Exhibe Nestora profunda crisis del sistema político

Eduardo Macías / Punto por punto
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En estos días, tres mujeres tres ganaron los titulares de la prensa nacional: Karime Macías, esposa de Javier Duarte; Rosalinda González Valencia, esposa del  Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, y Nestora Salgado, excomandante de la Policía Comunitaria de Olinalá, Guerrero, y clavo ardiente de la campaña del señor Meade.

Las tres mujeres, en particular Nestora, exhiben las miserias y la  descomposición del sistema político mexicano.

Karime Macías es beneficiaria de la demencial corrupción y riqueza de su esposo Javier Duarte quien saqueó Veracruz. La dama huyó a Londres con parte del botín.

Rosalinda González Valencia, esposa de Nemesio Oseguera Cervantes, elMencho es, al decir de la autoridad, una poderosísima señora con prósperos negocios dedicados al blanqueo de dinero. Ya está sujeta a proceso.

Y Nestora Salgado, quien tiene dos semanas en el centro del debate político, es jaloneada entre quienes la demonizan porque Morena la postuló como senadora y quienes la defienden con tibieza.

Los detractores encabezados por el abanderado del PRI, José Antonio Meade,  acusan a Nestora de ser una criminal temible, una secuestradora de niños y han hecho con ello, de forma lastimera, su eje reciente de campaña.

Meade omite decir que el asuntillo le cayó del cielo.

No es extraño que se desgarre las falsas vestiduras pro víctima. Eso es parte de su estrategia del miedo contra López Obrador.

Los defensores de Nestora, por su parte, centraron su defensa en lo jurídico y con la presunción de inocencia como ariete, demostraron que no se le puede señalar como criminal.

Ambos grupos se han concentrado en el qué, pero omiten el porqué.

¿Por qué Nestora se hizo autodefensa? Porque México es un Estado fallido, sobre todo en Guerrero, y los mexicanos tienen el derecho a defender su patrimonio y su vida cuando el gobierno es incapaz de hacerlo.

¿Por qué el Estado exoneró a Nestora? Porque no le pudo acreditar su culpabilidad. Está jurídicamente limpia.

¿Por qué desempolvan carpetas que dormían el sueño de los justos? Porque estamos en campaña. Allí están las claves y las respuestas.

Me soltaron a los perros, dice Nestora. Ella es el pretexto, pero el blanco de los dardos envenenados es López Obrador.

Síntesis: el caso Nestora es un asunto político-electoral que busca dañar al puntero.

Se trata de engañar a los electores y no dar información completa, pues ello implicaría enseñar los sucios calzones del Estado.

Nestora se fajó los pantalones y un arma de fuego ante la incapacidad del gobierno que ahora se muestra quesque muy indignado con una mujer a quien no fue capaz de defender en tiempo y forma, como era su obligación.

Como autodefensas, Nestora y compañía cometieron excesos pero esa lucha era contra sus agresores a quien ahora el señor Meade defiende caracterizándolos como pobres víctimas

El candidato presidencial tricolor ataca a Nestora pero no tiene empacho en pasearse con el asesino del periodista Héctor el Gato Félix, el exconvicto Antonio Vera Palestina, y dice que está de lado de las víctimas.

A otro perro con ese hueso.

Las mentiras y manipulaciones sobre el caso Nestora evidencian y ocultan la profunda crisis del sistema político mexicano.

Algo se debe hacer pronto para que las mujeres mexicanas ya no se manchen las manos por la incompetencia y complicidad criminal de los gobernantes.

Y hasta la próxima, sean felices, aunque se encuentren por ahí a otras infelices mujeres como la señora Isabel Miranda Torres (Wallace) que acusan muy interesadas a sus pares de género, sin una pizca de autoridad moral.

 

 

Todos ganaron; el único perdedor… ¡El Toluca!

