Fraude tripartito: Pensionissste, ICA y Consar

Miguel Ángel Ferrer
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Todavía no se conocen los pormenores del mayúsculo fraude de que han sido víctimas los afiliados al fondo para el retiro denominado Pensionissste. Éste, como bien se sabe, es una afore, es decir una administradora de fondos para el retiro. Y, como todas las demás de su especie, está facultada para invertir los recursos puestos bajo su cuidado en diversas ramas de la economía, en procura de mayores rendimientos que aquellos que paga un banco por los depósitos que recibe en custodia.

Invertir quiere decir prestar esos recursos de los trabajadores. Pueden ser préstamos directos o por medio de la compra de acciones u otros títulos, como bonos del Estado o de instituciones financieras nacionales o de otros países.

Pero como en cualquier préstamo, siempre se corre el riesgo de que la cantidad entregada no sea pagada. Es necesario, en consecuencia, obtener garantías de pago suficientes. Es el caso, por ejemplo, de un crédito hipotecario: el terreno, la casa o el edificio son la garantía de que el crédito será cobrado. Si el prestatario no paga, el prestamista recupera el bien y santas pascuas.

Ah, pero eso no ocurre, por ejemplo, con los préstamos o inversiones bajo la modalidad de la compra de acciones de un negocio. Si el negocio es próspero, el accionista gana, pero si el negocio quiebra, el accionista pierde su inversión, es decir, su dinero.

En este tipo de inversiones el cebo o anzuelo para tomar riesgos de impago es una mayor tasa de interés, un rendimiento por encima del tradicional o bancario. Una forma de explotar la codicia del poseedor de recursos líquidos. Y eso puede justificarse cuando el legítimo dueño de los recursos decide correr el riesgo. Pero es del todo injustificable cuando esa decisión queda en manos de una persona o institución que no es la legítima propietaria del dinero invertido o por invertir, sino sólo un administrador, un empleado.

En este último caso, y aunque esté muy mal, se entiende que la decisión puede ser de buena fe. Un error de cálculo, una estupidez del administrador. Pero también puede ocurrir que se trate de una maquinación, de un fraude. Por ejemplo comprar a sabiendas acciones u otros títulos de una empresa aparentemente sólida pero en realidad en quiebra. 

Se paga por esas acciones o títulos un valor muy por encima del verdadero. Verbigracia: se compra la acción en mil pesos cuando en realidad vale 200 pesos. La empresa dueña de las acciones recibe un sobreprecio de 800 pesos. Y por fingir ignorancia sobre la realidad de las acciones adquiridas, el comprador cobra una comisión sobre el sobreprecio pactado. 

Esto más o menos es lo que ha acontecido entre el Pensionissste e ICA. Pero falta un elemento en el fraude: la autoridad en la materia que autorizó la engañosa operación, la tristemente célebre Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro): ICA vendió acciones chatarra, el Pensionissste dio el dinero y la Consar convalidó el atraco. Un clásico fraude tripartito disfrazado de mala inversión, de error de cálculo, de estupidez. Es mejor quedar como estúpidos que como ladrones. Y a fraude tripartito, reparto tripartito del botín logrado. ¡Ah, las afores y la Consar!

 

 

Si Washington paga, pues Washington manda

Miguel Ángel Ferrer
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Habrá que ver si la forzada renuncia del ya expresidente Pedro Pablo Kuczynski, acusado de corrupción, no altera los planes de Estados Unidos y de la derecha latinoamericana para convertir a la inminente Cumbre de las Américas del 13 y 14 de abril en un foro propicio para denostar, condenar y desestabilizar al gobierno de Venezuela. 

Y es que en estos planes antivenezolanos Kuczynski jugaba un papel protagónico. De modo que, indudablemente, su ausencia restará fuerza al cónclave antichavista de Lima. Pero aun así no cabe esperar que la derecha latinoamericana y EU desistan de aprovechar la reunión para continuar sus esfuerzos en pos del derrocamiento de Nicolás Maduro.

Esos esfuerzos van muy adelantados. Ya están trabajando en ellos el US State Department a través de la tenebrosa Freedom House, la que ha subcontratado a la organización ultraderechista Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (Redlad), a fin de tripular los llamados eventos paralelos, ya convocados, en los que participarán supuestas organizaciones de la sociedad civil que deberán cumplir el programa antivenezolano generosamente financiado con dinero estadunidense (algo más de un millón de dólares) que eroga la tristemente célebre National Endowment for Democracy (NED), que, como bien se sabe, es una organización fachada de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

Estos datos sobre el financiamiento de los eventos paralelos a la Cumbre no son por supuesto, un infundio. Se encuentran en la mismísima convocatoria de la Redlad disponible en internet:

http://blog-redlad.blogspot.mx/2018/03/caminohacialacumbre2018-redlad.html.

Con ideología ultraderechista y dinero de Estados Unidos no cabe esperar de  esos “eventos de la sociedad civil” deliberaciones equilibradas y análisis imparciales sobre la situación política, social y económica de Venezuela. Lo esperable naturalmente es una nueva retahíla de calumnias, noticias falsas y mentiras, como elementos típicos de la guerra psicológica y la propaganda negra utilizadas desde hace 20 años contra Venezuela.

Con las jugosas asignaciones monetarias de la NED, la Redlad ha formulado un programa denominado “Participación de la sociedad civil en la Cumbre de las Américas (Pesca)”, proyecto creado en 2017, cuya tarea será coordinar el concierto antichavista ordenado y diseñado por Washington. 

Ni Freedom House ni Redlad, desde luego, se reconocen como organizaciones mercenarias y ultraderechistas. Se presentan como entidades sin fines de lucro y activistas en pro de la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Pero es bien sabido que Washington no regala su dinero. Que lo invierte en el fomento y la protección de sus intereses económicos y geoestratégicos alrededor del mundo. Y es igualmente bien sabido que el derrocamiento  del gobierno venezolano está entre los mayores intereses económicos y geoestratégicos de Estados Unidos en la hora actual.

No es fácil, desde luego, que el ciudadano común pueda discernir la verdadera naturaleza imperialista de Freedom House y Redlad bajo el ropaje engañoso de sus nombres y declaraciones públicas. Pero ayuda a desnudarlas conocer que su vida y actividad dependen del poderoso y rico mecenas llamado Estados Unidos.

Porque los retruécanos verbales y los ropajes engañosos no pueden ocultar a los ojos de los pueblos la verdad contenida en el clásico proverbio “el que paga manda”. Y si Washington paga, pues Washington manda.