Cigarrillo: Mismo perro con otro collar

Rosmerys Bernal Piña
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La Habana. (PL). Según datos de un reciente sondeo realizado en España, este es el país de la Unión Europea (UE) con mayor índice de tabaquismo, con una cifra aproximada de 56 mil muertes cada año por esa causa. La Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de esa nación confirmó que entre los jóvenes, el consumo habitual fue mayor en las mujeres de entre 15 y 25 años, cifra ascendente en los últimos tiempos, lo cual expertos consideran un indicador alarmante.

Otra pesquisa realizada a fines de mayo del pasado año por la UE con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra cada año el 31 de ese mes, reveló que  entre los más fumadores de la región se encuentran además los griegos, los búlgaros, los franceses y los croatas, mientras Suecia y Reino Unido resaltan como los países de menor consumo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el consumo de tabaco como un problema sanitario que afecta tanto al adicto como a quienes están a su alrededor, como fumadores pasivos, al aumentar la posibilidad de contraer cáncer de pulmón u otras enfermedades.

La OMS alertó que el tabaquismo es una de las principales causas de muerte en el orbe, al provocar que cada año más de 7 millones de seres humanos pierdan la vida, de los cuales casi un millón son personas expuestas al humo ajeno y podría superar en pocos años en morbilidad a enfermedades como el sida y la tuberculosis e incluso a los accidentes de tránsito y los homicidios.

Entre las mujeres embarazadas, el hábito de fumar puede provocar abortos espontáneos, embarazos ectópicos, así como el nacimiento de niños con bajo peso, y otras complicaciones que conllevan a cuidados neonatales intensivos. Sin embargo, estudios recientes alertan que entre 80 mil y 100 mil jóvenes, con una edad media de 13 años, se inician cada día en el consumo de esa droga en todo el mundo.

Por este motivo, la OMS llama la atención sobre el problema y exhorta continuamente a los gobiernos a fortalecer sus políticas y estrategias para controlar el uso de estos productos en todas sus formas.

En respuesta a ese llamado, la Organización Médica Colegial y el Comité Nacional para la prevención del Tabaquismo en España presentaron recientemente propuestas para combatir este hábito, cuyo control requiere un firme compromiso político, un esfuerzo continuo y la participación de la sociedad civil.

Entre las medidas planteadas, los médicos proponen elevar el precio del tabaco para disuadir a los jóvenes, así como habilitar nuevos espacios libres de humo como recintos deportivos o el interior de los vehículos ante la presencia de menores o embarazadas.

También solicitaron aumentar el financiamiento para extender  los tratamientos de deshabituación así como intensificar las inspecciones para garantizar el cumplimiento de la ley. Entre las acciones contra el tabaquismo más extendidas en los últimos años se encuentra además el empleo de los llamados cigarrillos electrónicos, que se presenta como una alternativa supuestamente menos dañina, aunque las autoridades sanitarias alertan que no es una variante tan inocua como afirman sus promotores.

Recientes estudios revelan que el uso de esos artefactos incrementa la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, entre otras afecciones. Se trata de un dispositivo desechable o recargable que vaporiza un líquido con nicotina u otros aditivos, algunos de los cuales pueden proporcionar variados sabores y aromas.
La comercialización de estos equipos experimentó un rápido crecimiento en Europa, principalmente en  países como España, Reino Unido, Alemania y Francia.

La Sociedad científica española de Neumología y Cirugía Torácica,  la cual reúne a más de 4 mil profesionales de la salud respiratoria en ese país, advirtió que el uso de los cigarrillos electrónicos puede conducir a la adicción al tabaco. Esa entidad plantea la necesidad de equiparar la regulación de esos equipos con la de los productos del tabaco, así como poner en marcha más campañas de prevención, e impedir que ambas industrias interfieran en las políticas de control de las adicciones, entre otras.

Durante el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea efectuado en 2017  en Milán, Italia, varios especialistas alertaron sobre los potenciales riesgos de salud por el uso de cigarrillos electrónicos, principalmente para las personas que fuman tanto estos como los convencionales.

Una de las investigaciones se refirió a los líquidos analizados en 122 de las marcas más vendidas en Grecia, España, Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Hungría, Rumanía, Polonia y Francia, los cuales contenían al menos una sustancia con riesgo para la salud.

Una directiva que entró en vigor el 19 de mayo de 2014, aplicable en los países de la UE desde el 20 de mayo de 2016, establece las normas sobre la fabricación, presentación y venta del tabaco y los productos relacionados, entre ellos los cigarrillos electrónicos.

La normativa exige, por ejemplo, que se incluyan advertencias sanitarias en los envases de los productos con imágenes, texto e información sobre cómo dejar de fumar, prohibir la utilización de elementos publicitarios engañosos, y establece, para los países del bloque comunitario, el bloqueo de las ventas por internet para garantizar la verificación de la edad de los compradores, entre otras reglas.

Los resultados de sondeos entre consumidores de cigarrillos electrónicos desmienten que su uso ayude a los fumadores a abandonar el hábito. Por el contrario, los nuevos diseños y sabores incitan al consumo a una mayor parte de la población, especialmente los más jóvenes.

El uso de esos cigarrillos artificiales para combatir el tabaquismo es considerado por sus críticos una respuesta errónea, una puerta falsa para escapar de ese mal, que conduce a otra nociva adicción. El mismo perro con un diferente collar.