Antecedentes y primeros años del CEMOS

Eduardo Camacho Hernández
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Respuestas del director de Forum en Línea, Eduardo Ibarra Aguirre, al cuestionario formulado por Mauro Sebastián Espínola Terán, estudiante de maestría para obtener el grado respectivo.

¿Cuándo y cómo se fundó el CEMOS?

–El 11 de febrero de 1983, de manera formal y con un acto público en su sede: Nicolás San Juan 1442 bis, en la colonia del Valle. En el acto hablaron Arnoldo Martínez Verdugo, director del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista, y Pablo Gómez, secretario general del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), un político dado a opinar de casi todo lo que le pongan enfrente y sin conciencia de los riesgos que tal práctica implica. Al parecer, ya septuagenario persiste en su incontinencia y audacia verbales sobre casi cualquier tema.

¿Cuál fue la intención de fundar el CEMOS?

            –En palabras de Martínez Verdugo, publicadas en el número 1 de Memoria (abril de 1983) el propósito central era: “(…) el estudio de las tradiciones de lucha de los obreros mexicanos, el conocimiento de sus esfuerzos por incorporarse a la acción política de modo independiente y por crear sus propias organizaciones de clase, sus propios partidos, sus propias alianzas.”

¿A qué necesidad respondió?  (¿Por qué fundaron el archivo?)

–Surge como una iniciativa del PSUM “para contribuir a la investigación y el debate de la historia y el curso actual del que ha sido uno de los motores principales de la historia nacional durante más de un siglo: el movimiento obrero, y que hoy está llamado a ejercer un influjo más decisivo que nunca en el rumbo del país.” Si nos atenemos al discurso inaugural de su director.

¿En qué situación se encontraban los comunistas en el momento de la fundación del CEMOS?

–El Centro de Estudios fundado y concebido por el último secretario general del Partido Comunista Mexicano (PCM), pero éste desapareció la medianoche del 6-7 de noviembre de 1981, para dar paso al PSUM, a quien correspondió apoyarlo de muchas maneras.

¿Qué querían al fundarlo?

–La interrogante fue respondida líneas arriba.

¿De dónde venía esa reflexión o intención?

–En la sede del CEMOS laboró el Centro de Estudios Marxistas, auspiciado por el Partido Comunista. Lo dirigía Sergio de la Peña y la biblioteca, el mobiliario y la hemeroteca (en ciernes) pasaron a formar parte del CEMOS. Entiendo que el Centro de Estudios Marxistas no llegó a inaugurarse en forma oficial. Allí convergía una buena parte de los intelectuales que formaban filas en el PCM.

¿Qué relación existía entre el Partido Comunista Mexicano y el proyecto de fundación del CEMOS?

            –Ninguna por lo ya explicado. El CEMOS era una asociación civil pero claramente dependía de la dirección del PSUM. Incluso Martínez Verdugo (director), Miguel Ángel Velasco (subdirector) y Eduardo Ibarra Aguirre (editor del boletín Memoria y coordinador editorial) recibían sus sueldos de la tesorería del PSUM, en los primeros dos casos se trataba de dos dirigentes del partido. Martínez Verdugo, con una amplia vocación de historiador y obra que lo respaldaba, fue candidato presidencial, en julio de 1982, del PSUM y varios grupos de las izquierdas.

¿En qué situación se encontraba el Partido Comunista Mexicano en el momento en que se fundó el CEMOS?

–En pleno proceso de fusión desde arriba y desde abajo con el Partido del Pueblo Mexicano y el Partido de la Revolucionario Socialista, el Movimiento de Acción Popular y el Movimiento de Acción y Unidad Socialista.

¿Qué lugar ocupa el CEMOS en la historia del PCM?

–En el PCM ninguno, en el PSUM fue un importante centro de investigación, debate y divulgación, tanto que mal que bien, más lo primero que lo segundo, aún permanece. Sin embargo, recibo información contradictoria sobre su estado actual, algunos historiadores lamentan el “saqueo” de los archivos. No lo sé. Los editores de la revista Memoria publicaron el número 265, en forma digital, que es el primero del año 2018.  

