El 68 inició en Praga

Marcos Leonel Posadas
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Saludo a todos ustedes, le agradezco al INAE de la Facultad de Economía por la invitación que me permite participar en este foro con los maestros y compañeros Jorge Alfonso Calderón Salazar, Manuel Coello Castillo y Joaquín Vela González.

Me dieron el turno inicial para intervenir, lo hago con un repaso a lo directamente visto y vivido por mí, cuando tuve la buena fortuna de ser secretario general de Juventud Comunista de México y al mismo tiempo parte de la Comisión Política del Partido Comunista Mexicano.

El nombre dado al tema: El 68 inició en Praga, es acertado. Lo ocurrido entonces en Checoslovaquia inició el 5 de enero, es de los importantes acontecimientos de ese año, junto a otros como la elevación de la lucha revolucionaria del pueblo vietnamita con la ofensiva del Tet iniciada el 30 de enero, el asesinato de Martin Luther Kng el 4 de abril en Memphis, y desde mayo, el oleaje de los grandes movimientos juveniles, estudiantiles y populares por la libertad y una vida mejor que estremecieron a numerosos países y muy intensamente a México desde el 26 de julio; también hubo la reunión de obispos en Medellín en junio, la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, hechos que dejaron profunda huella en la historia.

Efectivamente el 68 comenzó en Praga: El 5 de enero hubo cambio en la dirección del Comité Central del Partido Comunista Checoslovaco, el secretario general Antonin Novotny fue sustituido por Alexander Dubcek; el cambio era motivado por un estado de crisis económica y descontento social que mucho tenían que ver con los métodos de dirección utilizados, era urgente buscar vías de solución.

La dirección del PCM fue prontamente informada del Pleno de enero del PCCh y captamos o intuimos que se trataba de un asunto importante de la lucha por el socialismo; así fue en su tiempo y lo es ahora, lo que aconteció entonces dejó muchas consecuencias y temas de reflexión; hay relación con el derrumbe de los regímenes socialistas en Europa del este y en la URSS; es parte del balance de la experiencia del pasado y tiene que ver con temas actuales, con asuntos como la revolución o de los cambios políticos que abren nuevos rumbos, y desde el poder tener como línea la lucha permanente por reformar y cambiar lo existente: intentar, probar, revisar, corregir, siempre en la búsqueda cotidiana de solución concreta a los problemas de los trabajadores y la sociedad.

Checoslovaquia, ya antes de la II Guerra Mundial era un país industrializado con pueblos de un nivel cultural alto, la clase obrera organizada, partidos como el Socialdemócrata fundado en 1878: y un Partido Comunista fuerte, bien arraigado en una sociedad con antecedentes de lucha por la democracia.

Checoslovaquia fue invadido por los ejércitos nazi-fascistas de Hitler: libró una intensa lucha de liberación en buena medida encabezada por los comunistas, por ello el PCCh en 1946 ganó la primera elección después de la guerra, y el Partido Socialdemócrata se le unió en 1948, en febrero de ese año el poder político pasó a sus manos. Lamentablemente los métodos del estalinismo rigieron en esos años y causaron mucho daño: anoche miraba páginas del libro La confesión, de Artur London (era viceministro, fue voluntario en la defensa de la República en España), narra el terror vividos por comunistas bajo el gobierno de comunistas, el proceso de dirigentes como Rudolf Slansky, muchos episodios horribles que ensombrecieron al pueblo.

El tema checoslovaco nos llegaba, para los miembros de la JCM en los años 60 había un héroe checo entrañable: Julius Fucik, autor de Reportaje al pie de la horca, más de un club llevaba su nombre, creo que uno aquí en Ciudad Universitaria o de una Prepa del centro.

La nueva dirección de Dubcek (del grupo reformador destacaron Josef Smrkovsky, Ota Sik, Oldrich Cemik, Frantisek Kriegel y otros), inició la vía de salida a la crisis económica y al descontento mediante la intensa discusión de sus causas, se produjo la activación política de la base del partido y de la población, se demandaban libertad política y reformas democráticas.

En febrero se tomó una medida convincente, la supresión de la censura previa en la prensa y los medios; con libertad de prensa (por la cual se luchaba en México) se incrementó la vida política y el apoyo popular a la dirección reformadora. Las noticias mostraban a Dubcek y otros dirigentes en asambleas y movilizaciones populares.

