Atrapado por Después de la letra, la palabra

José Sobrevilla
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Una vez iniciada la lectura del libro que nos presenta el periodista Jorge Meléndez Preciado, imposible meter reversa. Página a página nos atrapan los personajes entrevistados y los momentos que de sí mismos retratan: de sus personas, del país, de la realidad. Son instantáneas de vida de 41 personajes que se dibujan a sí mismos inducidos por los cuestionamientos de un periodista con la vocación en la sangre, que disfruta la palabra, la buena charla y genera empatía inmediata.

Para informar, dicen los que saben, un buen periodista debe estar informado y alerta de la realidad desde todos sus ángulos. Es importante repetirlo porque muchas veces la intuición y la osadía, hacen que muchos incautos se consideren periodistas porque han publicado en redes sociales, cuando lo único que están haciendo es saturar las ya atiborradas redes.

Es importante mencionarlo porque, a mediados de los años 80 cuando, ni siquiera se soñaba con los blogs, twitter, Facebook y todo lo que hoy nos es común, Jorge Meléndez concibió el concepto Después de la letra, la palabra, y lo inició en Canal 22, luego en Canal 7 de televisión, siguió Canal 13, y después, vino la versión radiofónica en el Instituto Mexicano de la Radio, donde aún podemos encontrar algunos podcast, sobre todo la interesante entrevista a Carmen Aristegui. Finalmente Después de la letra… llegó al Canal 21 del entonces Gobierno del Distrito Federal.

Fue ahí donde pude vivir la experiencia que ahora les comparto.

Jorge, generoso, invitó a este servidor a entrevistar de manera conjunta al maestro Huberto Batis. Su estilo, que nunca tenía la rigurosidad de una entrevista, sino una charla de colegas donde el recuerdo de personajes y momentos creaba un ambiente de confianza y camaradería, hizo que el “Formador de escritores”, como le llamaron al entregarle la Medalla de oro de Bellas Artes, hablara de lo que nunca había hablado: su formación y vida a los 15 años como jesuita.

Las anécdotas de los tiempos en aquel noviciado de Santiago Tianguistenco del estado de México, fluyeron sin restricciones. A ella se sumaron innumerables, poco conocidas con los grandes escritores, al grado que el material recabado daba no para uno, sino para dos o quizás tres programas. Lamentablemente el material quedó casi inédito porque las políticas de contenido de las televisoras, poco tienen que ver con los criterios periodísticos.

Así, la obra que aquí presentamos, es una especie de instantáneas fotográficas de la vida y obra de personajes inolvidables; estamos hablando, por ejemplo, desde José Agustín, el literato al que Margo Glantz, calificó “de la onda” y a quien según René Avilés Fabila, le molestaba mucho el término. Para finalizar con Gian María Volonté, célebre actor italiano que alcanzó la fama en las películas de Sergio Leone y cuya amplia entrevista fue realizada con Claudio Obregón.

Para muchos de nuestra época, estudiantes entonces en esta insigne Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, con ganas de cambiar el mundo y que terminamos cambiados por éste, el nombre de Víctor Jara y su grupo Quilapayún significó mucho para el canto de protesta hasta volverse símbolo de los movimientos de izquierda latinoamericanos de aquella época. En su entrevista, Jorge desmenuza la importancia del canto de protesta pero también el vínculo entre el amor y la protesta en canciones emblemáticas como Te recuerdo Amanda, entre varios otros tópicos.

Sin temor a equivocarme, Después de la letra, la palabra, es ejemplo de cómo abordar en la práctica el género de la entrevista y mostrar desde ahí la complejidad y sencillez para un ejercicio eficaz del género, en el tratamiento de personajes con diversas formaciones.

Carlos Marín, entrevistado también por Jorge en Después de la letra…, reconoce que sólo estudió tres años de la carrera de periodismo en la Carlos Septién, y que no continuó porque se dio cuenta que no necesitaba la carrera. Y era cierto, porque en México hay quienes nacen estrellas y quienes nacimos estrellados. Al poco tiempo, 1980, Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México lo invita a impartir los talleres de periodismo del Palacio de Minería y a partir de mayo de 1982 es profesor titular de Géneros Periodísticos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de esta casa de estudios.

De esas cosas y más se entera uno en el libro que hoy presentamos; así como de la estancia de Marín en la revista Proceso con Vicente Leñero, de su famoso Manual de periodismo y su interés por el comportamiento de los medios, sus personajes y los que él llama “fenómenos de corrupción” que sintetiza, paradójicamente, en su Trilogía del antiperiodismo: el boletín, el embute y la publicidad.

El controvertido director de Milenio comenta entonces a Jorge Meléndez que el periodismo tiene dos áreas: una mayor, que es el periodismo comercial, donde se da mucho el periodismo trivial, atomizado y corrompido; y una menor, la del periodismo con sentido y que caería en la corriente del “periodismo democrático”donde está el periodismo que trasciende, el que se pierde entre el deber ser y el escudo nacional; donde hay otro que es donde el periodista está obligado a publicar todo lo que sea de interés público, por encima de cualquier consideración. Así pensaba don Carlos Marín hace casi 40 años.

Las vivencias descubiertas en cada uno de los personajes que aparecen en Después de la letra, la palabra, para los que han sobrevivido a estos tiempos, también, en algunos casos han sido sorpresa. Por ejemplo, el periodista y amigo Víctor Roura, de momento no recordaba la entrevista publicada, ya que fue hecha justo cuando tomaba las riendas de la sección cultural del periódico El Financiero. El tema principal fue “cómo se estructuraba una sección cultural para un periódico dirigido a empresarios”; sin embargo, el tema brincó a “Manuel Buendía, las caricaturas y el futbol”, porque en aquellos tiempos Roura recuperaba una antología del autor de Red Privada sobre el deporte de las patadas.

No hay que olvidar que Manuel Buendía dejó un libro casi desconocido llamado El futbol y la Tv (Apuestas, derrotas y vicios deportivos) y que actualmente es ofrecido en Mercado libre. Fue editado por Cuadernos de las Horas y las Extras No 3. Editorial Oriental de Uruguay (México, 1988, 62 páginas).

En la entrevista de Jorge Meléndez, Víctor Roura señala que en el libro de Manuel Buendía que él recuperó, el columnista “muestra su amplia visión de los deportes, buscando salirse de los temas no ortodoxos”.

Según reseña la revista Proceso este libro de Buendía consta de “25 columnas que abarcan 12 años: de 1966 cuando inició en el periódico El Día la publicación de su espacio denominado Para Control de Usted” hasta 1988”.

Y así. Jorge Meléndez habla de personajes como el comandante Tomás Borge Martínez, Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Emmanuel Carballo, Luis Carreño, Rogelio Cuéllar, Héctor de la Garza, Eko, Carlos Fernández Vega, Héctor García, José Gutiérrez Vivó, Rosario Ibarra de Piedra, Guadalupe Loaeza, Froylán López Narváez, Tomás Mojarro, Cristina Pacheco, Beatriz Pagés Rebollar y Roberto Rock, sólo por mencionar algunos.

El trabajo periodístico que en 414 páginas nos entrega el profesor Meléndez Preciado, llena un vacío en el género de la entrevista, sin embargo, su labor como comunicador no se agota en este contenido. Sería interesante poder leer más adelante una “Parte dos” de este interesante trabajo, donde tal vez aparecerían muchos personajes no mencionados en la actual edición.

Enhorabuena, Jorge, por este interesante libro.