México no debe esclavizar su mano de obra

Dulce Olvera
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Luego del fracaso de inversión con China a través del Tren México-Querétaro y ante el reajuste geopolítico por la administración de Donald Trump en Estados Unidos, el fundador de Agendasia y especialista en Derecho y Negocios Internacionales, Simón Levy-Dabbah, expuso en entrevista para Sin Embargo que el país necesita construir un Estado de derecho mucho más sólido, tener un gobierno austero que genere inversión pública productiva y cambiar el modelo económico neoliberal “caduco” a una política industrial interna que especialice el capital humano para crear valor agregado en la producción, y con ello ser competitivo frente a ambas potencias económicas.

“Ni China ni Estados Unidos son una alternativa. México tiene que voltear hacia adentro. La manera para poder crecer, actuar y convivir en el entorno global significa fortalecer nuestras capacidades productivas y transformar el régimen económico y político que prácticamente está caduco”, dijo. “Necesitamos pensar en fórmulas en donde la economía se transforme en una plataforma de prosperidad, donde la gente en vez de estar ensamblando y maquilando podamos crear valor. Por esa razón el modelo neoliberal está caduco, está absolutamente rebasado”.

De acuerdo con Levy-Dabba, quien estudió derecho en la Universidad Popular de China, México ha utilizado un “esquema absurdo” al basar su ventaja competitiva en la mano de obra barata en vez de apostar a la capacitación. La industria manufacturera de Estados Unidos pagó a sus trabajadores 20.8 dólares por hora, mientras que la mexicana desembolsó 2.3 dólares por hora durante el verano del año pasado, de acuerdo con el sindicato United Steelworkers.

“Un obrero en China hace 35 años hoy es un desarrollador de aplicaciones, es un ingeniero en mecatrónica, es un experto en tecnología. Es decir, China le apostó al valor agregado (…). China ha venido evolucionando en cuestión de su calidad porque le apostó a la gente al pasar del modelo de manufactura al de la mentefactura; del modelo fabril al de la creación de valor. México tiene que fortalecer su política industrial, necesitamos especializarnos”, aseguró.

“México no puede salir a firmar más acuerdos de libre comercio, no puede pensar en el libre comercio cuando lo que está haciendo es esclavizar la mano de obra, cuando no crea valor agregado, cuando los jóvenes están en un nivel de subocupación importante”, añadió el especialista.

Respecto a la supuesta baja calidad de productos chinos importados, el académico autor de China, la nueva fábrica del mundo y Rumbo a China (2005), enfatizó que eso sucedió hace 10 años.

“Hoy China es un menú que amalgama todo tipo de calidades y productos. Se han especializado cualitativa y cuantitativamente tanto en una diversidad de productos como en una especialidad de servicios. Hoy es un mito. China tiene la gran capacidad de generar los productos de la calidad que sea y eso es gracias a la inversión extranjera que recibió de Alemania, Holanda y toda Europa que profesionalizó, especializó y mejoró sus procesos productivos”, afirmó.

Además, determinó, el gran ganador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado en 1994, no es México, Estados Unidos ni Canadá, sino China, país asiático que, prevé, “prontamente” pasará de ser la segunda a la primera potencia económica mundial, emergencia que ha generado desajustes a nivel global.

Explicó que el déficit comercial de México con China es cercano a los 67 mil millones de dólares y tiene un superávit importante con Estados Unidos, aunque lo considera “ficticio” porque son las empresas estadunidenses y las maquiladoras quienes se autoimportan y se autoexportan. Sin embargo, documentó, de cada 10 dólares que el país gana de ese superávit comercial con Estados Unidos, le regresa cinco dólares a China.

“China se ha beneficiado del modelo maquilador de México. Si vemos los esquemas de compra, lo que México compra a China y lo que Estados Unidos compra a China, son bienes intermedios no finales; prácticamente estamos comprando lo mismo y vendiéndole lo mismo. El gran ganador es China”, reiteró.

México le compró a China 67 mil 741 millones de dólares en 2017, principalmente teléfonos celulares y ensambles de pantalla plana, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

El camino de México con China

El especialista en Derecho y Negocios Internacionales aseguró que a China no se le debe ver como una opción de diversificación comercial ante la ola de proteccionismo en el mundo, sino debe entenderse como un país que tiene muchas aristas, por lo que México requiere crear una estrategia política, económica y de seguridad nacional frente al país asiático.

