Signos y síntomas del abuso sexual infantil

Abigail Bello Gallardo
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“Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos”. Frederick Douglas.

La violencia sexual en niños se ha convertido en un problema de carácter mundial. Se ha llegado a posicionar como uno de los principales problemas de salud pública (Abuso sexual en menores de edad: generalidades, consecuencias y prevención. María José Acuña Navas. Medicina Legal de Costa Rica. Creative Commons License).

Diariamente 70 niños son abusados sexualmente en México, con lo que se estima que poco más de 25 mil niños son atacados cada año, señaló el Senado de la República (Cada día, 70 niños mexicanos sufren abuso sexual. Blanca Estela Botello. 2016. www.cronica.com).

México ocupa "el bochornoso primer lugar" en abuso y maltrato infantil entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Se considera abuso sexual cualquier clase de contacto sexual con un niño menor de 18 años por parte de un familiar, tutor o adulto que, aprovechando la inmadurez mental o psicológica del menor, mediante asimetría de poder (edad, jerarquía, profesión, violencia), pretende obtener satisfacción sexual bajo coacción, engaño (seducción) o agresión con intención de ocultarlo.

Se cree que la forma más frecuente de abuso sexual son los tocamientos genitales y el jugueteo, le sigue la sodomía (penetración anal) con 39%, la penetración vaginal en 22%, la exposición a pornografía en 10% y el contacto oral genital en 9%. Incluso, pedirle a un niño que guarde un “secreto especial” se considera abuso.

La violación es la penetración vaginal, anal y/u oral por una parte corporal del perpetrador u otro objeto.

Lastimosamente, los niños con discapacidad sufren actos de violencia con una frecuencia casi cuatro veces mayor que los que no tienen discapacidad. Los niños cuya discapacidad se acompaña de enfermedad mental, con problemas para comunicarse o menoscabo intelectual son los más vulnerables (Organización Mundial de la Salud y revista The Lancet).

Es difícil determinar qué tan común es el abuso sexual de niños, dado que es más secreto que el maltrato físico. Existen datos que postulan que sólo el 6% de los casos de abuso sexual son reportados a las autoridades.

El abuso sexual de niños ocurre en todas las clases socioeconómicas y tiene el mismo tipo de factores de riesgo que el maltrato físico infantil.

El abuso sexual infantil es frecuente. Las víctimas suelen ser mujeres a pesar de que existen ciertos factores de riesgo que predisponen a niños a ser agredidos.

         El perpetrador del abuso suele ser alguien conocido de o cercano a la víctima. Se estima que el 70% de ellos son miembros de la familia, amigos, sacerdotes o personas a cargo del cuidado o educación del menor, y en especial figuras paternas. Especialistas aseguran que aproximadamente el 24% de los abusadores eran vecinos, 15% padrastros, tíos en el 10%, novios en el 9%, padres en el 7%, otros familiares en el 15% y otras personas ajenas a la familia en el 12% de los casos, lo que recalca nuevamente la cercanía de la víctima con el abusador.

El abusador suele ser en la gran mayoría de casos del sexo masculino (95.5%), la minoría son mujeres.

Síntomas del abuso sexual infantil

Pueden abarcar los siguientes, en conjunto:

* Trastornos intestinales, como incontinencia para evacuar.

* Orinar involuntariamente.

* Trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa o en caso contrario, comer compulsivamente y volverse obeso.

* Síntomas rectales o genitales, como dolor al orinar o al evacuar, comezón o secreción vaginal.

* Dolores de cabeza repetitivos.

* Problemas para dormir o dormir excesivamente.

* Dolores de estómago o dolencia vaga (Abuso sexual infantil. Un diagnóstico a tiempo puede salvar tu vida. Clínica DAM. España).

También pueden presentar con frecuencia y sin causa aparente:

Moretones, raspones, laceraciones, mordeduras, quemaduras, fracturas, lesiones vaginales, lesiones en el ano, en la boca y garganta; lesiones no penetrantes pero que involucran el pubis, clítoris y los labios, como las antes mencionadas.

El o la paciente puede quejarse de dolores crónicos, síndrome de hiperventilación crónico (respira rápido y profundo, pudiendo presentar mareo y desmayos), y debido a estrés constante que baja las defensas de su cuerpo pueden llegar a sufrir enfermedad del corazón, neoplasias o cáncer, enfermedades reumatológicas, úlceras gástricas, enfermedad pulmonar, neurológica, convulsiones y muchas otras.

