La cortina electoral rusa

Gerardo Yong
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Tras la caída de la Unión Soviética, se llevaron a cabo las primeras elecciones presidenciales en Rusia. El 12 de junio de 1991, se realizaron comicios para elegir por primera vez a un nuevo jefe de Estado para la Federación Rusa. En esa ocasión Boris Yeltsin ganó con 58.56 por ciento, lo que significó una aplastante victoria para la coalición Rusia Democrática. Yeltsin quedó al frente del primer gobierno postsoviético, pero en 1999 renunció dejando su lugar de manera interina a Vladimir Putin, quien en marzo de 2000 ganó las elecciones presidenciales en medio de fuertes acusaciones de fraude electoral. ¡El gran espía estaba ahora en el poder!

En 2004, se reeligió con más de 70 por ciento de los votos en su favor. Para 2008, tuvo que ceder la Presidencia a Dimitri Medvedev, quien se presentó a las presidenciales por él, ya que no podía reelegirse por tercera vez, pero en 2012, nuevamente asumió el poder y espera contender en los próximos comicios de marzo de 2018.

Según especialistas internacionales, Putin ha desarrollado una nueva estrategia informática que consiste en alterar o cambiar los procesos electorales mediante la creación de perfiles falsos, como ocurrió en Estados Unidos. Se dice que la inteligencia militar rusa creó páginas digitales como DC Leaks, desde donde se promovían cuentas falsas de Facebook y Twitter, con una gran cantidad de usuarios impostores cuyas operaciones eran controladas desde Rusia, un proceso del cual aún no se tiene un pleno conocimiento de su sistema.

Especialmente el hecho de que la inteligencia estadunidense haya resultado incapaz de advertir un plan desestabilizador a partir de la interferencia electoral extranjera ha sido algo que en la actualidad tiene maniatado al gobierno de Trump por sospechas de colaboracionismo con el Kremlin.

Rusia podría intervenir en 2018

No fue tanto la cuestión del hackeo a los correos demócratas o las historias filtradas para desacreditar a los candidatos, sino la intrusión que hizo Rusia a través de  Facebook y Twitter, firmas pioneras de las redes sociales, las cuales también fueron manipuladas sin que se dieran plena cuenta de que se habían convertido en motores de engaños y propaganda. Siempre! entrevistó sobre el tema a la analista internacional María Cristina Rosas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

¿Qué opinión tienes de que Rusia haya realmente manipulado las elecciones en Estados Unidos a favor de Donald Trump?

–Tras las elecciones de Estados Unidos, la administración Trump se encuentra en serios problemas por esa razón. Rusia también removió a su embajador en la Unión Americana. Se han registrado varias dimisiones del equipo del magnate relacionados con el caso de la intrusión rusa en las elecciones.  Queda claro que si Rusia intervino en ellas es porque pensaba en obtener algo de ello, que era que al llegar Trump las relaciones mejorarían. Las relaciones bilaterales se encontraban en su punto más bajo desde Obama por el tema de Ucrania. Por ello es razonable suponer que a Moscú le convenía el ascenso de un personaje como Trump quien, presumiblemente, modificaría la política exterior estadunidense respecto a Rusia.

¿Qué posibilidades ves de que Rusia intervenga las elecciones en México?

–Sabemos que Rusia cuenta con capacidades de ciberguerra para sabotear información estratégica en línea y desquiciar los flujos de información a su favor. En este sentido me parece hasta cierto punto lógico que Rusia interfiera en los comicios presidenciales de 2018.

Recuerdo haber visto notas que sugieren que Rusia echó mano de las redes sociales y de las noticias falsas en redes sociales para influir en los referendos del brexit y de Cataluña, a fin de debilitar a Occidente. También se dice que intervino en los comicios de Ecuador, Francia, Alemania y Países Bajos, han sido intrusiones que se han hecho a través de hackers o crackers y en redes sociales. No puedo afirmar al cien por ciento que las acusaciones contra Rusia en el contexto de México sean ciertas, pero sí puedo afirmar que Rusia posee capacidades de ciberguerra muy sofisticadas y que el sabotaje de procesos electorales puede ser una encomienda específica para crearle problemas a Occidente. Algo sí es cierto, hasta el momento esos ataques han sido anónimos y si se llega a comprobar que los ataques tienen un origen en Rusia, ésta se ganaría la condena mundial y perdería mucho políticamente hablando.

Ningún precandidato es afín a Rusia

Hay asesores en el gobierno de Trump, como el general H. R. McMaster, que afirma que se está tramando una confabulación electoral a favor de Andrés Manuel López Obrador, ¿qué opinas?