El 5 de abril el Comité Central aprobó un documento fundamental, el Programa de Acción del PCCh, titulado El camino de Checoslovaquia hacia el socialismo. Solo para indicar su alcance menciono sus capítulos: El desarrollo de la democracia socialista, por un nuevo sistema de dirección política de la sociedad; La economía nacional y el nivel de vida; El desarrollo de la ciencia, la instrucción y la cultura; La posición internacional y la política exterior de Checoslovaquia. Ese programa nos pareció valiente y no dogmático: lo publicamos fue una osadía en el número de agosto (1968) de la revista Nueva Época que dirigía Gerardo Unzueta.

Meollo del Programa era superar la crisis social, provocada por la “inconsecuente y lenta eliminación de los errores y de los métodos de los años cincuenta”. Sobre el Programa, el ensayo del periodista español José María Solé, La primavera de Praga (1994), dice: “No se trataba de cuestionar las bases del sistema, sino de transformarlo, de la forma gradual de sus estructuras, convirtiéndolo en instrumento eficaz de organización. Sus principios fundamentales eran estos:

* “Propiedad colectiva de los medios básicos de producción. La propiedad privada se admitía en pequeños sectores y bajo control público.

* “Creación de un sistema pluralista de partidos políticos.

* “Desarrollo de una democracia socialista que confiriese al ciudadano derechos, libertad e influencia en el ámbito público.

* “Garantía de la autonomía e independencia de los sindicatos y reconocimiento del derecho de huelga.

* “Garantía del respeto a las leyes votadas por los representantes del pueblo, independencia del Poder Judicial y control de la actividad de la policía.

* “Establecimiento en la economía de medidas de eficacia, otorgando mayor autonomía e independencia a trabajadores y técnicos implicados.

* “Establecimiento de la igualdad en las relaciones entre checos, eslovacos y otras minorías étnicas. Una federación igualitaria aseguraría su correcta aplicación.

* “En materia exterior, afirmación de la soberanía del Estado, manteniendo la línea de cooperación con la URSS y los países del Pacto de Varsovia, sobre un plano de igualdad y comprensión recíprocas. Con los demás países, estrechamiento de con-tactos de toda clase en base a la coexistencia pacífica.

* “Garantía de la libertad religiosa, la creación artística y la investigación científica”.

La complejidad política ya era mayúscula, se activaron distintos sectores de la sociedad tanto a favor como en contra, en este campo aparecieron varios grupos pequeños pero de discurso radical, y había voces antisocialistas; y se reactivaron los dirigentes desplazados.

En mayo, el Comité Central lanzó el Llamamiento al pueblo para comprometerse más con el programa, para señalar riesgos y para orientar las movilizaciones en la defensa del socialismo.

Pero aparecieron críticas públicas, truenos y centellas desde los partidos de gobierno en los países aliados. El 15 de julio una Conferencia de Varsovia lanzó la Carta de los cinco que consideraba el rumbo tomado por el PCCh de amenaza para el socialismo y para los intereses comunes...

A esto respondió el PCCh el 18 de julio con la serena explicación de los métodos de dirección y otros factores en el origen de la crisis; así como de las medidas para salir de ella, incluidas previsiones del Ejército checo, de los órganos de seguridad, de las milicias populares y aparatos de justicia.

A finales de julio se reunieron en Cierna el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Buró Político del PCCh.

El 3 de agosto en la capital eslovaca, los partidos de seis países del Pacto de Varsovia (el de Rumanía no participaba en los ataques a los checos) emitieron la Declaración de Bratislava, con sentido muy positivo, de apoyo mutuo; nos pareció buena, la publicamos en la Voz de México, acompañada por un editorial con la opinión del PCM. El día 13 visitó Praga Walter Ulbritch, el dirigente de la República Democrática Alemana, fue amistoso, parecía que la calma en la relación de los países asociados regresaba.

Sin embargo vino el rayo. La noche del 20 de agosto tropas de cinco países del Pacto de Varsovia al que pertenecía Checoslovaquia invadieron el país, lo ocuparon en pocas horas: se habló de entre 200 y 600,000 soldados y entre 2 y 6 mil tanques. La dirección de Dubcek mantuvo al Ejército en sus cuarteles y llamó a la población a no resistir con la fuerza para evitar una matanza. El saldo de la “batida contra los enemigos” fue unos cuantos prisioneros: los dirigentes comunistas privados de su libertad fueron llevados a Moscú. El presidente de Checoslovaquia, general Ludvík Svoboda, héroe de la Unión Soviética y de gran prestigio, exigió su libertad así como negociar salidas a la dramática situación.

