Políticas de Estado para la salud pública integral

Ernesto Guevara Rodríguez
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Ante la ausencia de propuestas de salud pública de los candidatos presidenciales en las elecciones de julio de este año, los ciudadanos debemos estar preparados para el debate y propuestas.

La salud, a pesar de ser un problema de vida o muerte, no ha sido de momento un tema que hayan mencionado los precandidatos presidenciales.

La que presentamos aquí es la vista de una investigación de la situación en que viven actualmente millones de mexicanos que no reciben una cobertura de salud a pesar de que el derecho a ella está consagrado en el artículo IV de la Constitución.

Algunas investigaciones han revelado datos sobre la expectativa de vida de los ciudadanos de acuerdo con los avances de la ciencia.

* En 1890 el promedio de vida era de 35 años.

* En 1950 el promedio de vida era de 48 años.

* En 2016 el promedio de vida del hombre es de 78 años y de la mujer es de 80-82 años.

En España y Japón se tiene un promedio mayor.

En la actualidad las enfermedades son distintas a las del pasado; de las enfermedades infectocontagiosas (gastrointestinales, respiratorias, infecciosas, parasitarias) se ha pasado a las enfermedades crónicas degenerativas (sobrepeso, obesidad, hipertensión arterial, cardiacas, alzhéimer entre otras).

En el año 2030 se presume que habrá en México 30 millones de adultos de la tercera edad y gradualmente generaciones de gente joven que pasan a la edad adulta.

En la actualidad el sistema de salud en México es un monstruo burocrático, fragmentado e ineficiente con listas de espera interminables y citas distantes, escasez de personal, carencias de recursos tanto diagnósticos como terapéuticos con enormes desigualdades entre las ciudades y el campo, en el que apenas 7% de la población recibe una atención médica digna.

México, segunda economía en América Latina, ocupa uno de los últimos puestos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en gastos de salud: sólo el 2.7% del producto interno bruto.

Las estadísticas oficiales nos aseguran que el 100% de los mexicanos tienen algún tipo de cobertura sanitaria; según lo cual,  el Seguro Popular, que no es gratuito, cubre 53.3 millones de personas;  el IMSS y el ISSSTE  78 millones, más un millón inscritos en  las fuerzas armadas (ISSFAM) y en Pemex. Los números, sin embargo, no cuadran porque la cifra oficial supera a la población que es de 123 millones de habitantes.

En nuestro país, llegar a la tercera edad, viejo, enfermo y sin recursos o pobres, equivale a una sentencia de muerte adelantada. Se continúan atendiendo solo los síntomas y no el origen de las enfermedades en la mayoría de los pacientes. Estamos lejos de llegar a la prevención de las enfermedades comunes y las que aún nos esperan.

Ya existen 400 enfermedades raras como la esclerosis múltiple, enfermedades de la mielina, neurológicas, mutaciones genéticas incompletas, de las cuales sólo 70 de ellas están registradas y sólo para 30 de éstas existen medicamentos.

Las instituciones de salud pública, IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud, Seguro Popular están en franca decadencia; más de 30 millones de personas, incluyendo las que viven de la economía informal, están fuera de la cobertura de salud ni el tiempo oportuno para su atención.

No existen programas para la prevención de enfermedades actuales ni venideras, pese a que México se destacó por sus avances en medicina; por ejemplo, en 1944 llegó a tener el primer lugar en elaboración y exportación de todos los biológicos para procesar las vacunas, capacidad que ha desaparecido.

En resumidas cuentas:

* No existen políticas públicas para la salud integral.

* No existen políticas demográficas que funcionen con eficacia.

* Existen problemas de actualidad, tenemos chicas de 12-13 años con embarazo tempranos en gran número.

En la república mexicana y en cada región del país, no se aprovecha el avance tecnológico ni científico para atender la medicina poblacional en lo referente a obtener el genoma de una población con susceptibilidad en diabetes, obesidad, hipertensión arterial.

La problemática de los trasplantes de riñón, de córnea, de corazón, de hígado y, ahora, de páncreas, es interminable. En la actualidad existen filas de 15 mil personas para el trasplante de riñón, por ejemplo. Mientras que, por el otro lado, no existe una cultura de donación de órganos en México y no se autoriza la donación de tejidos de reemplazo.

El tema de la salud mental no se atiende y no forma parte de un chequeo integral para detectar en los pacientes: fobias, manías, ansiedad, depresión, bipolaridad, neurosis, psicosis, esquizofrenias, delirios y otras del mismo tipo de trastornos.

Sirva esta panorámica como pie para una deliberación seria sobre uno de los verdaderos problemas nacionales.