¿Qué sector del PCM consideró necesario fundar el CEMOS? ¿Por qué?

–El sector del PSUM que se dedicaba a la investigación del movimiento sindical, obrero y socialista, que era relativamente numeroso e intelectualmente con una influencia muy significativa en el mundo de la academia, las casas editoriales y los periódicos. En los primeros años coincidieron en el CEMOS y formaron parte de su Consejo General: Jorge Alonso, Fabio Barbosa, Roger Bartra, Valentín Campa, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Sergio de la Peña, Olac Fuentes Molinar, Pablo Gómez, Gustavo Gordillo, Eduardo Ibarra, Carlos Juárez, Marcela Lagarde, Lino Medina, Juan Meléndez, Abraham Nuncio, José Olvera, Gerardo Peláez, Carlos Pereyra, Adolfo Sánchez Rebolledo, Masae Sugawara, Raquel Tibol, Raúl Trejo Delarbre, Miguel Ángel Velasco y José Woldenberg.  

 ¿Había acuerdo unánime?

            –Existía un ambiente de estudio, investigación y debate permanentes no exento de apasionamientos, por diversos medios como el boletín Memoria, seminarios, investigaciones individuales, folletos y libros.

            Entre los seminarios destacaron: La lucha de tendencias en la Revolución mexicana y las tareas actuales para la reforma democrática del Estado, que serealizó durante febrero-mayo de 1983. El partido obrero en la concepción y en la práctica de Marx, en junio de 1983. La Mesa Redonda de 1947 y la situación de la izquierda hacia la mitad de los años cuarenta, en octubre de 1983. Cuatro sindicatos nacionales de industria, en varias sesiones efectuadas durante noviembre-diciembre de 1984. Todos ellos se convirtieron en libros.

También se realizó la presentación y debate de la mayor parte de los 20 volúmenes que integran la colección La clase obrera en la historia de México, coordinada por Pablo González Casanova y publicada por Siglo XXI Editores y el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, con la participación de cada uno de sus autores y especialistas del periodo específico. Esta tarea la coordinamos Carlos Juárez Villalbazo, secretario del CEMOS, y quien esto escribe.

¿Por qué le resultaba útil al PCM fundar el CEMOS? ¿Cómo definiría usted esa utilidad, es decir, en qué aspectos era útil, y por qué?

–Para resguardar la documentación oficial y las publicaciones del PCM y de los otros organismos que dieron vida al PSUM. Resguardo y clasificación que tiene sentido si se ponen al servicio de los estudiantes e investigadores con el propósito de que reconstruyan la memoria y la tradición de las izquierdas mexicanas. También para su divulgación con ediciones facsimilares como la del semanario Combate de 1941, y más tarde Frente a Frente, de 1934, publicación de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Igualmente para promover el debate documentado sobre las izquierdas mexicanas a lo largo del siglo XX, tarea imprescindible para trazar mejores y más acertados caminos para la renovación democrática y socialista de México.

¿Qué hechos del pasado le resultaban relevantes al partido en el momento de la fundación del CEMOS?

            –Los seminarios mencionados arriba ilustran mejor la posible respuesta. Allí, en el CEMOS, se concibió el libro Historia del comunismo en México, coordinado por Arnoldo Martínez Verdugo y publicado por Grijalbo, en 1985. También se armaron las memorias de Miguel Ángel Velasco, a cargo de Jorge Alonso, y una antología de Julio Gómez (Ramírez o Rosovski), de mi autoría y los que nunca publicó el CEMOS, pero quizá Alonso sí, como lo hice yo, en forma digital, en 2007.  

En el momento de la fundación del CEMOS: ¿cómo entendía el partido la relación con el pasado?

–No existía un entendimiento único.

