Cuatro… y no lo pudieron derribar

Jorge Meléndez Preciado
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    @jamelendez44

Fue el debate más visto en la historia del país. Las nuevas reglas permitieron que los conductores pudieran interrogar a los aspirantes (Azucena Uresti estuvo bien). Hubo acusaciones para todos, aunque el blanco a disparar era Andrés Manuel López Obrador (recibió 49 por ciento de los ataques). El de Macuspana no respondió varias de las recriminaciones. Ricardo Anaya, qué duda cabe, es un buen polemista al que zarandeó Margarita Zavala. Jaime Rodríguez mostró porque le dieron la candidatura los ausentes en el acto: los miembros del mal oliente TEPJF. Los posdebates estuvieron muy acalorados, y en Imagen Televisión incluyeron  a partidarios de los suspirantes. Pero los resultados, hasta el momento, demuestran que en efecto, salvo algo extraordinario esos importantes ejercicios no hacen que millones cambien su opción electoral.

Según Demotecnia, López Obrador bajó 0.7 por ciento en las preferencias de voto y Ricardo Anaya, considerado el ganador por más del 50 por ciento de los entrevistados, subió 1.1 por ciento, lo que hace que la diferencia entre uno y otro sea de 18.70 puntos (Sin Embargo, 24 de abril). Los que perdieron fueron José Antonio Meade y Margarita Zavala.  Y Jaime Rodríguez, el Bronco, ganó a pesar de sus disparates de cortar la mano a los que roban (él estuviera manco por sus poco transparentes finanzas en Nuevo León), ya que fue conocido por muchos que no sabían de su existencia; una señora, días posteriores, lo confundió con el grupo musical Bronco.

El señor Meade debe estar siendo juzgado acremente por su patrocinador, Enrique Peña Nieto, y el que también debe estar decepcionado es su cuate y cercano, Luis Videgaray. No solamente es un pésimo candidato sino que atacó a López Obrador con algo ya muy viejo y sin mayor repercusión: que el exjefe de gobierno es dueño de tres departamentos en el sur de la ciudad. Algo que ya había dicho López Obrador hace tiempo, apuntando que los había otorgado a sus hijos cuando murió su primera esposa (Rocío Beltrán). Pero lo grave es que nadie le sacó al priista embozado de ciudadano que en el más reciente número de la revista Proceso (2164) se incluye un reportaje en el cual hay un desvío de fondos en Sedesol, cuando estuvo al frente Pepe Toño, de 12 mil 645 millones de pesos. No es el único manejo oscuro de dineros públicos, antes supimos de  los más de mil millones que otorgó a Josefina Vázquez Mota cuando Meade estuvo en Relaciones Exteriores. Y hay otros. Pero esos negrotes en el arroz no se difunden en unos medios donde la publicidad gubernamental es lo que alimenta la desinformación.

Quedan más de dos meses de campaña y un par de debates, en los cuales no habrá temas más explosivos que los expresados ahora, y no parece que vaya a existir un frente como el que plantea Jorge Castañeda, la unión de todos contra Andrés Manuel. Ello porque Margarita mostró que no ha sanado del golpazo que le dio Ricardo Anaya al hacerla a un lado en la  lucha por la jefatura del PAN. También Meade a pesar de que sigue en grave descenso no quiere abrazar a quien dijo que de llegar a Los Pinos metería a la cárcel a los peñistas, el muchacho Anaya. Y el Bronco, ya encarrilado es un enigma de lo que haga para subir un ego que ahora está creciendo.

Bueno, hasta algunos grupos financieros como Banamex han dicho que no les queda más que trabajar con Manuelovichen última instancia, algo que ya sabemos hacen los pragmáticos de los negocios en todo el mundo. Aunque en el fondo siempre busquen desestabilizar a las naciones para lograr más comercios  sucios que manejar: fin y función del capitalismo.

            Antes del 22 de abril muchos le aconsejaban al Peje que estuviera “sereno moreno”, algo que supo hacer parcialmente ya que fue una desatención no despedirse de sus adversarios. No se iba a contaminar si lo hacía. Pero luego ha empezado a lanzar coscorrones que son innecesarios en una batalla que está muy lejos aunque parece cercana. Es verdad que no vale la pena ni siquiera ocuparse de lo propuesto por Ricardo Anaya que ahora quiere debatir cada semana algo que ya había apuntado Meade hace tiempo, pero de eso a los chascarrillos que saca a cada rato el de Morena, hay una gran diferencia.

Lo importante en esta campaña de Andrés Manuel, es continuar sumando inconformes y lastimados por un sistema que lejos de ser una verdadera democracia o un aliento económico ha resultado todo lo contrario. Por ejemplo, el panista José Luis Luege ha señalado en muchas partes que es un tremendo error hacer el nuevo aeropuerto en el Vaso de Texcoco. Coincidencia entre dos personajes diferentes.  Y así como José Luis, hay infinidad de mexicanos que están contra las transas, los negocios a lo loco y la impunidad que padecemos. Hay que hacer una convocatoria en lugar de pelearse con un enemigo que se ha derrotado asimismo. Un ejemplo positivo es la inclusión de Javier Sicilia y Alejandro Solalinde en un próximo encuentro (mayo) con las víctimas de los gobiernos: cientos de miles.