Además de las lesiones anteriores, también están las problemáticas de embarazo y la adquisición de enfermedades de transmisión sexual (ETS), como el VIH, la gonorrea, por Chlamydia trachomatis, Trichomonas vaginalis, Gardenella vaginalis y Enterobacteriaceae; condiloma acuminado (verrugas genitales), uretritis, herpes genital, candidiasis, vaginosis bacteriana, cervicitis. La mayoría de estas enfermedades pueden aparecer combinadas, mayormente en las niñas y adolescentes.

En todo caso, la presencia de una ETS en un menor de edad siempre debe obligar al médico a descartar abuso sexual o conductas sexuales riesgosas.

Las lesiones por penetración van desde laceraciones vaginales superficiales hasta profundas con riesgo de shock hipovolémico por sangrado profuso y la muerte.

Las víctimas de abuso sexual infantil tienen mayor tendencia a presentar depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, suicidio e ideación suicida, baja autoestima, labilidad emocional, agresividad, conducta antisocial en la adultez temprana, esquizofrenia, bipolaridad, déficit de atención e hiperactividad y problemas de memoria, dificultades en la escuela y en el rendimiento escolar; sentimientos de culpa, estigmatización (burlarse de la víctima o atacarla) y la dificultad de confiar en otras personas.

A largo plazo se ha observado una predisposición en los niños abusados sexualmente para el alcoholismo, tabaquismo, uso de drogas, prostitución, delincuencia, fuga del hogar, tener miedos excesivos, apartarse de las actividades normales, fracaso y deserción escolar, desempleo, embarazo adolescente o no deseado, conflictos familiares, dificultad para establecer relaciones interpersonales y mayores tasas de divorcio y de separación.

Dentro de las manifestaciones de disfunción sexual también pueden encontrarse la dispareunia (coito doloroso tanto en mujeres como en hombres), anorgasmia o dificultad para alcanzar el orgasmo, insatisfacción sexual, dificultad para excitarse sexualmente, vaginismo (espasmo involuntario de la musculatura que rodea a la vagina que imposibilita la penetración), disfunción eréctil (dificultad para tener o mantener una erección) en los varones o trastornos de la eyaculación.

Lamentablemente, las mismas víctimas de dicha agresión pueden convertirse en perpetradores en un futuro. Por este motivo, es de vital importancia tratar las secuelas en los niños víctimas de abuso sexual y así contribuir con este tipo de prevención primaria, del que poco se habla.

El especialista adecuado para diagnosticar y tratar las consecuencias del abuso sexual infantil es el pediatra, el cirujano pediatra y el psiquiatra en niños.

Tratamiento del abuso sexual infantil

Cuando un niño le confíe un abuso sexual reciente, no demore en acudir a que un médico le revise y practique exámenes. Y acuda a las autoridades correspondientes.

El tratamiento para las lesiones provocadas es similar al de otro tipo de heridas, hematomas o raspaduras.

El paciente puede necesitar de inmediato medicamentos antinflamatorios, antidepresivos y para prevenir o tratar enfermedades de transmisión sexual y las mujeres pueden recibir medicamentos para prevenir un embarazo.

Todos los niños que hayan sido abusados y traumatizados sexualmente en cualquier forma deben recibir asesoría profesional en salud mental, al igual que su familia.

Prevención

* Explique al niño la diferencia entre una expresión de cariño y una caricia sexual desde que su educación es de nivel preescolar.

* Ofrezca a sus hijas e hijos educación sexual, escuche sus dudas y responda a sus preguntas con sencillez y serenidad.

* Prepárese para informar adecuadamente sobre el tema.

* Enseñe a las niñas y niños que el respeto a los mayores no quiere decir que tienen que obedecer a los adultos ciegamente y que hay secretos que no se deben guardar (Prevención de Abuso Sexual Infantil. Editorial Pirámide).

* Cuando su hijo o hija le confíe que ha sido víctima de abuso sexual por una persona conocida, créale y apóyele.

* Enseñe a los niños sus derechos, cómo oponerse a esos contactos y cómo buscar ayuda.

La buena comunicación entre padres e hijos y tenerlos siempre vigilados son aspectos clave para prevenir el abuso sexual infantil.

Como siempre, insisto en la imperiosa necesidad de que las instituciones de salud en México, informen a la población de manera sencilla, breve y frecuente acerca de las enfermedades, y cómo prevenirlas o controlarlas, a través de todos los medios de comunicación masivos; además de promover políticas públicas para lograr la eficiente prevención de las enfermedades.