A muerte para ganar, ¿llamado a la violencia?

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Los gladiadores que competían en el circo romano, luchaban por su vida. Algunos de los que ganaban eran indultados. La lucha a muerte en la que la vida de los luchadores solo tenía sentido para ellos  porque de ella dependía el sobrevivir aunque parezca un contrasentido, se inserta en nuestra presunta existencia  moderna, con lo que propone el candidato del PRI. Lucha a muerte para ganar, dice, lo que significa que si no se gana, es la muerte, ¿muerte real o política? ¿Habrá indulto? José Antonio Meade pronunció un  “jugársela a muerte” por su concepción de país, el pasado 6 de mayo en el reinicio de una campaña política más agresiva y lidereada por el nuevo presidente del PRI, René Juárez. Cuando se dice con esa frase que ya es trivial que en México la muerte ha perdido sentido, se está cometiendo un error: lo que ha perdido sentido es la vida. Con tantas muertes cotidianas, la vida se ha devaluado a tal extremo que el que alguien muera es una cifra más de pérdida que solo será llorada por quienes amaban a esa persona. La justicia, el poder, la sociedad en su conjunto nada harán para remediar al menos con sanción, la pérdida ocurrida. La amenaza que rubricó el periodista Ricardo Alemán para incitar a lo que él y otros como él llaman chairos, a lanzarse contra el candidato de Morena, AMLO, no es sino la reiteración de ese sentir en muchos, de que la vida solo tiene sentido si uno la conserva. Lo demás no importa.

¡Los valientes no asesinan! ¡Sois mexicanos!: Guillermo prieto

Las exhortaciones de personas y sectores a mantener la calma en esta elección, parecen resbalarse en quienes convierten la violencia en acicate diario. Lo absurdo de estos comicios en un país averiado, como se ha dicho muchas veces, se complica con el denuesto diario de los candidatos que se trasmina a sus seguidores. Y la exaltación sube de tono, sobre todo en las redes, donde la libertad permite expresar situaciones que en medios escritos sería difícil. No ha habido ninguna contención oficial, sea del gobierno establecido o de los órganos electorales, para detener la andanada que presagia peores cosas. Se sancionó a Alemán en un medio oficial el Canal 11 es cierto aparte de la privada Televisa,  pero él sigue  lanzando sus improperios para cultivar el odio y la sinrazón. Las etapas que ha vivido México reflejan no obstante, las diferentes concepciones que tenían integrantes del poder respecto de la vida de sus gobernantes. El ¡Mátenlos en caliente!, de Porfirio Díaz y ¡Los valientes no asesinan!, de Guillermo Prieto, son dos puntos de vista opuestos al valor que se daba a las vidas. En este último caso, el autor de la frase fue el escritor, político, poeta popular, reseñador de grandes gestas de la historia, Guillermo Prieto (México 1818-Tacubaya 1897), funcionario de larga trayectoria en el gobierno liberal, secretario de Hacienda de  Benito Juárez y además, periodista. Hizo alianza periodística con Ignacio Ramírez El Nigromante y publicó Los san lunes de Fidel, seudónimo que tomó y desde luego Memorias de mis tiempos (Editorial Porrúa, 2004), por la que más se le recuerda, entre otras muchas. Su  cercanía con  Juárez lo llevó al exilio, aunque en los últimos tiempos estuvo en contra de la reelección del jurista oaxaqueño. En sus memorias Prieto reseña el origen de esa frase histórica que se complementa con otra frase final, dichas ambas ese día: “¿Quieren sangre?, ¡Bébanse la mía!”. Actitud, cuenta, que sobrevino ante la muerte inminente de Juárez en Guadalajara, cuando el presidente fue preso del gobierno conservador de Filomeno Bravo y estaban a punto de fusilarlo. Fue una acción que transformó su vida en un instante, dice y solo tuvo impulsos para cubrir el cuerpo del más tarde llamado Benemérito, y con exaltada voz parar a los soldados. La frase completa publicada por él mismo y otros historiadores, es la siguiente: “¡Alto, los valientes no asesinan! Sois unos valientes, los valientes no asesinan, sois mexicanos; éste –señalando a Juárez, es el representante de la ley y de la patria”. Y dirigiéndose a otros que estaban cerca, “¿Quieren sangre? ¡Bébanse la mía!”. Difícil es hacer un parangón con el caso actual, pero la enseñanza de Prieto aún en momentos de exaltación, exhibe el rechazo a la violencia, el rescate de la vida, aún en los momentos más extremos. 