Si llegara a realizarse un frente: Todos Contra López Obrador,  la farsa sería monumental y la poca credibilidad del PRI, PAN y PRD se iría por los suelos. Aunque debemos estar atentos porque los poderosos cuando ven que pueden salir derrotados arrebatan;  son capaces de todo.

El pueblo mexicano está harto de los beneficiarios del poder, entre ellos algunos intelectuales ladinos que buscan como seguir mamando de las ubres del presupuesto y por ello escriben dicterios como : “Hay que parar al Peje a como dé lugar”. La respuesta debe ser la organización más amplia de la población. No hay de otra.

 

 

Todos contra Andrés

Jorge Meléndez Preciado
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Una verdadera histeria ha cundido entre parte de la clase política y empresarial después de la encuesta de Reforma, la cual  sitúa a Andrés Manuel López Obrador con 48 por ciento de intenciones de voto para el primero de julio. Cifra que muestra: desde enero ha ganado más de cinco puntos en lugar de bajar, en tanto sus adversarios descienden  o se estancan. Lo que  posibilita su triunfo en 85 por ciento, al decir de pronósticos.

Frente a ello, las alianzas de los rivales van en aumento. Lo mismo el fraudulento Ríos Piter se fue en brazos de su compañero de escuela, José Antonio Meade (igual hizo Silvano Aureoles), que Gustavo Madero, a quien traicionó Ricardo Anaya en el PAN, ahora elogia al motejado Cerillo, e incluso está por concluir la acción de la Procuraduría General de la República contra Ricardo y sus oscuros manejos financieros.

Por otro lado, luego de las cuestionadas declaraciones de Slim y la suspensión de la reunión del Peje con el Consejo Coordinador Empresarial por el asunto del aeropuerto, hay un llamado de Claudio X. González y otros para que los empresarios se unifiquen contra Andrés Manuel y lo paren a como dé lugar (sic que ve la democracia empresarial claramente).

Pero no sólo, ya salió Jorge Castañeda a decir que es posible un frente con el PRI, encabezado por Anaya para evitar que gane López Obrador. Es decir, hay que juntar a todos contra el que ha nucleado la rabia de la sociedad contra los malos gobiernos y ha levantado la bandera desde hace años para rechazar la impunidad,  la inseguridad y la corrupción.

Bueno, hasta se está fraguando, por medio de Felipe Calderón, que su esposa Margarita perdone a Ricardo Anaya y llame a votar por quien los corrió del PAN. Algo que parecía inconcebible si uno no hubiera leído: El amasiato, de Álvaro Delgado, y supiese de los favores que le debe Enrique Peña Nieto a Felipillo posibilitaron que éste ganara “haiga sido como haiga sido”.

Por lo tanto, el domingo en el debate comenzará un ataque de todos, incluido el desfachatado Bronco, contra Manuelovich. Y éste debe guardar la mesura y no embarcarse en pleitos estériles e inútiles. Pero además, continuar sumando: ya incluyó a José Manuel Mireles para una diputación, quien llamó a la autodefensa del voto; falta hacer ofrecimientos a Marichuy y el EZLN, el cual según Galeano aceptará lo que diga su respetable candidata, y, desde luego, hacer el encuentro de víctimas de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, propuesto por el sacerdote Alejandro Solalinde y Javier Sicilia. Así, la izquierda se abrirá paso realmente.

 

 

Jóvenes, los olvidados del sistema

Jorge Meléndez Preciado
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Son millones de los mal llamados ninis (ni estudian  ni trabajan), cuestión de lo cual la inmensa mayoría no es culpable, sino un sistema que no les ha dado las oportunidades o que ha fallado en educación, empleo, cultura y recreación. Y debido a ello no hemos podido aprovechar el llamado bono demográfico, el cual nos hubiera permitido estar a la vanguardia en muchos terrenos donde nuestros rezagos son tremendos.

Pero las más recientes cifras en inseguridad son espantosas. De 34 mil 268 desaparecidos, cuando menos la mitad son menores de 29 años. Muestra clara que hay un ataque desproporcionado contra los muchachos que deberían ser no el futuro sino el presente de una nación que desea salir adelante.

Hace unos días secuestraron en Tonalá, Jalisco, a Jesús Daniel Díaz, Marco Francisco García y Javier Salomón Aceves. Los reclamos fueron múltiples y luego de algunas jornadas las autoridades de aquella entidad dijeron que fueron liquidados por estar en “el lugar equivocado” y luego disueltos en ácido por narcotraficantes, entre ellos un rapero que exalta la violencia.

Por esos días, se cumplieron 43 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y nada ha ocurrido luego de la falaz “verdad histórica”.

En julio de 2015 asesinaron a Rubén Espinosa, Nadia Vera y tres mujeres más en la Ciudad de México y las autoridades siguen imperturbables.

Hoy sabemos que seis personas de Tlaxcala desaparecieron en Oaxaca y no hay rastros de ellas.

La lista es interminable y las explicaciones de las autoridades resultan  bobas, estúpidas, sin sentido a pesar de las movilizaciones de miles de jóvenes que piden justicia plena y alto al exterminio de chavos. Tiene razón el escritor Fernando del Paso: “¿Hasta cuándo seguiremos en un país que no protege a sus hijos?”. Mientras tanto Peña Nieto viaja y condena, nuevamente muy tarde, actos que debió evitar.