Cuando Saturno financiero devora a la prole

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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Los argentinos, con el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, le dieron la curiosa denominación de “bicicleta financiera”, que consiste en cambiar dólares a pesos para comprar “Lebac” (Letras del Banco Central a una tasa anual de 26.25 por ciento) a 35 días y luego volver a comprar dólares para reiniciar el pedaleo. En la jerga del capitalismo de casino, es el famoso “carry trade” donde, entre otras maniobras, los especuladores apuestan a la apreciación de una divisa en relación con otra, que la financia a bajo costo.

Las noticias sobre la inversión especuladora en la patria de Borges son de episodios delirantes: de cada cinco dólares que ingresaron, cuatro fueron a parar al sector financiero y uno a proyectos productivos: 4,000 millones de dólares frente a 1,071 millones de dólares en los primeros cinco meses de este año, según el reporte del banco central de ese país suramericano.

 

Las altas tasas de interés que se pagan para intentar bajar la inflación están detrás de esa carnicería especulativa, rodeada además de acosos de banqueros financieros de Wall Street del tipo Morgan Stanley.

 

Esto es justo lo que acaba de “aceitar” el Banco de México con el alza de la tasa de interés interbancaria a 7 por ciento anual, amén de asestar otra puñalada a tarjetahabientes y clientes con créditos a tasa variable, además de inhibir el acceso a recursos a potenciales emprendedores y la llegada de capitales para proyectos productivos.

 

Hasta ahora los únicos que saben realmente cuántos miles de millones de billetes verdes han ingresado a nuestro país por esa actividad especuladora son Agustín Carstens, titular de Banxico (que se irá próximamente del cargo dejando un tiradero) y, claro, el equipo de espionaje de Los Pinos, vía el Cisen y otros topos agazapados.

 

El reciente comunicado de Banxico y su “prudente política monetaria” apenas lo menciona: “Por lo que respecta a los diferenciales de las tasas de interés entre México y Estados Unidos, estos continuaron registrando aumentos considerables para horizontes de corto plazo y ligeras reducciones para aquellos de mediano y largo plazo. Lo anterior se ha reflejado en mayores posiciones largas en pesos a través de diferentes instrumentos, y en una mayor inversión de extranjeros en valores gubernamentales emitidos en moneda nacional”.

 

El Saturno de la mitología romana metido a las finanzas, emblema de la devastación por instinto, mantiene la hoz especuladora mientras devora a su prole vía gasolinazos, aumento de precios, inflación, así como un notable incremento de ejecuciones entre bandas criminales, mucha violencia, además de representaciones democráticas con elecciones fraudulentas.

 

Como registra la historia, la especulación siempre termina con un choque muy violento, y la supuesta “prudencia” monetaria es parte de la gran estafa.

 

 

Ante el “interés de la impaciencia”

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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En una de sus facetas menos conocidas pero que contribuyó a que se le declarara “santo de la iglesia transformadora de la razón”, Sir Isaac Newton fue intendente de la Real Casa de la Moneda de Inglaterra y durante su encargo, docenas de falsificadores de dinero y traficantes de divisas fueron procesados y encarcelados. Sólo uno, un tal William Chaloner,perito en artimañas financieras, lo desafió y hasta se dio el lujo de acusarlo de “incompetente” y de estafador. Pero al final también cayó.

 

Víctima consciente de que no podía calcular la locura ni la estupidez en el ámbito financiero, no obstante, este personaje optó por combatirla.

 

Nadie exigiría “mentes” de esa estatura al frente de organismos financieros mundiales y bancos centrales, pero sí al menos voluntad razonable para hacer frente a la irracionalidad que ha hecho del mercado de divisas un gigantesco casino, en menoscabo de las sociedades.

 

Los curas neoliberales aseguran que frente a las devastaciones de su evangelio no hay santo al cual encomendarse. Lo natural, dicen, es depredar y que las sociedades carguen con el muerto. Un destino así no es para prometer futuros rebosantes de felicidad y tampoco para permanecer con los brazos cruzados.

 

En algunos países los jugadores-especuladores (llamados “inversores”, banqueros, empresarios u otros) han topado con algunas medidas que nuestros teólogos bien harían en conocer, antes de continuar alimentado la especulación.

 

Recientemente referí el libro Capital especulativo y blindaje financiero en México, de Carlos A. Rozo Bernal, doctor y profesor en economía por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) que desmiente las bondades de la doctrina de “puertas abiertas” para el acarreo de divisas.

Pues bien, en ese trabajo se documenta también la experiencia de naciones que han impuesto reglas contra esa depredación, como China (“comunismo” neoliberal, por torcido que parezca), Brasil, Chile, Colombia, República Checa, Malasia, Tailandia, Croacia y España, “que han instrumentado políticas macro prudenciales de control al capital desde la década de 1990”, con “evidencia convincente” de “éxitos positivos en su aplicación”.

Los controles son tanto para el ingreso como para “detener la hemorragia” cuando a la Fed de Estados Unidos se le ocurre aumentar su tasa de interés, eso que el padre de la econometría Irving Fisher llamó “impaciencia del mercado”.

 

El espacio no alcanza para enumerar todas las políticas aplicadas en esas naciones, pero bien harían los responsables de las finanzas (Secretaría de Hacienda y Banco de México) en al menos hojear el trabajo citado, para que se enteren de la existencia de mundos distintos al suyo.

 

Como dato, ese libro fue presentado en el Congreso federal, poder público encargado de fiscalizar el buen manejo de la hacienda pública y de crear leyes, pero marginado en las decisiones importantes de las finanzas.