“México tiene que tener muy claro qué es lo que va pasar no solamente con Estados Unidos, sino con la relación con China”, afirmó. “Para poder resolver la relación con Estados Unidos, México necesita entender hacia dónde debe de caminar con China”.

Para poder crear “una relación inteligente con China”, lo primero que debe aceptarse es que no podemos equilibrar la balanza comercial; “eso es una quimera”. El intercambio es desigual: mientras México le vendió 6 mil 61 millones de dólares en 2017, el gigante asiático nos vendió 67 mil 741 millones de dólares, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

Sin embargo, expuso Levy-Dabbah, pueden construirse puentes para atraer una mayor inversión china. En 18 años se han recibido menos de 800 millones de dólares de inversión china, menos del 0.1 por ciento total. Durante 2017 fueron 116 millones de dólares.

“Podríamos estar haciendo un esquema en donde invitemos a que China invierta en sectores estratégicos no sensibles a México, que traiga transferencia en tecnología, que utilice el capital humano mexicano –lo que no queremos es que importe mano de obra china– y que a razón de eso México pueda, como fuente de intercambio, exportar bienes y servicios que China está necesitando. Sería un acuerdo estratégico de inversión por comercio”, explicó. Actualmente, China nos compra principalmente cobre y aceites de petróleo.

Pero antes, dado el antecedente del “fracaso” con el proyecto del tren México-Querétaro que “se convirtió en un desastre”, el país tiene que ser “absolutamente transparente en los procesos de licitación, construir un Estado de derecho mucho más sólido y tener muy claro en su política económica en dónde puede servir China y en qué parte del engranaje puede entrar”. En el sur-sureste del país, evaluó, hay una gran oportunidad de colaboración en el tema agroindustrial.

En noviembre de 2014, el consorcio integrado por las empresas del gobierno chino China Railway Construction Corporation, China Railway Construction Corporation International y CSR Corporation Limited, asociadas con las firmas mexicanas Constructora y Edificadora GIA, Prodemex, GHP Infraestructura Mexicana y Constructora TEYA ganaron la licitación para construir el Tren México-Querétaro.

Sin embargo, el gobierno mexicano canceló el contrato. Argumentó un ajuste en el gasto público. El anuncio lo emitió horas antes de la publicación del reportaje sobre la Casa Blanca, el cual reveló que la familia presidencial vivía en una propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño de la Constructora TEYA. Ahora, China exige a México un pago compensatorio de 600 millones de dólares.

Contra la “servidumbre” comercial

El académico Simón Levy-Dabbah expuso que aunque México tiene una “relación constructiva” con Estados Unidos, su principal socio comercial, no puede seguir teniendo “una servidumbre comercial ni económica” con ningún país por lo que debe tener claro que el presente y futuro se construye con un modelo propio.

“En función de que nuestro modelo interno funcione, genere y mejore vamos a estar preparados para poder actuar frente a una potencia como es Estados Unidos, que evidentemente está preocupada por lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer con China”, declaró.

El fundador de la empresa Agendasia aclaró que no se refiere a regresar al “estatismo puro” de los años 70, sino de construir “una economía colaborativa, creativa y de un gobierno austero” que realice una inversión productiva con efectos multiplicadores; “un gobierno que no es despilfarrador y que sabe crear riqueza pública”.

La inversión pública del gobierno en desarrollo social cayó -31.5 por ciento en 2017 y en desarrollo económico se desplomó -23.4 por ciento, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Finalmente, sobre la respuesta estadunidense por el estrechamiento de manos entre México y China, el especialista Levy-Dabahh dijo que ya está emitiendo represalias. El presidente Donald Trump, recordó, acaba de decir que nos va a lanzar cuotas de arancel, a pesar de los acuerdos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) e insiste en el muro fronterizo.

“Los presidentes están en coyunturas y son temporales. México lo que tiene que hacer es ser un país competitivo porque, más allá de los dimes y diretes políticos, cuando un país es competitivo, ahí están las inversiones y oportunidades. La mejor inversión está en la gente”, concluyó.

http://www.sinembargo.mx/19-02-2018/3385172