La enlodada batalla por el estado de México

Jorge Meléndez Preciado
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Alfredo del Mazo, del PRI, dijo que había dolo por el descubrimiento de 899 contratos exhibidos durante su paso como director de Banobras, en los cuales favoreció a gobernadores acusados de corruptos y a empresarios como los de OHL e Higa (Sin Embargo, 25 de abril). Además, también divulgaron los millones de pesos que erogó en lujos personales y hasta actividades deportivas del presupuesto nacional.

A Josefina Vázquez Mota, la panista, no la dejan con el asunto de los mil 200 millones de pesos que le otorgó Luis Videgaray, desde la Secretaría de Hacienda, para su fundación Juntos Podemos, la cual no ha realizado ninguna acción importante para los migrantes. Además, su familia está acusada de lavado de dinero en la empresa donde participan, Comex.

Delfina Gómez había sido acusada de un excesivo bono de retiro cuando fue presidenta municipal de Texcoco (El Universal). Pero después, en el diario mencionado se difundió un video donde la aspirante a la presidencia municipal de Las Choapas, Eva Cadena, recibía una cantidad aparentemente de 500 mil pesos para apoyar a Morena por una empresaria no identificada. Y también se le presentó  a Delfina como la que descontaba el 10 por ciento del sueldo de varios empleados.

Estamos, pues, ante una elección donde habrá, como nunca, juegos sucios sin cuento, ya que sobre todo Enrique Peña Nieto y su equipo harán todo para evitar que el primo Del Mazo pierda. Y es que el gobierno hizo las acusaciones contra Vázquez Mota y seguramente intervino en la filmación de Eva Cadena, algo que denunció inmediatamente López Obrador en un Facebook de ocho minutos.

Antes del debate entre los suspirantes, el cual no modificó sustancialmente las preferencias ya que no hay datos contundentes lo que sabemos es que Delfina va adelante (29 por ciento, un punto más que hace un mes), luego Del Mazo (28 por ciento, dos menos que en marzo), en tercer lugar Josefina (22 por ciento, 3 escalones abajo que hace treinta días) y en cuarto el abanderado del PRD, Juan Zepeda. Los demás son testimoniales (Oscar González y la independiente).

Es decir, que la profesora de Texcoco iba subiendo no importando los apoyos gubernamentales y en propaganda a Del Mazo Maza.

Además, en la encuesta mencionada (Reforma, 25 de abril) tenemos otros datos a considerar.

El 78 por ciento de los entrevistados quiere un cambio y únicamente el 16 por ciento afirma que el PRI debe seguir luego de más de casi nueve décadas de administrar el presupuesto. El 42 por ciento nunca votaría por Alfredo y sólo el 12 por ciento no lo haría por Delfina. En la población, el 41 por ciento vive con miedo no se olvide que el estado de México es uno de los más inseguros, dicho incluso por Del Mazo y el 29 por ciento vive con enojo.

Estos datos son una muestra de lo cuesta arriba que tendrá que enfrentar el PRI. Y si a ello le sumamos el caso de Javier Duarte y el de Tomás Yarrington, las recientes detenciones de priistas, más las que pueden surgir con Roberto Borge y César Duarte, cuando menos, el asunto se pone color de hormiga roja o negra.

Hace unos días, por cierto, la Cámara de Diputados exoneró del caso Obredecht a Emilio Lozoya, ex de Pemex y OHL, aunque el asunto está todavía presente a nivel internacional. Y esa misma legislatura ha impedido que Tarek Abdalá, tesorero de Javier Duarte, sea desaforado para que explique donde quedaron decenas de miles de millones de pesos. Sabemos, por si fuera poco, que la señora Karime Macías, quien insistía se merecía la abundancia, no es requerida por la justicia mexicana, ya que al parecer no hizo nada indebido, más bien es una madre abnegada. El PRI es, sin duda, una gran cloaca.

Pero con todo, el asunto de Eva Cadena tuvo gran repercusión. El video tuvo más de un millón de visitas y va para más. De ellas 63 por ciento fueron neutrales, 27 por ciento negativas y sólo 9 defensivas. Ello a 45 días de los comicios en el Edomex y a nueve meses de iniciarse las campañas presidenciales de 2018 (Alonso Cedeño, El Universal, 25 de abril). Incluso hay otra filmación de la multicitada Eva.

            El monero Hernández en La Jornada (25 de abril), dibuja a López Obrador y éste dice: “Están  muy nerviosa la mafia del poder porque estamos aceptando que entren a Morena”.

Ante el derroche de recursos por parte del gobierno federal y las coacciones al voto para miles, el INE de Lorenzo Córdova solo ronca y cuando a veces despierta dice “Todo va bien”. Y la Fepade acumula quejas e investiga a una velocidad que envidiaría Peter Pérez, el genial detective de Peralvillo.

La guerra ya empezó hace tiempo y aumentará su intensidad: ¡júrelo usted!

 

 

De Perelló a Peña

Jorge Meléndez Preciado
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Para doña Maricarmen Mahojo.

Cada vez es más notorio que la aprehensión de Javier Duarte es un asunto mediático. Tanto que es absurda y hasta ilegal la exoneración de Karime Macías, la esposa del exfuncionario, ya que tiene múltiples cuentas pendientes con la justicia, entre ellas pasaportes falsos y manejo del erario para fines personales. Pero seguramente el pacto otro más posibilitó que Karime y sus hijos y parientes quedaran en libertad.

El caricaturista Magú (La Jornada, 19 de abril) sintetizó el asunto: Duarte se queja: “Un día lo llaman a uno para ganar Veracruz y otro el estado de México”. Aunque no hay la certeza que con esta aparente detención se pueda evitar la caída en picada de Alfredo del Mazo Maza.

Que Duarte era un eslabón entre Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, lo demuestra Álvaro Delgado (Proceso). Señala en un texto que el 28 de enero de 2012 se detuvo a una aeronave que llegó  de Veracruz. En la misma se localizaron varios millones de pesos en efectivo. Al investigarse, por parte de la Procuraduría General de la República, se descubrió que formaban parte de los 2 993 millones de pesos que en 13 meses habían sido retirados de las cuentas del banco Santander, desde diciembre de 2011, aparentemente para la campaña presidencial del PRI peñista.

Felipe Calderón dijo que investigarían el ilícito, pero luego culpó al Poder Judicial de no permitírselo (sic que se espanta por la autonomía de los jueces). Aunque más bien era un acuerdo para que ganara Peña Nieto, según queda muy claro en el libro de Álvaro Delgado: El amasiato (Proceso).

Al detener a Tomás Yarrington en Italia donde la policía mexicana no tuvo participación y a Duarte  en Guatemala muy tarde al decir de las autoridades chapinas, Peña Nieto presumió  que estaba atacando la corrupción. Nadie le creyó y luego expresó, sorpresivamente: “No hay chile que les embone” (sic picoso). Seguramente el mandatario, con esta última frase, quiere ser parte del equipo de Marcelino Perelló en su nueva emisión de: Sentido Contrario.