–El Instituto Nacional Electoral (INE) ha encontrado desafíos en dos ámbitos a propósito de este tema: el voto en el exterior y el conteo rápido para que antes de las 12 de la noche, tras los comicios del 1 de julio próximo, se conozca al vencedor. El tema del padrón no parece tan difícil de resolver. El INE han demostrado su capacidad para identificar votantes fantasmas, pero el problema más graves es la posibilidad de un crackeo de los resultados electorales en el PREP. El reto para México es blindar la elección y reforzar los sistemas de seguridad en línea para evitar problemas. Tal vez sea más bien una especulación, pero en todo caso si Rusia optara por intervenir en las elecciones mexicanas, seguramente lo haría a favor de un candidato antinorteamericanista (sic), que busque dañar a Estados Unidos y que propicie una crisis política en México. Pudiera ser también para favorecer el ascenso de un aspirante contrario a Washington o con la intención de sembrar la duda sobre la veracidad de los resultados de los comicios (lo cual, para mi gusto sería más graves que lo primero). Dicho esto, ni (Andrés Manuel) López Obrador, ni (Ricardo) Anaya, ni (José Antonio) Meade son personas cercanas a Rusia, ni siquiera afines. De hecho, ninguno de los tres candidatos ha delineado siquiera su política exterior.

También coinciden en que, a partir de entonces, Rusia ha buscado desacreditar el modelo democrático liberal de Occidente, socavando de paso las relaciones transatlánticas. También opinan que ha armado todo un sistema informático que le permite hackear las elecciones en cualquier parte del mundo y voltearlas, según su antojo, en favor del candidato más idóneo para el Kremlin.

Asimismo, ha buscado cambiar el espectro político favoreciendo a la extrema derecha contra la Unión Europea, prueba de ello fue su interferencia en el brexit. También se menciona su interferencia en las elecciones de Cataluña, donde benefició a los separatistas catalanes.

Recientemente, el asesor en seguridad nacional de Estados Unidos H.R. McMaster advirtió que Rusia podría interferir en las elecciones mexicanas mediante “herramientas cibernéticas”, sobre todo porque se trata del vecino más polémico de Estados Unidos y señaló que López Obrador “es el candidato favorito del Kremlin”. La analista política Frida Ghitis también alertó que Moscú ya inició una campaña para favorecer la tendencia del voto en favor del candidato tabasqueño, algo que, según ella, también parece estar haciendo el propio Trump, quien ya fue beneficiado por el hackeo ruso.

La intrusión rusa en los comicios, según José Calderoni

Es analista político del Tecnológico de Monterrey. Se desempeña actualmente como consultor de comercio y sistemas políticos. Esta es su opinión acerca de la posibilidad de que las elecciones mexicanas sean interferidas por una potencia extranjera como podría ser Rusia.

–Existen muchas posibilidades de que el aparato electoral pueda ser afectado por intereses contrarios a su sano desempeño, sin importar que sean de organizaciones nacionales o internacionales. Sin embargo, creo que los motivos que hacen que la susceptibilidad de que eso ocurra se debe más bien a los problemas nacionales por los que atraviesa el país.

Los motivos nacionales son obvios, los internacionales no tanto.

¿Qué ganaría Rusia o Estados Unidos interviniendo con un fraude cibernético o similar a favor de un candidato a la Presidencia?  No lo sé, pero seguramente es un paso muy importante en la nueva estructura internacional que se está ajustando actualmente.

Hasta hoy, los hechos no existen, sólo opiniones diversas. La realidad histórica demuestra que la desconfianza tiene profundas raíces muy reales, comprobables.

Participé en el concurso público para ocupar la plaza de coordinador de Planeación y Evaluación del Instituto Federal Electoral (IFE) y afirmo que fue un proceso fraudulento. Me quejé por correo electrónico ante el presidente del Consejo General, José Woldenberg Karakowsky, solicitando revisión de examen y recibí contestación negativa, por escrito, mediante oficio del IFE, DNI/038/02, fechado 30 de mayo de 2002 pero nunca me dieron oportunidad de recibirme personalmente.

Después, me presenté al Concurso para la Presidencia del IFE, Convocatoria para la integración del Consejo General del IFE y recibí el registro 098 el 28 de noviembre de 2007. Fui uno de los casi 500 ilusos que pensamos que la convocatoria del Poder Legislativo, concretamente la Presidencia de la Cámara de Diputados, LX Legislatura, sería algo serio, pero todo el proceso de apertura fue cancelado.

La sofisticación para el mal es cada vez más compleja, y por ello felicito a la revista Siempre! por comunicar a todos los mexicanos que debemos de estar muy atentos, todos, para evitar que personas u organismos nacionales o extranjeros participen en el proceso electoral de México, de julio próximo.

http://www.siempre.mx/2018/01/la-cortina-electoral-rusa/