Altos niveles de violencia política

José Sobrevilla
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“…No vale nada la vida/ La vida no vale nada…” cantaba el guanajuatense José Alfredo Jiménez y en la pasada contienda electoral sus palabras cobraron relevancia. En mayo pasado, en Guanajuato, el candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la Presidencia Municipal de Apaseo el Alto, territorio donde pasan cuatro ductos petroleros, José Remedios Aguirre Sánchez, integrante de la Unión Nacional de Trabajadores Agropecuarios, licenciado en criminología, fue asesinado a balazos mientras realizaba labores de campaña. Versiones le señalaron vínculos con huachicoleros, sin embargo, antes de su deceso él mismo hizo los desmentidos. Morena pidió a su viuda Carmen Ortiz Terrazas asumir la candidatura. “Al principio no acepté, pero ahora estoy decidida a llevar adelante el legado de mi esposo”, dijo la joven esposa del hasta 2015 secretario de Seguridad Pública de Apaseo, municipio ubicado a escasos kilómetros de Querétaro. Al momento, se perfila como triunfadora.

En Tenango del Aire, después que asesinaron el 4 de mayo a Addiel Zermann Miguel, candidato de 39 años a la alcaldía, los dirigentes de la coalición pidieron a su padre Francisco Zermann Romero que tomara la estafeta, misma que quedó registrada en el acuerdo IEEM/CG/141/2018. Todo hace creer que el gobierno de este lugar queda en manos del Partido Nueva Alianza (Panal).

Antes, el 19 de abril, Vladimir Hernández, diputado morenista, había pedido desde el Congreso local al gobernador Alfredo del Mazo Maza que garantizara un proceso electoral pacífico, y denunció violencia electoral hacia sus líderes y militantes en al menos cinco municipios mexiquenses, entre ellos Tejupilco, Ecatepec y Valle de Chalco.

También el 8 de mayo, al candidato priista a diputado local por el distrito 17 de Coyuca de Catalán, Guerrero, Abel Montúfar Mendoza, alcalde con licencia, lo asesinaron en Ciudad Altamirano. Antes de su muerte denunció amenazas, e incluso sus simpatizantes fueron advertidos de no acudir a su arranque de campaña el domingo 6 de mayo porque habría un atentado. Lo sustituirá Dante Nulp Bernabé Acuña. Al siguiente día de su asesinato, Ramiro Gómez Pineda aspirante a la alcaldía en el mismo lugar, desistió de su candidatura. También en Tierra Caliente, Silvia Rivera Carbajal renuncia a la diputación local de Morena por el distrito 18.

En abril el candidato a la regiduría de Tepetlaoxtoc, estado de México, fue asesinado por dos hombres que le dispararon desde una motocicleta. Ese mes asesinaron también a Juan Carlos Andrade Magaña, alcalde con licencia, quien buscaba la reelección en el municipio de Jilotlán de los Dolores, Jalisco.

Nadie en su sano juicio buscaría ni esperaría entorpecer con apología de la violencia las elecciones; pero por la cantidad de víctimas queda claro que hay quienes sí apuestan al caos. Por eso tal vez las autoridades políticas y electorales no levantaron la voz ante los asesinatos ligados a las candidaturas y, pese a todo, las elecciones siguieron.

Desde que inició el proceso electoral al 1o de julio, el Indicador de Violencia Política en México 2018 (www.etellekt.com) registró 627 agresiones contra políticos y candidatos en el país; mismas que dejaron un saldo de 145 asesinatos 206 amenazas e intimidaciones, 85 agresiones físicas, 57 agresiones con arma de fuego, 52 atentados contra familiares (50 víctimas mortales), 36 asaltos con violencia, 25 heridos con arma de fuego, y 21 víctimas de secuestro e intento de secuestro.

La consultora reportó 43 asesinados de los partidos Revolucionario Institucional, Verde y Panal; 37 de la coalición que integran Acción Nacional, De la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano y 17 de la coalición Morena y los partidos Del Trabajo y Encuentro Social. Encabezan las cifras Guerrero con 24; Oaxaca 18, Puebla con 13, Veracruz ocho, estado de México siete; Jalisco, Hidalgo y Michoacán cuatro cada uno. San Luis Potosí, Tamaulipas y Guanajuato suman tres. Mientras que Colima, Durango, Morelos y Sonora han tenido dos ejecutados cada uno. En tanto Zacatecas, Tlaxcala, Chiapas, Baja California Norte, Tabasco y Nayarit suman un asesinado cada uno.

De los 110 candidatos y políticos ultimados al 2 de junio, 37 habían sido del PRI, 18 del PRD, 13 del PAN, nueve de Morena; Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo seis cada uno; por usos y costumbres cinco, igual que independientes. Del Partido Verde Ecologista cuatro y tres de Encuentro Social.  

Los niveles de violencia que vive México, dijo el 23 de mayo Kofi Annan, exsecretario general de la Organización de las Naciones Unidas y Premio Nobel de la Paz 2001, traducidos en docenas de candidatos, familiares y simpatizantes asesinados en los últimos meses, han afectado el proceso electoral en curso, dijo ante el Instituto Nacional Electoral. Igualmente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al Estado mexicano, durante una sesión ordinaria realizada en República Dominicana, garantizar la seguridad de los actores políticos.