El sofista Anaya

Manú Dornbierer / Satiricosas
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Los filósofos griegos verdaderos, que construyeron una de las culturas básicas  del planeta a fuerza de buscar la verdad, por lo visto y oído a propósito del “debate” que no lo fue, son totalmente desconocidos para la gente de la  televisión y la radio mexicanas. Pero a los que sí podrían conocer ya que los  imitan tan bien es a los “sofistas”.

Sócrates, Platón y Aristóteles, pensaban que los sofistas eran unos seres  detestables porque aunque se expresaban bien, prostituyeron la Palabra al  ponerla al servicio de sus intereses personales o grupales, sin importarles nada  más. Poner el talento al servicio de malas y falsas causas es algo deleznable y  peligroso ya que la gente embebida por su buena oratoria, se corrompía e iba  poco a poco deformándose y rindiendo pleitesía a la Mentira, pero bien dicha.   Ese es el principal mérito sofista.

A estos sí los conocen los políticos mexicanos y muy bien. Y desde luego  los locutores nacionales a su servicio y sin duda con muy buena paga. Los que  escuchamos el domingo 22, pero hay que decir que los tres periodistas hicieron un buen esfuerzo para detener a la jauría que evidentemente estaba prevista.      Por cierto, sofismo es lo que está haciendo el buen escritor experuano Vargas  Llosa, y los que leíamos y apreciábamos sus libros antes de que Perú le negara  la Presidencia de su país, no podemos soportarlo en su cambio de chaqueta, pues es obvio que hoy escribe por resentimiento. No se le  quita lo  buen escritor  sino lo buen pensador. La forma ahí va, pero el fondo se trastocó. Y eso es lo  que a larga queda e importa más. 

Tienen que leer, amigos, al gran filósofo mexicano Ramón Kuri Camacho cuyo currículo no cabe ni en varios artículos. Esto recibí ayer de su lúcida pluma:

Ramón Kuri Camacho

Extraigo el  párrafo siguiente de un artículo del filósofo mexicano Ramón Kuri Camacho y si a él las palabras de un desconocido le inspiraron su gran artículo   (en mi  página  de  Facebook está completo), a mí las suyas me inspiraron éste    para ustedes, y me instan a leer a Kuri Camacho lo más posible de hoy en  adelante como una  luz  y un reposo de tanta tontería de otros. Recomiendo su lectura a mis compañeros escritores y periodistas libres y desde luego a los  ignaros políticos que tenemos para que sepan que hoy a los sofistas, los  mexicanos les pondrán un límite definitivo:

“No ganó el debate, pero solitario ante el continuismo de los cuatro se ganó el corazón de los mexicanos”.

“Éstas son las palabras con las que un desconocido mexicano inicia su comentario sobre el debate llevado a cabo el domingo 22 de abril. Meditando sobre su reflexión, me he quedado con la imagen de un AMLO silencioso que recoge sus papeles del piso, da media vuelta y se aleja caminando con paso lento, como si ese paso lento, ese andar pesado significara tantas cosas de nuestro país. Le pesan, en efecto, tantos años, tantas luchas, tantas batallas  como nos pesan nuestros pecados, el peso de tantas aflicciones, sufrimientos, dolores, pobrezas y desigualdades de la nación mexicana. La carga de la fragilidad y condición humana, sus errores, faltas, equivocaciones. Y, no obstante, millones de mexicanos siguieron y siguen a este hombre canoso, viejo, sobrio y cansado. Esa salida silenciosa, callada, honorable y digna (frente a la indignidad de los cuatro adversarios que lo habían atacado, que quizás se burlaban de él) significó y significa mucho para el pueblo mexicano. Es la dignidad de un hombre que carga sobre sus espaldas la responsabilidad de tantos mexicanos que creen en él, que están dispuestos a luchar con él. ‘Esa salida silenciosa (señala el compatriota desconocido) ‘fue la parte más dramática de esa noche. Demostró que estuvo ahí pero no junto ni revuelto con las otras cuatro versiones del continuismo en México’. Los cuatro, en efecto, se le fueron encima porque los cuatro representan la continuidad del sistema”.

Aparte de atacar a Andrés Manuel López Obrador ¿qué dijeron los de la  jauría? ¿Qué propusieron, además de cortar la mano a los ladrones, como  hacen los  musulmanes,  lo que dejaría a los políticos mexicanos como un  regimiento de mancos? El cacareado  “vencedor”,  Ricardo Anaya, es un buen  ejemplo de sofista, pero no logró hacer olvidar la frase aristotélica: “El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”. No es el caso de Ricardo Anaya.El sofista Anaya.