¿Estamos al borde del Armagedón nuclear?

Luis Gutiérrez Poucel
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Con la llegada de Donald Trump al poder, el mundo es más peligroso e inestable. El presidente de Estados Unidos no tiene un plan articulado de política internacional, sus decisiones parecen ser ocurrencias del momento, decisiones impulsivas y a veces hasta irracionales. Cuesta trabajo pensar que haya una estrategia detrás del lanzamiento de misiles a Siria, la detonación de la madre de todas las bombas en Afganistán y los desplantes militares contra Corea del Norte. Todo esto nos lleva a formularnos la siguiente pregunta: ¿Estamos al borde de la tercera guerra mundial?

Después de la Segunda Guerra Mundial, lo más cercano que hemos estado a una confrontación nuclear fue en 1962 durante la crisis de los misiles en Cuba entre la Unión Soviética y Estados Unidos, crisis que terminó en dos semanas con el retiro de los misiles soviéticos de Cuba y los misiles estadunidenses en Turquía e Italia.

Durante la Guerra Fría la narrativa era clara, obedecía a la confrontación de dos ideologías, el comunismo versus el capitalismo, en donde imperaba la doctrina de la Destrucción mutua asegurada. Dicha teoría fue cuestionada con la llegada al poder de Ronald Reagan en los ochenta, cuando inicia otra carrera armamentista bajo la Iniciativa de defensa estratégica, mejor conocida como la Guerra de las galaxias. Eso inició una gran inestabilidad política y económica en el mundo, la creciente deuda de Estados Unidos necesaria para financiar los enormes gastos bélicos, llevó a una rápida alza en las tasas de interés que provocó la crisis de la deuda en la mayoría de las economías del tercer mundo, aunado al temor creciente de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Al final del día, Reagan no consiguió crear su gran paraguas nuclear, el escudo antimisiles, pero lo que sí logro fue desestabilizar a la Unión Soviética que no pudo superar la crisis económica producida por sus grandes gastos militares, llevando al colapso del comunismo y a la caída del muro de Berlín en los noventa.

El mundo se ha vuelto progresivamente más incierto y volátil entre más naciones han entrado al club nuclear. Cuando solamente existían dos potencias con armas atómicas, sólo podía haber un conflicto; pero, cuando existieron tres naciones, el número de posibles conflictos aumentó a tres; y cuando hubo cuatro países, la posibilidad de conflictos aumentó a seis, y así han crecido de manera exponencial el posible número de conflictos entre más naciones han entrado al club nuclear. Hoy en día se sabe que hay nueve países con armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte y probablemente Israel; con estos países, ¡el número de posibles conflictos asciende a 36! El mundo se encuentra bailando en el filo de la navaja, mientras que otros países siguen buscando desarrollar sus armas atómicas, tal como en su momento lo hizo Libia y ahora lo está haciendo Irán.

El problema es que en algún momento en alguna nación con capacidad nuclear podrá llegar al poder un líder mesiánico, idiota y mentalmente inestable que lance un ataque nuclear a otro Estado supuestamente enemigo, un líder populista con delirios de grandeza que no pueda controlar la comezón en el dedo y apriete el botón nuclear. Pareciera que estamos viviendo tiempo prestado, viviendo al borde del Armagedón con dos líderes impredecibles e impulsivos como lo son Kim Jong-un de Corea del Norte y Donald Trump de Estados Unidos.

Existe el temor creciente de una confrontación nuclear entre estos dos países, especialmente entre los pueblos asiáticos de Corea del Sur y Japón. Los riesgos que el conflicto escale e involucre a otras naciones como Rusia y China no son insignificantes. Los dos líderes parecen no ver más allá de su protagónico deseo de ganar la confrontación, confrontación que ha evolucionado de declaraciones a ejercicios militares, orillando al mundo al borde del precipicio... Si estalla la guerra, seguramente no habrá ganador y todo el mundo perderá.

El objetivo último de Donald Trump es equivalente al de Reagan en su momento, devolver a Estados Unidos el lugar preponderante en el mundo, pero en lugar de moverse bajo un plan articulado como lo hizo Reagan con su Iniciativa de defensa estratégica, Trump lo está haciendo con su filosofía western de “shooting from the hip”, decisiones impetuosas y ocurrencias, pareciendo seguir la estrategia del caos: un día se le ocurre atacar a Siria, otro, lanzar una mega bomba en Afganistán y otro día terminar el TLCAN. Donald Trump parece seguir más que un plan de acción, una serie de tuits sin ton ni son.

Ya quedó atrás, para los libros de historia, la época del “no drama de Obama”, empezando la época del “disparar de la cintura del vaquero Trump”, lo que se podría calificar como el realpolítik de “la búsqueda de la supremacía americana” con desplantes de fuerza, bullying, amenazas y –dependiendo del humor en que se levante el señor Trump– ocurrentes tuits.

En respuesta a la pregunta planteada, hoy desafortunadamente el mundo es más peligroso e inestable que lo que ha sido desde la Crisis de misiles en Cuba.