En México, la mañana del 21 de agosto la Comisión Política del Comité Central del PCM, se reunió de urgencia en la clandestinidad era agosto de 1968, en pleno movimiento popular estudiantil mexicanonos declaramos en contra de la entrada de las tropas... la reunión fue en el sur, cerca de calzada de Tlalpan, al terminar yo me trasladé a la reunión con decenas de militantes de la JCM que esperaban información, creo que fue en un salón grande de arriba en esta escuela o de la Facultad de Derecho, la posición fue apoyada con consternado entusiasmo por los jóvenes comunistas.

La posición del PCM no fue improvisada pues teníamos los antecedentes, ni hubo aspaviento, por el contrario fuimos muy cuidadosos, en sendos telegramas a los partidos de la URSS, RDA, Polonia, Hungría y Bulgaria: “solicitando la retirada inmediata de las tropas del PdeV, y la normalización de relaciones con el PCCh...”, considerando “un gravísimo error que podría perjudicar la causa del comunismo y complicar los problemas del Movimiento Comunista Internacional…”

El CC se reunió el 10 de septiembre, aprobó el Informe de la CP, presentado por Amoldo Martínez Verdugo. El informe argumentó la posición de la CP, definió las bases de principio del internacionalismo proletario que debieran regir relaciones entre países socialistas y entre partidos: condiciones de igualdad, independencia para resolver y aplicar su línea política; respeto y solidaridad mutua... El PCM se mantuvo unido a través de estas fuertes tensiones; dos miembros de la Comisión Política y pocos más del Comité Central, entre ellos David Alfaro Siqueiros discreparon públicamente, y los dos de la CP actuaron como una minoría dentro de la dirección casi cinco años, después formaron otro agrupamiento y salieron del PCM.

Solo dos partidos comunistas de este hemisferio: PCM y PC de la República Dominicana, encabezado por Narciso Isa Conde; y pocos en el mundo: Japón, Italia, España, Francia... criticaron la invasión; pero lejos de aislamos se intensificó nuestra actividad ante los problemas críticos que vivía el Movimiento Comunista Internacional. Desde luego que fuimos atacados y “castigados”, hubo momentos difíciles en las relaciones de los años siguientes.

Otros partidos de la izquierda mexicana: el Partido Popular Socialista, el de Heberto Castillo, el de los trotskistas y otros si apoyaron la invasión y nos atacaron de fea manera.

El enorme apoyo popular a sus dirigentes y la personalidad de Svoboda obligaron a los invasores a un pacto que restableció a Dubcek pero con el país ocupado por tropas adversas; se obligó a desconocer al XIV Congreso del PCCh que se había reunido clandestinamente en una gran fábrica; se mantuvo y creció la resistencia pacífica, luego vino la represión a Dubcek, se le retiró de la dirección y enviaron a Turquía como embajador, luego fue expulsado del partido y trabajó años como guarda forestal (en diciembre de 1989 fue aclamado como presidente de la Asamblea Federal Checoslovaca. Donde se desempeñó hasta junio de 1992, año de su muerte el 7 de noviembre a consecuencia de las heridas en un accidente de auto).

La llamada Normalización se impuso con Gustav Husak como dirigente, a costa de la depuración masiva, cerca de 500 mil miembros del PCCh, casi la mitad de sus efectivos. En 1971 se hizo el XIV Congreso oficialmente reconocido, al que la dirección del PCM me envió como su representante, también estuvo Isa Conde.

A partir de la invasión muchos intelectuales y artistas de renombre romperían con el comunismo, al considerarlo sistema irreformable y despótico.

Hasta aquí con esta narración, la historia sigue abierta, como lo está la lucha por el socialismo, que es una necesidad y de urgencia mayor que nunca antes. Agradezco mucho por su atención.

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*Participación de Marcos Leonel Posadas en la conferencia El 68 inició en Praga, realizada el 19 abril de 2018 en el auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

https://issuu.com/movimientocomunistamexicano/docs/tribuna_comunista_n_m._283

Tribuna Comunista Núm. 283.pdf