Sociedad “deudal” y dictadura financiera

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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Los investigadores aseguran que desde hace más de 4 mil años los escribas babilonios se percataron de que la velocidad de generar riqueza en la economía real es mucho muy inferior a la evolución de las deudas, esto debido a la tasa de interés, y que el crecimiento exponencial de ésta perpetúa el saqueo.

 

Factor de potenciales convulsiones sociales, no por benevolencia ni por poderes cósmicos los reyes inventaron “jubileos” (cancelación de deudas), mientras los sumerios las “declaraciones de libertad”, quedando  los peones sin cargas. Cada 20 o 30 años se decretaban “pizarras limpias”, según el antropólogo David Graeber, citando al economista Michael Hudson (En deuda, una historial alternativa de la economía).

 

         El “monstruo del interés” habría devorado a la humanidad si las bancarrotas y revoluciones no hubiesen sido el antídoto, dijo Napoleón sobre el engendro financiero.

 

Actualmente en todo el mundo se ha denunciado una dictadura financiera que ha regresado a la sociedad moderna a condiciones  si no sumerias, lo bastante feudales para que los deudores tengan incluso que decir: “gracias, señor”.

 

Eso sugieren los desplantes de directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el “1% de Davos” y otros al referirse a las deudas de países, como se ha hecho en torno de la de México.

 

“Es apropiada la política del gobierno mexicano para reducir el nivel de deuda pública respecto del PIB y con ello el costo de su financiamiento”, según el FMI (19 de abril), que consideró “que la deuda no es muy alta desde la perspectiva de estándares internacionales, pero también es cierto que el costo de financiar al gobierno es relativamente alto”.

 

Veamos: los pasivos pasaron de 53.7% del PIB en 2015 a 58.1% en 2016, según el FMI, que espera se reduzcan este año a 57.2% y quede en 54.1% en el 2022.

 

El costo del financiamiento (pago de intereses) de la deuda (9 billones 797,439 millones de pesos, aproximadamente) será este año de 609 mil millones de pesos, es decir, 100 mil millones más que en 2016 y 400 mil millones de pesos más respecto del 2012, cuando se inició el actual sexenio y el pasivo significaba 33.1% del PIB.

 

¿De dónde saca el FMI que va a haber reducción de la deuda si los intereses aumentan más que la economía y, principalmente, mucho más que la recaudación de impuestos (ingresos) del gobierno? Éstos representan cerca del 12.5 por ciento del PIB (2.4 billones de pesos) de modo que la deuda es más de cuatro veces lo que se recauda.

 

Eso sí, los 47 bancos extranjeros que operan en el país, esa “bancocracia” de la que habla John Bellamy Foster, ganan más de mil millones de dólares al mes, según el boletín de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (abril), mientras titulares de Hacienda y otros hacen de Fausto y su mefistofélico asesor, es decir, de alquimistas de las finanzas: “todo está bien”.

 

 

 

Soñadores en vigilia

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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Carl Gustav Jung, famoso “científico del alma”, advirtió hace ya más de una centuria: “Pongan en vigilia al soñador y verán una psicosis”. Con la arremetida del capitalismo salvaje y su doctrina estajanovista-meritocrática (trabajo rudo con salarios de sobreviviente), la tecnología amplió el horario de la locura nocturna y su dolor depresivo, y ahora los trastornos de pánico son a plena luz del día.

 

Los practicantes de la criminal “terapia de choque” (incluye tortura en los comedores populares, previo gasolinazo y desollamiento del salario en el potro neoliberal) sugieren que es el morbo, y no la angustia, el que proyecta ideas fijas de “crisis” y configura supuestas alteraciones mentales.

 

“Fue increíble aquello de Suecia… Jimi llegó a tener a tres tías en su cama. Noel (Redding) y Gerry Stickells, nuestro road-manager, estaban completamente borrachos y destrozaron la habitación, y yo probé un ácido impresionante, acabé corriendo desnudo por los pasillos creyendo que estaba en la selva y que me perseguían dinosaurios. Una de las fiestas más salvajes que hicimos nunca.” (Mitch Mitchell, baterista de The Jimi Hendrix Experience, luego de un concierto en 1967, en Jimi Hendrix, de Mariano Muniesa, Ediciones Cátedra, p. 76).

