Cuba y la carrera por conquistar el cerebro

Betty Hernández Quintana
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La Habana. (Prensa Latina). El interés científico por el cerebro ha dado un giro al siglo XXI, transformando la medicina global, la tecnología y la informática; sin embargo, todavía los avances de las neurociencias no han tenido un impacto significativo en la salud global.

Estas materias estudian la estructura, la función química, farmacología y patología del sistema nervioso y cómo sus diferentes elementos interaccionan. El estudio biológico  del cerebro abarca muchos niveles de análisis, desde el molecular  hasta las variantes conductual y cognitiva. Pero en este milenio, ya dichas materias trascienden la biología y se entrelazan con las nuevas tecnologías.

En esta ambiciosa carrera, la Mayor de las Antillas no se queda atrás. En exclusiva a Prensa Latina, el director del Centro Cubano de Neurociencias (Cneuro), Pedro Valdés,  resaltó que la inserción de la isla en los megaproyectos de las neurociencias le abre puertas al país en los rubros sanitario, científico y tecnológico.

Sobre la carrera internacional en ese campo de la ciencia, el experto criticó que si bien hay mucho dinero entrando a las investigaciones, la carga global de enfermedades no experimenta grandes mejoras. Como las grandes inversiones están divididas por objetivos de mercado sólo inciden en el nivel terciario de salud (institutos especializados) y benefician principalmente a las personas ricas, lamentó.

A su criterio, la única forma en que los avances de las ciencias del cerebro cambiarán la tendencia de la carga global de enfermedades es si las neurotecnologías también se dirigen hacia los centros de atención primaria y la población en general.

“No importa cuánto dinero se gaste en equipos modernos y caros si los resultados de las investigaciones no tienen un beneficio social posterior”, sentenció. Cuba está idealmente colocada para servir de intermediario entre los lugares donde se concentra el dinero para las investigaciones y quienes necesitan realmente los avances médicos, consideró.

Por eso las experiencias de la isla han sido de mucho interés, especialmente desde el año 2004 con el proyecto de mapeo cerebral, reconoció Valdés. El mapeo cerebral es un conjunto de técnicas de la neurociencia dedicadas a la cartografía de las cantidades o propiedades (biológicas) en las representaciones espaciales del cerebro (humano o no humano) resultante en mapas. Ese tipo de proyectos surgieron a nivel mundial en la década de los 90 del pasado siglo y buscan investigar en detalle la estructura y funciones del cerebro humano, a través de avanzados equipos de neuroimágenes.

Cneuro: pensando en el siglo XXI desde 1969

El Centro de Neurociencias de Cuba, ubicado en el oeste de La Habana, surgió en 1969 como uno de los primeros grupos en el mundo en emplear la computación para el análisis de la actividad eléctrica cerebral y fue constituido oficialmente en 1990.

Actualmente, la entidad colabora desde el punto de vista investigativo con diversos países, entre ellos México, Sudáfrica, Japón, China y Canadá. Además, cuenta con numerosas publicaciones en revistas de alto impacto y referenciadas en base de datos de prestigio internacional como: PhilosophicalTransactions of the Royal Society, Neuroimage, Brain and Cognition, Journal of CognitiveNeuroscience, CognitiveBrain Research, y European Archives of Psychiatry and ClinicalNeuroscience, entre otras.

A nivel internacional Cneuro es reconocido por el desarrollo de proyectos médicos de impacto social relacionados con discapacidades originadas por disfunción neural.

Entre sus logros, se destacan la introducción de métodos para la detección temprana de las pérdidas auditivas en niños y la implementación de la tecnología del implante coclear en Cuba para restituir la audición a sordos y sordo-ciegos. Además, vale resaltar la realización de estudios epidemiológicos sobre los trastornos del aprendizaje y la conducta en escolares.

Ente los diversos proyectos de Cneuro en la actualidad, destaca el Laboratorio Conjunto China-Cuba, con sedes en ambos países, el cual ha ido reclutando estudiantes post doctorados de diversas nacionalidades. Uno de los objetivos a largo plazo de ese proyecto es la creación de un atlas digital de electro encefalogramas (EEG), una base de datos internacional abierta para garantizar el acceso a la información para los expertos de los dos países.

Para potenciar esa alternativa aún más, el año pasado el gobierno de Quebec (Canadá), junto a China y Cuba lanzaron un programa de becas y financiamiento tripartito para la colaboración científica relacionada con el conocimiento del cerebro. El proyecto final, denominado CCC por las letras iniciales de los tres países firmantes, apuesta por integrar la neuro informática en los tres países, o sea, promover el acceso de datos para estudiar biomarcadores de diferentes grupos poblacionales.

Para ello, Canadá garantizó un espacio de almacenamiento de 5 mil terabites para depositar la información digital de los tres países. Además, los tres países convinieron impulsar investigaciones relacionadas con la detección temprana y manejo del envejecimiento patológico del cerebro, e impulsar un programa de intercambio académico que facilite el cumplimiento de los objetivos.

El neurocientífico chino, Qing Wang, uno de los miembros del Laboratorio Cuba-China, explicó que el resultado de esa unión será una gran plataforma con todas las bases de datos asociadas a las neurociencias, que además abarque diferentes herramientas de análisis cerebral. Dicho recurso permitirá al usuario explorar un gran monto de información médica, análisis e imágenes cerebrales para su investigación, señaló.

En Cuba, China y Canadá hay grandes bases de datos, reconoció el especialista del gigante asiático. Pero ahora estamos trabajando en enlazarlas para tener mayores recursos de información en las investigaciones de los tres países y las conclusiones serán más sólidas, declaró Wang.