 

 

 

Manlio Tirado, Nicaragua y el desamparo periodístico

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Manlio Tirado López fue uno de esos seres que vivió para el periodismo comprometido y  murió solo, pobre, abandonado por un sistema que pone todas las condiciones para vulnerar la vida. Colega y amigo cercano de Javier Valdez, el escritor, periodista, colaborador de Río Doce y corresponsal de La Jornada, no fue muerto como él, por las balas sicarias creadas por las complicidades y las componendas del poder, pero su muerte, igual de terrible y lamentable se dio en la soledad del desamparo, en el abandono del intelectual que ha dado todo y no recibe nada, de un sistema corrupto y estéril. Tenía una miserable pensión y dormía en un camastro, según lo describen las emotivas crónicas del semanario Río Doce, que recogió sus últimos aportes de intelectual: las revoluciones en el mundo. Manlio murió el 17 de marzo del año anterior, en su natal Rosario y tres cosas han revivido su recuerdo de comunicador de tiempo completo: la crisis que vive Nicaragua en estos  momentos, país en el que fue corresponsal y vivió muchos años; los avatares por los que pasa la banca mexicana, el Banco de México hackeado, dos  de sus principales exponentes Citibanamex y Bancomer, involucrados en el  mismo misterioso hackeo y robo que algunos relacionan con posibles sustracciones para fines electorales y el aniversario del vil asesinato de su colega y paisano Javier Valdez, quien murió dos meses después en Culiacán, la capital de Sinaloa. Tirado López, hermano del comandante Víctor Tirado López, uno de los nueve comandantes sandinistas, siempre siguió de cerca la trayectoria del país centroamericano, pese a que se trasladó a vivir a Sinaloa. Traductor y autor de libros, dedicó un interesante trabajo a la nacionalización de la banca a partir de la historia del sistema bancario mexicano, desde sus orígenes. 

Extraños hackeos bancarios ¿evidencia del fraude? Nada ha cambiado

Muy atinado estuvo el periodista de Rosario, en su libro La nacionalización de la banca privada en México (SEP, 1982), cuando en plena campaña de José López Portillo por enardecer aparentemente a los banqueros, éste planteaba un futuro diverso para el país al que daba la banca leonina y abusiva de ese entonces (y de ahora). Se trata de un libro breve, de 63 páginas, que recoge todo el bagaje normativo que usó el presidente para nacionalizar la banca. Bagaje que quedó para la historia cuando las posteriores presidencias regresaron la antigua privatización y borraron los ideales que muchos habían esbozado. El sucesor Miguel de la Madrid nunca estuvo de acuerdo con la nacionalización y en etapas posteriores, no solo cubrió las indemnizaciones a los banqueros, sino que fue abriendo el cauce para  volver a la “normalidad” privada. Manlio fue aliado de la Revolución sandinista, pero sin  quitar la visión crítica e hizo lo mismo con  el suceso que quiso igualar a la expropiación  petrolera, pero con un mandatario al que le faltaba demasiado para igualar a Lázaro Cárdenas; dio a conocer en plena euforia de la nacionalización, los pros y contras, pero coherente con  sus ideas, le dio una esperanza al gesto y recalcó las ventajas que podían tener los mexicanos. Éstas las concentró en la expansión de la inversión básica con el consiguiente aumento de empleos y mejor nivel de vida de los trabajadores. Agregó la reducción de tasas de interés, el otorgamiento de créditos, el descenso de la inflación, y la estabilización de la paridad del peso. Mencionó otros factores positivos, pero los contrapesos se manifestaron años más tarde, con el temible Fobaproa. La muerte de Manlio fue poco destacada por medios que se nutrieron de su trabajo exclusivo en los años triunfales de la Revolución sandinista pese al acoso permanente de Estados Unidos al utilizar a los contras. En este momento en el que la lucha de muchos valientes que fructificó en la derrota de un  tirano, arriba a otra etapa crucial, vaya el recuerdo y un sentido homenaje para ese gran periodista, amigo y colega que fue Manlio Tirado López.