El clon y concuño de Carlos Salinas

Manú Dornbierer / Satiricosas
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Después de aparente mega-embute de la compañía brasileña Odebrecht por 10  millones de dólares, Emilio Lozoya Austin dejó la dirección general de Pemex, ya  mal llamado Petróleos “Mexicanos”. Ocupó su lugar José Antonio González Anaya,  concuño de Carlos Salinas de Gortari en la vida real. Pero no empezó ahí su   brincoteo en altos puestos (¿del gobierno de Peña Nieto o  de  Salinas,  su  pariente?) que ha llevado al dicho tecnócrata a su actual Secretaría de Hacienda y  Crédito Público de  México. Y ya veremos que sigue… 

Los concuños Carlos y José Antonio (ambos están casados con una  hermanita Gérard, Ana Paula y Gabriela, respectivamente) tienen muchas cosas en  común. Ambos tienen educación universitaria gringa y están forjados en USA para  gobernar México. Como dijo a principios del siglo XX Robert Lansing (1864-1928), secretario de Estado del presidente Wilson: “México es un país extraordinariamente  fácil de dominar, basta con controlar a un solo hombre, el  presidente  (…)  Debemos  abrirles a los jóvenes mexicanos las puertas de nuestras universidades (…) y  educarlos en el modo de vida americano y en el respeto al liderazgo de Estados  Unidos. Sin necesidad de que gastemos un centavo o disparemos un tiro, harán lo que queremos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros”.

El doctor José Antonio González Anaya es egresado de las carreras de Economía y de Ingeniería Mecánica por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Tiene Maestría y Doctorado en Economía por la Universidad de Harvard. Faltaba más. Y por si fuera poca la programación: Trabajó de 1996 a 2000 en el Banco Mundial como economista senior. Posteriormente, fue director del programa de investigación en Latinoamérica y profesor e investigador de la Universidad de Stanford.

En 2002 se incorporó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) como jefe de la Unidad de Seguros, Valores y Pensiones. De 2006 a 2012 se desempeñó como subsecretario de Ingresos de la SHCP y en la presente  administración, entre febrero de 2016 y noviembre de 2017,  fue director general de Pemex, no sin antes haber sido director general del Instituto Mexicano del Seguro Social. ¿Qué tal?

Cuando lo nombraron director de Petróleos (¿para terminar la entrega?)  explica un documento del periódico Regeneración: “El recién nombrado director de Pemex es un tecnócrata que inició su carrera durante el salinismo, ya que en 1991 trabajó con el entonces coordinador de la Oficina Presidencial, José Córdova Montoya, con proyectos como la inversión privada en carreteras y el diseño del horario de verano.

En el salinato, González Anaya también fue subsecretario de Hacienda al lado de Pedro Aspe Armella y trabajó al lado de Ana Paula Gerard, hoy su cuñada.  El exdirector general de Pemex es hijo del empresario y contratista de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz, José Antonio González Pereyra, quien además estaría vinculado a través de una de sus empresas del ramo de la construcción al proyecto del tren rápido entre la Ciudad de México y Toluca, en el Estado de México. González Anaya también es sobrino del priista Rafael Anaya Mortera, extesorero y también expresidente municipal de Coatzacoalcos. En septiembre de 2015, cuando el nombre de José Antonio González Anaya ya sonaba para dirigir a Pemex, se realizó una fiesta en Coatzacoalcos en la que fue pedida la mano de su hermana Alejandra. A esta celebración acudió el polémico líder petrolero Carlos Romero Deschamps, quien estuvo acompañado de su hija Paulina”.

Como se ve, uno de los funcionarios más salinistas, un verdadero clon del  ¿expresidente?,  maneja sectores vitales del gobierno mexicano, mientras Enrique Peña Nieto, bastante desesperado, clama y grita que no lo hizo tan mal y que no le  echen la culpa de  que en  su  sexenio, por  fin Carlos Salinas de Gortari cumplió  su larga promesa de revertir en la historia de la nación, el glorioso 18  de  marzo  de  1938  y la lucha del pueblo mexicano por recuperar de manos extranjeras su gran  riqueza: el petróleo. Hablábamos el otro día de campesinos que le llevaban al  presidente Cárdenas sus animales, junto a señoras ricas que le llevaban sus joyas.