El difícil trabajo de Donald Trump

José Luis Ortiz Santillán
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Corea del Norte ha sido el primero en celebrar los 100 días del presidente Donald Trump. El sábado cuando se cumplieron sus 100 días de ascenso al poder, el presidente de Corea del norte,  Kim Jong-un, realizó un nuevo ensayo con un misil balístico que explotó minutos después en el cielo, como fuegos artificiales que festejaban los 100 días de gobierno del nuevo presidente de Estados Unidos, durante los cuales Pyongyang no ha dejado de provocar al nuevo ocupante de la Casa Blanca.

El presidente Trump con un gabinete formado por 20 hombres y tres mujeres, una de origen hindú y dos asiáticos más, uno negro y un hispano, ha festejado sus primeros 100 días de gobierno y comprobado que no es fácil concretar sus promesas de campaña ni ejercer el gobierno, a pesar de contar una constelación de funcionarios integrada por tres multimillonarios, cuatro generales, gerentes de grandes grupos empresariales, exgobernadores de los estados, exmiembros del Congreso y exfiscales, todos conservadores y dispuestos a ayudar al presidente a materializar sus promesas.

A pesar de que el presidente ha sido hasta ahora capaz de impulsar las 10 leyes que había prometido al cumplir sus primeros 100 días en la Casa Blanca, los resultados parecen no favorecerle y menos satisfacerle; por lo cual ha calificado de ridículo, artificial, insignificante el balance de sus primeros 100 días de gobierno, los cuales ha celebra este sábado con los fuegos “artificiales”  a cuenta de Pyongyang; como si Corea del Norte quisiera recordarle que hoy nadie respeta a Estados Unidos y mucho menos ellos, bajo el protectorado de China.

Los 100 días han ido desde los contratiempos en el Congreso hasta sus impresionantes “golpes de timón” del presidente Trump, mostrando una enorme capacidad para cambiar tanto su tono como sus posiciones. El presidente ha enfrentado una curva de aprendizaje abrupta en sus primeros meses en la Casa Blanca, entendiendo y aceptando que no es fácil gobernar, ha luchado para transmitir una visión de mundo claramente articulada, enfrentando a sus detractores que cuestionaban su capacidad para gobernar.

Los 100 días en el poder enfrentaron al presidente Trump a una realidad fría y dura, pues no ha podido concretar lo que prometió a sus partidarios de ganar. Si bien el presidente Donald Trump es hoy el líder menos popular en la historia moderna de Estados Unidos, incluso entre los legisladores de su partido que no terminan por darle su apoyo incondicionalmente, él no ha abandonado sus promesas y las sigue defendiendo, se aferra a su estilo impulsivo, impredecible, que lo convirtió en millonario, estrella de la televisión y presidente, pero ha reconocido que tiene uno de los trabajos más difíciles del mundo.