Eduardo Macías / Punto por punto
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El domingo 20 de mayo, a partir de las 19 horas, los mexicanos estuvieron pendientes de dos eventos:

La final del futbol mexicano con los Santos, tal y como ordena la corte celestial en las pastorelas, aplastando a los Diablos, en aburrido partido.

Y el debate presidencial, realizado en Tijuana, ciudad que se volvió el centro político de México.

Ambos eventos quedaron a deber; en lo político ¿es todo lo que traen quienes pretenden gobernar a millones de mexicanos, 30 de ellos radicados en Estados Unidos?

Decía mi abuela y lo reitero: pues es lo que hay. ¡Tejones porque no hay ardillas! ¡Uta! Pobre México.

Todos son rateros, mentirosos y buenos para nada. Bueno, con excepción de Yo Mero.

Dicen que elogio en boca propio es vituperio y el señor Meade se dice el más honesto y preparado, el mero mero chingón. No manches tu alma.

El candidato de Enrique Peña Nieto está como la canción de Shakira que decía ciega sorda y muda.

Meade fue ciego, sordo y mudo ante la corrupción. Pasaron ríos de dinero negro frente a sus ojos como el de Odebretch y la estafa maestra. ¿Se hizo de la vista gorda o es burriciego de remate?

¡Ah, pero se dice el muy honesto! ¡Chale! Bájale a tu pedido que no hay entrega a domicilio.

Por su parte, a Ricardo Anaya, el plan B de la mafia del poder ya le dicen el nopal y no por su espinosa cabellera sino porque, al igual que a la señora Barrales, cada vez les encuentran nuevas y maravillosas propiedades.

A su propio decir, el cerrillo es más honrado que San Francisco de Asís. Y las acusaciones en su contra son calumnias de sus adversarios.

¿Y el señor puntero, don San Andrés Manuel de López Obrador?

Pues es la mismísima reencarnación de San Miguel Arcángel: además de honrado a carta cabal, es un justiciero que enfrentará a los chamucos de la mafia del poder.

¿Y el bronco apá? Ah, es el bufoncito de la fiesta.

El candidato del Tribunal Federal Electoral, hay que reconocerlo, es quien le pone la sal y la pimienta a la aburrida contienda.

El delincuente electoral que desgobierna Nuevo León estuvo en su papel de justiciero de pacotilla y se autoproclamó honrado.

¡Pa’ los perros mi hermano!  

¿Y la Margarita? Ah pues ahora es un simple coctel que ya se empinó con fruición su señor marido.

Resumen: todos, desde su propia óptica, son puros y virginales, los de enfrente la mar de corrupción.

Según lo dicho por ellos mismos, una pandilla de malandros busca la silla que alguna vez ocuparan Benito Juárez, Francisco Madero y Lázaro Cárdenas.

La neta, los zapatos de esos próceres hace que los actuales contendientes se vean así: ¡chiris chirris! Unas auténticas pulgas lastimeras por muy saltarines que se presenten.

¿Y los conductores del debate y el público palero?

¡Chafísimas! A ver cuándo les hacen su propio debate.

¿Cómo se llaman? Bueno ellos, ese par estuvo al igual que los quesque analistas del pos debate televisivo.

En las principales televisoras hubo junta de notables, pero todos ellos más parecidos a los fanáticos de futbol, auténticos hooligans huehuenches, que juiciosos observadores políticos.

Como papás cuervo, todos vieron ganar a sus críos.

Para ellos, paleros que dan la cara como representantes especialistas en interpretar los que sus candidatos quisieron decir, sus críos estuvieron fuertes, inteligentes, guapos y triunfadores.

¡Hicieron papilla a los otros! ¿Pos de cuál fuman? A su decir ¡Todos ganaron! El único que perdió este domingo 20 de mayo de 2017 ¡Fue el Toluca!

No aguanté más. Antes de ir a dormir, pasé a vomitar.

Y hasta la próxima sean felices, aunque eso signifique ¡chutarse la repetición del debate!