Gerhard Mertins y el asesinato de Buendía

Pablo Cabañas Díaz
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El asesinato de Manuel Buendía tuvo lugar el 30  de mayo de 1984, dos meses después el periodista argentino Miguel Bonasso, quien era corresponsal en México de la revista  colombiana Semana, fue el primero que mencionó la hipótesis de que  el periodista pudo haber sido asesinado por descubrir una importante operación de la CIA de tráfico de armas hacia Centroamérica. “Esa operación –escribió Bonasso– bien podría consistir en el tráfico de armas desde México hacia Honduras y Costa Rica. Según esta versión, desde Coatzacoalcos, Veracruz saldrían armas para abastecer la contrarrevolución nicaragüense.  La hipótesis de Bonasso fue de nuevo analizada por Édgar González  Ruiz en junio de 2014 en la revista Contralínea. El aporte de Bonasso de que había una  constante que estaba presente en el homicidio y están se ubican en el tráfico de armas. Ésta  línea de análisis nos remite al industrial alemán Gerhard Mertins (…) propietario de la empresa Merex y de una mina de plata en Durango, que fue descubierto por Buendía en un oficio oculto: traficante de armas con destino a Centroamérica”.

Como responsable de la muerte de Manuel Buendía fue imputado José Antonio Zorrilla Pérez, quien fue aprehendido en 1989. El homicida fue presidente del Partido Revolucionario Institucional en Hidalgo, de 1979 a 1981; y encabezó la Dirección Federal de Seguridad (DFS), el área de inteligencia del gobierno mexicano, de 1982 a 1985. El 15 de febrero de 1993, fue condenado a 35 años de prisión lo mismo que Juan Rafael Moro Ávila, nieto de Maximino Ávila Camacho, exjefe de grupo de motociclistas de la Brigada Especial de la DFS, y señalado como uno de los autores materiales del asesinato. El 19 de febrero de 2009 fue puesto en libertad Zorrilla Pérez, tras cumplir sólo 19 años de condena. Fue de nueva cuenta aprehendido luego de que autoridades revocaron el beneficio de la libertad anticipada, alegando que había entregado carta aval moral, fotografías tamaño credencial, carta compromiso de trabajo, por lo que tuvo que regresar a una celda. Hasta  el 11 de septiembre del 2013, se dio su liberación.

En 2014, se dieron a conocer nuevos datos relacionados con el asesinato de Buendía provenientes de un documento estadunidense clasificado como de “máximo secreto”, donde se habla de los vínculos de la CIA con un traficante de armas, así como de la llamada Contra nicaragüense –que en esos tiempos combatía al régimen sandinista–, y de la ultraderecha mexicana. El traficante en cuestión era el exnazi alemán Gerhard Georg Mertins (1919-1993). Como se ha mencionado, en 1984 se había considerado al acaudalado alemán como sospechoso de la muerte de Buendía. Según el mencionado documento secreto fechado el 13 de febrero de 1990, entre 1981 y 1984 Buendía recibió información de que la CIA, con apoyo de la DFS, entrenaba a guerrillas guatemaltecas en un rancho de Veracruz que pertenecía al narcotraficante Rafael Caro Quintero.

En el año 2000, Ken Silverstein publicó un libro esencial para comprender varios hechos que acontecieron en nuestro país en el final  del siglo XX. Hechos que pocas veces aparecen mencionados en los medios de comunicación y en las investigaciones académicas. El título del libro es Private Warriors (Verso Books, 2000). En ese libro se menciona a Gehard Mertins quien jugó un papel trascendente en el tráfico de armas y de oro en México. Mertins fue empleado de Reinhard Gehlen,  un exoficial de la Gestapo y primer director del servicio de inteligencia federal alemán, el célebre Bundesnachrichtendienst (BND), del cual también formó parte. Gehlen “se entregó” a los estadunidenses antes de la capitulación de Berlín, y en el inicio de la Guerra Fría tuvo la responsabilidad de organizar los servicios de inteligencia en la República Federal Alemana.

Con los contactos de Gehlen, Mertins formó la compañía Merex AG, que vendió armas a países del tercer mundo y llegó a ser uno de los mayores traficantes de armas en la Guerra Fría. Mertins  afirmaba que “su negocio no era la muerte, sino el mantenimiento de la paz”. Famosos fueron los escándalos de tráfico de armas descubiertos en los años 60 en los que se implicó Merex. A tal punto llegó el poder de Merex que el gobierno suizo le prohibió hacer negocios en su territorio y en 1967 el Congreso de Estados Unidos investigó a la compañía, determinando que sus actividades empresariales eran legítimas. Y lo eran ya que contaba con el apoyo del Bundesnachrichtendienst y el visto bueno de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés).

Mertins, en los círculos de inteligencia, fue señalado como sospechoso de ser el autor intelectual del asesinato de Manuel Buendía. El exnazi tenía radicados sus intereses económicos en Durango. El asesinato de Buendía tuvo un impacto en sus finanzas. Primero vendió sus acciones de la Compañía Minera Romer. Remató su rancho Martínez y el gobierno de Durango expropió su hacienda de La Ferrería de Flores que  fue declarado monumento histórico del estado. Muchos de los muebles de la hacienda –unas 200 piezas del siglo XVIII– fueron llevados a la Casa de gobierno y desaparecieron para siempre.