 

A medio siglo de esa “manifestación del alma” (llamada así la psicodelia por los especialistas), la diferencia es evidente: no hay “ácido” de por medio pero, según se desprende del diagnóstico de terapeutas oficiales, igual en este estado de “crisis mental” cualquiera se sentiría perseguido por lagartos terribles, incluso por miembros de una enquistada manada propensa a la distribución de riqueza que no es suya para ampliar los sectores del partido (así, lo que parece caro resulta todavía más barato).

 

En esa forma, mientras en el mundo aumentó 35 por ciento el número de personas afectadas por el hambre (108 millones en “inseguridad alimentaria grave” en 2016, por 80 millones que eran en el 2015), aquí el INEGI operó el milagro desapareciendo pobres (por lo menos estadísticamente) y todo en las narices de la somnolencia y confusión mental, que ve cómo se alimenta a la oligarquía financiera y política con 321 mil 653 millones de pesos de remanentes que dio Banxico al gobierno federal (repartidos en 70 y 30 por ciento, respectivamente).

 

Según esto, es de una obnubilación casi perversa no apreciar las bondades del alza en las tasas de interés de Banxico (6.50 por ciento ya) ni que la economía se esté llenando de dinero improductivo y peligroso (del más especulador), amén de que la deuda ha crecido la friolera de 2 mil 209 millones de pesos diarios (en febrero pasado acumulaba 9 billones 689 mil 563 millones de pesos y el costo financiero creció 55 por ciento, cuando en ese mismo mes del 2016 era de 8 billones 883 mil millones de pesos, es decir, aumentó 9 por ciento).

 

En realidad, de la escuela donde “la pobreza es un mito genial” (Pedro Aspe dixit) nunca se esperó demasiado.

 

 

 

Estado de México: pobretariado y mendiquense

Jesús Delgado Guerrero / Los sonámbulos

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Acariciar los oídos para mover sentimientos ciudadanos con fines políticos ha sido desde siempre una práctica común pero deleznable (los totalitarismos recurren a eso para ganar adeptos). Ahora, el Ogro Salvaje (neoliberalismo) utiliza esas armas con pintas democráticas luego de formar entre sus cuadros a una curiosa especie de pobretólogos que creen que es posible eliminar o combatir la pobreza al tiempo de alimentarla, siempre por dos vías: retórica y dádivas (cinismo cruel del populismo capitalista).

 

De acuerdo con los resultados de esa doctrina, no se trata de atacar las causas (la grosera desigualdad generada por los privilegios de grupos ante la ventanilla de pago de impuestos, de impartición de justicia, de acceso a la educación y a la salud, entre muchos otros) sino de contener sus efectos y envolverlos en miserias pasadas por acciones de gobierno.

 

Según los apologistas de la “buena nueva”, que además pretenden llevar al diván a los ciudadanos para exorcizarlos de un supuesto “estado mental de crisis”, la profecía marxista se cumplió y el proletariado perdió las cadenas, argumento sólo válido ante el hecho de que sus presuntos militantes ingresaron al círculo de castas (si la Revolución degeneró en gobierno, la izquierda hoy muestra sus lujosos departamentos).

 

Empero, en el estado de México la campaña al gobierno estatal está reflejando los alcances de la “evolución”: del proletariado se pasó al “pobretariado” (Ernesto Castro, dixit, joven filósofo español) y en el caso  de esa entidad y en atención a regionalismos identitarios, el ciudadano mexiquense se metamorfoseó en “mendiquense” (pleonasmo neoliberal, doble y desgraciada condición al compás del “Mexicano por patria y provincia”, según el himno local) debido al trato que le dan y al cual la visión capitalista se limita a alimentar.

 

“Alimentar” aquí es inaugurar comedores populares, distribuir despensas, etcétera, pero todo orientado a mantener el status quo pues así se dispone de un mecanismo de control y una vía para hacer negocios, como los mismos especuladores-empresarios han reconocido.

 

El proceso electoral “mendiquense” está proyectando la esencia neoliberal: “Ya no hay cadenas ni desigualdad, sólo pobres”, retrato de lo que sucede en el país (y en otros).

 

No es un episodio de simple clientelismo electoral, de piñatas con regalos, no; es la expresión de un sistema económico y político que tiene sus momentos de catarsis lacrimógenos en “reality-shows” comiciales como parte de una gastada “despensocracia” (que no democracia), cuyo muro fundamentalista insiste en autoengañarse y proclamarse como la mejor opción, esto mientras la desigualdad y la concentración de la riqueza siguen aumentando.

 

Por decreto se logran impulsar gasolinazos y hasta desaparecer “crisis”, pero ni con limosnas se zurcirían bolsillos agujerados, crisis ésta no entendida o simulada.