¿Disponía el partido de una política de la memoria para comprender el pasado? ¿Había una preocupación por la memoria? ¿A qué apuntaba esa preocupación?  Es decir: ¿Disponía el partido en el momento de la fundación del CEMOS de una política de la memoria? Si no es así, ¿cuándo surgió, si es que surgió?

–No disponía de una política de la memoria.

¿Cómo influyó la política comunista en la conformación del archivo?

 –El archivo histórico surgió como una iniciativa de Martínez Verdugo, quien por vocación propia se encargó de resguardar documentación oficial y publicaciones del PCM. Una parte de los archivos se “perdió”, como la que se le dio a resguardar a Rodolfo Echeverría Martínez porque el señor optó por venderlos por unos cuantos miles de dólares a la Universidad de Texas en Austin.

El acervo comprendía hasta 1986: la documentación oficial de los partidos Comunista Mexicano, Obrero Campesino Mexicano y Socialista Unificado de México; colecciones especiales entre las que destacaban folletos y boletines de organizaciones de las izquierdas en México y Latinoamérica; publicaciones de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y de la Liga de Agrónomos Socialistas; y un acervo gráfico integrado por carteles, grabados y fotografías obtenidas en parte del Archivo General de la Nación, del Fondo Hermanos Mayo, y las donadas por militantes, con las que se pretendió hacer la Historia Gráfica del comunismo en México, tarea que entiendo no se materializó, e iniciamos la editora Eugenia Huerta Bravo y quien esto escribe.

¿Recuerda cómo se conformaba el acervo documental en el momento de la fundación?

–Los primeros tres años fueron de definición de líneas de trabajo y de los criterios para clasificar y poner en condiciones de uso y consulta los muchos miles de fotocopias que donó el Archivo General de la Nación, previa búsqueda realizada por cinco estudiantes universitarios, coordinados por Carlos Juárez, sobre períodos específicos del movimiento obrero, socialista y comunista mexicano en el siglo XX. Fueron quizá seis meses de trabajo en jornadas de cinco horas diarias, con todas las facilidades del AGN y la invaluable cooperación de varios archivistas e historiadores, militantes del PSUM, coordinados por Masae Sugawara.

La manera en que entendían la política, ¿influyó en la forma en que  concibieron el archivo?

–Seguramente.

¿Qué otras influencias (políticas o intelectuales) tuvo la fundación del CEMOS?

–Diversas como lo muestra la integración del Consejo General y los participantes en los seminarios y debates, que rebasaban y con mucho las paredes políticas del PSUM y las intelectuales del CEMOS, como lo mostraron en forma espléndida los participantes en el seminario Cuatro sindicatos nacionales de industria, realizado en varias sesiones durante noviembre-diciembre de 1984.

¿Cómo entendieron la tarea de formar y organizar un archivo comunista?

–Ya fue respondida

            ¿Cuál es la particularidad de un archivo comunista, como lo es el CEMOS?

            –También fue respondida antes. Por lo menos hasta donde puedo hacerlo.

¿Cuáles fueron las dificultades a las que se enfrentaron?

–De tipo económico, inexperiencia colectiva, archivistas que estudiaban la maestría y entremezclaban las tareas del CEMOS con las propias, propensión de éstos a privilegiar la amistad y el noviazgo en las relaciones laborales y sin que los directivos se percataran; directivos muy atareados en labores partidistas y legislativas…

¿Cuáles eran sus puntos de partida o de referencia para el trabajo de formar un archivo?

–El Centro de Estudios Marxistas y el Archivo General de la Nación.

¿Tenían algún archivo como referencia de esta iniciativa?

–El del PCM.

¿Cuál es el balance que hace de la fundación del archivo? Es decir: haga un balance de lo que se propusieron hacer y lo que realmente construyeron.

–No estoy en condiciones de hacer ningún balance porque me retiré del CEMOS tres años después de su fundación por las mezquindades del secretario general del PSUM, Gómez Álvarez, quien me hizo un enorme favor porque me dediqué en cuerpo y alma al periodismo, que es mi razón de ser desde junio de 1970.