx, a Lenin, a Fidel Castro, a la Revolución rusa, sin ningún asomo de crítica. Luego mi hija me dijo: “Papá, ya estás viejo en estos asuntos y no te das cuenta que la gente se acomoda, repite las ideas como si nada pasara porque así ha sido desde hace 100 años el sistema educativo nacional”.

2. Mi profesión es la historia y el periodismo, pero durante décadas vi el mundo “color de rosa” aunque estuviera batallando emocionado contra la burguesía y el imperialismo; sólo en los últimos 10 años comencé a reflexionar seriamente colocándome en el “pesimismo esperanzado”, viendo las cosas con una enorme posición crítica. A partir de entonces veo en todos los luchadores sociales, en los personajes que hicieron y siguen haciendo mucho por los trabajadores, a seres humanos de carne y hueso, que hacen más o menos lo que hago desde hace décadas. No sólo he sido un fuerte crítico de los personajes héroes del sistema capitalista como Morelos, Juárez, Zapata o Villa, sino también de Marx, Lenin, Mao o el Che.

3. Hace 50 años fuimos críticos, muy enemigos de las corrientes conservadoras, reaccionarias, terratenientes, clericales y defensoras del ejército encabezados por los Iturbide, Miramón, Díaz, Vasconcelos; pero contrario a ello defendimos a los liberales y revolucionarios como Hidalgo, Guerrero, Juárez, Madero, Carranza, Cárdenas; jamás nos salimos de eso que llaman “historia de bronce” en que los personajes definen los cambios de la historia. Pero en la izquierda hicimos a un lado a los personajes del sistema capitalista pero seguimos haciendo “historia de bronce” pensando en que los personajes que han batallado en la izquierda a favor de los trabajadores son seres de bronce que no cometen errores y no son de carne y hueso.

4. A Marx no se le ve como un europeo, como un continuador de un modelo de pensamiento que se impuso en otros continentes (ver la corriente de Dussel); a Lenin no se le ve como “no marxista” o rusificador del marxismo; tampoco a la “Revolución rusa” como una toma a la fuerza. A la III internacional y la fundación de partidos comunistas como una necesidad; a la confrontación Stalin/Trotsky no se ve el destino de la revolución. Más que repetir que los dirigentes revolucionarios son una especie de dioses, hay que hacer análisis rigurosos para encontrar las causas del fracaso de la construcción del socialismo. No tengo duda sobre lo importante que fueron esos personajes, pero más que cubrirlos de bronce hay que ver sus errores y virtudes.

5. Las transformaciones sociales e históricas –hace mucho que lo sabemos– no se dan por la grandeza de sus líderes. Ellos ayudan sin duda mucho al proceso, pero no lo determinan. Lo más importante siempre son las condiciones materiales, sociales, subjetivas del desarrollo de las sociedades y partir de ellas surgen los seres humanos que se encargarán de destruir y construir otras nuevas. No es un asunto de personalidades que poseen las grandes ideas que líderes sociales llevan luego a la práctica. Reconstruyamos con investigaciones honradas y profundas las historias contadas a partir de las interpretaciones más cercanas a eso que llaman realidad.

6. Poseo la convicción de que esa historia dura, de personalidades, ha sido superada y no ayuda a la crítica histórica que sirve para la liberación. En la medida que sigamos haciendo grande homenajes públicos a esas personalidades en ese mismo ritmo bloqueamos las posibilidades de que superemos nuestra adoración a personajes. Necesitamos que la población recupere su fuerza en la confianza en la participación unitaria de las masas. Recuerdo que hace 50 años los trabajadores zapateros del FAT repetían en sus consignas: “Solo el pueblo salva al pueblo” siguiendo la famosa frase del Manifiesto Comunista de 1847: “La liberación de los trabajadores sólo puede ser obra de los trabajadores mismos”. (23/VII/17).