 

 

El sol azteca, cabús electoral

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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De todas las fuerzas políticas visibles para los comicios presidenciales del 2018, quizás la que ha requerido “oxígeno” oficial y, por tanto artificial, ha sido el PRD (Partido de la Revolución Democrática). Los últimos años han sido una hemorragia constante de cuadros y figuras en ese instituto hasta quedar casi en la orfandad, deforme y a merced de las tribus más“procesables”, por no decir mercenarias.

Como ejemplo, si algo probaron las elecciones para gobernador en el estado de México no es que la victoria electoral pase obligadamente por la conformación de alianzas, sino que es muy fácil romperlas (“with money dancing de dog”, decía en su champurrado norteño Eulalio González, Piporro), de modo que el PRD hizo, junto con el PAN, de “nuevo sector” del PRI al ir por su cuenta.

Ahora el PRD anda en busca de alianzas, principalmente con Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador, quien les ha devuelto el: “lo que diga mi dedito”, luego del “no” perredista para declinar en la elección mexiquense que habría significado un rumbo distinto (devolución de “favores”, nadie ha explicado nada de esos 300 millones de pesos que recibió Nezahualcóyotl de Banobras cuando Juan Zepeda y Alfredo del Mazo eran alcalde y titular, respectivamente, y que no figuran en la cuenta pública municipal como pasivos, aunque sí en la página de adeudos municipales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, un capítulo de “prestidigitación política” en menoscabo de los impuestos ciudadanos).

El caso es que si en algún partido se requiere con urgencia de salvar la nave, ese es justamente el sol azteca o, para decir mejor, lo que queda de éste partido.

Una cosa es recibir apoyos extraoficiales para cumplir con un papel en determinada elección (como el estado de México) y otra muy distinta tener que asumirse como instituto político en una contienda de más envergadura (si en el neoliberalismo casinero las burbujas terminan por reventar violentamente, en política sucede lo mismo con los “globos electorales”).

Porque hasta ahora, el perredismo ha podido mantenerse a flote gracias a las alianzas que ha realizado con el PAN en distintas entidades, como sucedió en el 2016. De no ser por eso, la situación pintaría distinta, como está pintado para el 2018.

Casi borrado de la Ciudad de México por Morena, con tres distritos a presumir (los de Nezahualcóyotl) en el estado México, con figuras exhaustas en el desempeño de sus funciones (Miguel Ángel Mancera no podía tener tantos enemigos y malquerientes en la capital del país como los habitantes de esa entidad), el PRD parece condenado a fungir de cabús en la contienda presidencial, es decir, ir hasta atrás, incluso si los dueños de este país deciden impulsar a un (in) dependiente, como sucedió en el estado de México.

En términos bíblicos se asegura que los últimos serán los primeros, pero como esto es política los últimos siempre van a ser los últimos.

 

 

PAN-Edomex: rebelde cortesía pactada

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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Tras los resultados del pasado 4 de junio que confirmaron al PAN del estado de México como una oposición testimonial en la entidad, comenzó el respectivo desgarre de prendas originado por el obvio desplazamiento del sufragio panista para favorecer candidaturas distintas a las que lo abanderaron. Estratólogos y politólogos no han hablado de esto, de modo que sin bases “científicas” sólo queda aventurar: Un amplio sector del blanquiazul no cayó en el garlito del pacto de sus dirigentes para favorecer la continuación de intereses personales y de negocios de clanes familiares.

Peor, el pacto se hizo para impedir la derrota de uno de los representantes más emblemáticos del Grupo Atlacomulco, adversario político por antonomasia del PAN desde que Astolfo Vicencio, Víctor Guerrero y otros solitarios ciudadanos decidieron darle vida a ese partido en suelo mexiquense.

 

De ese viejo antagonismo hasta los que no conocen la historia de Acción Nacional están enterados. Pero Ricardo Anaya, presidente del CEN y quien no ha aclarado el origen de su fortuna, y Víctor Hugo Sondón, cabeza del CDE y omiso de la corrupción interna que ha corroído a ese instituto, se declararon ignorantes de los antecedentes.

 

También, a pesar de que el PAN ha sido penetrado por parte de la estructura que hizo carrera al lado de personajes de la ascendencia de Isidro Fabela, quedan franjas de militantes panistas que, quizás movidos por sus convicciones democráticas (que aunque parezca extraño, todavía quedan, según los resultados de las votaciones) decidieron rebelarse ante el pacto de sus dirigentes que colocaron al partido, igual que al PRD, en condición de “nuevo sector” del PRI y del Grupo Atlacomulco, y trasladaron su voto por la opción que podía ganar.

 

Fue claro que la candidatura de Josefina Vázquez fue producto de esa negociación cupular y que ella también se rebeló, pero las amenazas de investigaciones contra su familia por parte de la PGR la obligaron a “fingir” de candidata y, más, a enderezar una campaña negativa no contra el adversario histórico, sino contra quien podría arrebatarle el poder a ese clan.

 

Josefina hizo proselitismo con una pistola apuntándole a la cara y eso condicionó su desempeño (lastimero y triste el cierre de campaña no ante miles de simpatizantes, sino en una amarga conferencia de prensa anunciando que su familia había sido exonerada de cualquier cargo por la PGR).

 

Frente a los “pactos clandestinos” de sus dirigentes, los panistas devolvieron la cortesía con un gesto de rebeldía a la hora de votar, el cual se estuvo anunciando desde que se inició la campaña porque Vázquez Mota comenzó a caer en picada sin red que la protegiera.

 

“Del fuero interno ni la iglesia puede juzgar”, decía el finado Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, destacado expanista. Pero en su desesperación, la “corrupción pactista” apunta a “espectros” que evidenciaron su cortedad de miras y su estrechez cultural.