Machos a la defensiva

Sara Lovera / Palabra de Antígona / Servicio Especial de la Mujer
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El caso de Marcelino Perelló Valls, de sus dichos, sus reiteraciones y su victimismo apoyado por otros hombres de los medios de comunicación y de los asiduos de las redes sociales ha sido una verdadera oportunidad positiva para leer cada frase, palabra, intención y pensamiento, todos muy claros de lo que muchos hombres piensan, pero no dicen en voz alta.

Esos hombres son los que actúan en el día a día. Los que están en los ministerios públicos, en las alcaldías, en funciones de Estado en toda la administración estatal y federal. En el Congreso federal y los estatales; en las responsabilidades de justicia, en los tribunales, en las calles, en los centros educativos y también, enmascarados, en la defensa de los derechos humanos y en lo que políticamente conocemos como pluralidad partidaria.

Están en todas partes y por eso la impunidad es la enemiga profunda y persistente de la justicia para las mujeres violentadas en razón de género. La incapacidad gubernamental para detener los agravios a las mujeres en toda la gama de la vida misma. Son las voces que no salen al público, los hipócritas de todos los tamaños, los que se burlan cuando están en ambientes propicios como las cantinas, las asambleas solo de hombres y los que en casa son tremendamente peligrosos. Nada los detiene.

Las ofensas y los juicios misóginos de Perelló Valls, que han llegado al extremo de ofender directamente a quienes levantaron la voz para protestar, saltaron de la nocturna y poco escuchada emisión de su programa Sentido Contrario en Radio UNAM, a las redes sociales, donde sus amigos consideraron que se trató de un linchamiento, a la última emisión de este 24 de abril del programa de Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, donde volvió a repetir sus dichos. Tremendo.

Pero lo sorprendente es que ya llegó al colmo de una locura, dijo en esa entrevista con Ciro Gómez Leyva que su linchamiento mediático, “fue una emboscada… una conspiración...” para callar su voz rumbo al 2018.

Hay que agradecer el chiste. Pero hay que temblar porque ese es el nivel, también, de nuestras voces mediáticas calificadas como la expresión de la opinión pública, que no tienen qué informar y fundan sus ratings+ en este tipo de “entrevistas”. Ahora resulta que el exlíder estudiantil, es una voz para 2018. Yo que pensé que eso solo le sucedía al innombrable o algunos independientes que se lanzan a debatir desde diversos, pero limitados espacios.

Todo esto para advertir que el caso de Perelló Valls nos está diciendo que los enemigos engatusados contra la igualdad sustantiva de las mujeres existen en los espacios y frente a situaciones de cualquier clase. Lo habíamos visto en la virulencia desatada por el defensor de los derechos humanos Enrique González Ruiz, acusado de hostigamiento sexual en la UAM; de las reacciones en cadena contra la paridad electoral, que ha significado hablar de violencia política y contra la postura, incluso, del presidente de la república a propósito del matrimonio igualitario y los derechos de los gays. Miles de voces tremendas se acumulan en los oscuros sótanos del patriarcado vivo y actuante. Tras los portales de las escuelas y las universidades, a pesar de los protocolos y las leyes nacionales e internacionales, a pesar del avance en la igualdad y el conocimiento de la teoría de género.

Transcribo una pequeña parte de un texto en Facebook alegando, lo increíble, la lucha de las mujeres, no por encima de los exdirigentes o tan tonto como pretender cambiar el lenguaje, como diría Lenin a Clara Zetkin, irrelevante frente a los grandes problemas nacionales. Que como ha dicho Perelló Valls es una víctima de un linchamiento, no sabe que solo se aplicó la ley tanto en Radio UNAM, como en la Facultad de Ciencias.

Firma el comentario Lúar Moreno, amigo de Maité Azuela: “Es triste ver cómo la gente en el poder manipula las luchas sociales permitiendo el sacrificio de un chivo expiatorio. ¿Cuántos feminicidios en el estado de México evitará esta cacería de brujas? ¿Cómo mejorará la censura de una ley mal redactada que literalmente no considera violación sino algo equiparable a ésta, la introducción forzada de algo que no sea un miembro viril en el ano o la vagina de una persona? ¿En qué abona a la igualdad de derechos el que esa misma ley no considere violación el que se froten, sin consenso, las partes del cuerpo de alguien mientras no haya introducción de nada en alguno de sus orificios corporales? ¿Comenzarán a llegar a las cárceles los verdaderos violadores después de mandar al demonio la presunción de inocencia y el debido proceso legal al darle peso de prueba a la mera palabra de una persona quejosa, o comenzarán a llenarse no con quien las hizo sino con quien las pague, por no poder pagar las multas económicas?

“¿Tendremos un Ministerio Público mejor y más científico tan sólo porque Perelló deje de dar clases de ciencia? ¿Van a ser más seguras las noches de las mujeres en CU mandando a un tipo con educación del siglo pasado a las sombras? ¿Cuántas marchas feministas contra Del Mazo, contra Vázquez Mota, contra Delfina, contra Mancera, contra Graue van a evitar este regalo de pan y circo? La misoginia argumentada en la radio se combate en el mismo frente y con las mismas armas, señoras. Lo que pretenden en este momento no abona en bendita la cosa a la causa femenina y, por el contrario, lo único que hace es reforzar la impunidad de los verdaderos responsables de las falencias legales y jurídicas que tienen a las mujeres, en particular, y a la sociedad, en general, en la indefensión y a sus verdaderos asesinos en las calles. Mientras estén más ocupadas en querer cambiar el lenguaje y taparle la boca a un misógino que en hacer presión para tener instituciones sólidas que realmente prevengan, eviten, resuelvan y castiguen los crímenes, lo único que se va a conseguir es un país donde las mujeres sigan siendo impunemente asesinadas y violadas mientras escuchan un discurso políticamente correcto”. (22 de abril a las 10:22).

         Este 24 de abril en Radio Fórmula volvió a la carga, vocero de esos hombres a los que me refiero y algunas mujeres también: Perelló reitera dichos sobre orgasmos y violaciones: “Si no podemos piropear a las viejas, se acabó la alegría”. Vaya realmente esclarecedor. Nada de lo hecho en 40 años fue entendido. Tremendo.