A consecuencia de las indagaciones originadas a partir de la columna de Buendía, Mertins fue expulsado del país, pero antes de ello acudió a la oficina del periodista, quien dijo que lo amenazó de muerte. En los procesos judiciales, Mertins siempre negó tener algo que ver, así como también negaba vinculaciones con  organizaciones nazis. Mertins viajaba por distintas partes del mundo, pero cada cierto tiempo llegaba a su país natal, donde una de sus principales entretenciones parece haber sido visitar con frecuencia al obispo luterano Helmuth Frenz, uno de los primeros en denunciar los horrores de Colonia Dignidad según un informe de Amnistía Internacional del 10 de octubre de 1997.

Desde la expropiación de la hacienda, la propiedad entró en litigio, una vez que los herederos de Gerhard Mertins, Joerg Thomas y Helmut Gerhard Mertins a través de su apoderado, Jesús Edgardo Guillén Reyes, representante de la Fiduciaria Banamex, reclamaran la anulación del decreto de expropiación, pues según su versión, el objetivo del embargo no se cumplió, y menos se conservó la hacienda como acervo cultural en conjunto; es decir, conservando su infraestructura, pinturas, muebles, y todo lo que en ella había antes de la expropiación.

Después de analizar los hechos, la justicia federal determinó la anulación del decreto expropiatorio, la familia Mertins determinó poner un precio límite a la misma: 7 millones de dólares. En el libro Armas entre sombras y tutelas: Gerhard G. Mertins en México (1979-1984), Carlos A. Pérez Ricart señala que aun cuando existían elementos para emprender una investigación más a fondo sobre la implicación de Mertins en el asesinato, la investigación tomó otras líneas y el alemán salió avante.

Pérez Ricard menciona un dato relevante, el 30 de mayo de 1984, día del asesinato de Buendía, habría viajado de Guadalajara a México junto con un militante del grupo de extrema derecha en un avión propiedad de Zorrilla. Dos meses después, en julio de 1984, en el marco de una visita oficial a México, el entonces canciller democristiano alemán occidental Helmut Kohl abogó en favor de Mertins y pidió al gobierno mexicano levantar la prohibición al empresario de pisar el país. Así se hizo a pesar de que oficialmente Mertins aparecía como uno de los principales sospechosos del asesinato de Manuel Buendía. Las altas esferas del gobierno alemán volvían a respaldar los negocios de Mertins.

A pesar de los buenos oficios de Helmut Kohl, desde los años 80 no hubo más apariciones públicas de Mertins en México. Sus viajes a nuestro país eran casi clandestinos. Toda la información sobre Mertins se centraba en la sucesión de la Mina Villa Parral y la casa de la exhacienda de Ferrería de Piedras Azules, y un costoso mobiliario de colección y varias propiedades más que habían heredado en Durango sus hijos Gerhard, Joerg y Helmut.

Las noticias sobre Mertins aparecieron de nuevo el 16 de junio de 2005 en los medios de comunicación chilenos. Ese día tuvo lugar un hallazgo de armas en la Colonia Dignidad. Hay que tener en cuenta que Mertins falleció en Miami, Florida, el 19 de marzo de 1993. A partir de ese descubrimiento se hizo pública la relación entre Mertins y su socio Carlos Honzik, en el negocio en Chile de la compra 25 aviones Mirage 5 a Bélgica, en 1994 por la suma de 109 millones de dólares.

Un dato clave que muestra el poder de Mertins es que también fue dirigente de la Colonia Dignidad que se ubica en Chile. Esta es una propiedad de 13 mil hectáreas que estuvo al margen de la ley mientras la dirigió el exnazi Paul Schaefer y que fue utilizada en el gobierno de Augusto Pinochet como centro de torturas y desapariciones de personas.

Hoy sabemos por el periódico La Nación, de Argentina, del 27 de septiembre de 2012, de la existencia de documentos oficiales que dan fe que en la Colonia Dignidad había una fábrica de armas, de acuerdo al testimonio del senador chileno Jaime Naranjo. Mertins era socio de la colonia y vivió en esa comunidad cuando tuvo que huir de México en 1984, luego de que se le vinculara al asesinato del periodista Buendía.

Enlaces

Tráfico de armas de Alemania a México, larga historia de negocios en la opacidad. Pablo Cabañas Díaz:

http://forumenlinea.com/nuevo/index.php/58-revistas/forum-en-linea-310/1770-trafico-de-armas-de-alemania-a-mexico-larga-historia-de-negocios-en-la-opacidad

Buendía, la Gehlen y su conexión mexicana. Pablo Cabañas Díaz:

http://forumenlinea.com/nuevo/index.php/77-revistas/forum-en-linea-329/2701-buendia-la-gehlen-y-su-conexion-mexicana