Escándalo y Pyongyang marcan a Seúl

Nara María Romero
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La destitución de la expresidenta Park Geun-hye, por escándalo de corrupción y tráfico de influencias en 2016, y la anticipación de las elecciones por esa causa, parecían prometer que el 2017 sería un año más tranquilo para los surcoreanos.

La esperanza se acrecentaba porque su sucesor, Moon Jae-In, electo en mayo con amplio respaldo popular, se había mostrado partidario de un entendimiento con la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

De 64 años, y con un vasto expediente en la lucha por los derechos humanos, Moon también estaba llamado a encarar la desaceleración económica, desigualdades sociales, la subida del desempleo, particularmente entre los jóvenes, y el estancamiento de los salarios.

A despecho de las promesas electorales, el nuevo mandatario poco se ha diferenciado de la política de Park hacia Pyongyang y, por el contrario, consolidó la alianza con Estados Unidos frente al programa nuclear autodefensivo de RPDC.

Mujeres de consuelo, capítulo humillante de la II Guerra Mundial

El tema de las llamadas mujeres de consuelo, forzadas a la esclavitud sexual por militares japoneses durante la II Guerra Mundial, también ocupó la agenda política de Corea del Sur en 2017.

A finales de 2015, Tokio y Seúl acordaron crear un fondo de ayuda a esas víctimas que financió la parte japonesa con 9 millones de dólares.

Zanjar el asunto de forma definitiva e irreversible fue el objetivo del acuerdo entre ambos países, pero la colocación en diciembre de 2016 de una estatua en señal de protesta frente al consulado nipón en Busan por un grupo cívico, motivó la retirada del embajador japonés y enfrió las relaciones bilaterales.

Se calcula que 200 mil niñas y adolescentes fueron víctimas de abusos sexuales por parte de las tropas japonesas durante la conflagración mundial, un hecho causante de múltiples roces entre Corea del Sur y Japón en las últimas décadas.

Moon Jae-In, más de lo mismo sobre Pyongyang

Las falsas promesas de Moon Jae-In sobre la RPDC quedaron en evidencia con los ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos, y su apoyo a las presiones de Washington contra el programa nuclear defensivo de Pyongyang.

En abril, tropas de ambos países realizaron maniobras en Pocheon, cerca de la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, como preparación ante un posible ataque a una base de misiles en RPDC, acciones calificada por analistas como provocativa y contenciosa.

En los ejercicios participaron cerca de 50 aeronaves, entre ellas cazas F16 y helicópteros, unos 90 vehículos, tanques y artillerías autopropulsadas, así como unos 2 mil soldados.

La complacencia de Seúl hacia los designios del presidente Donald Trump continuó en junio, esta vez con la intervención de dos bombarderos estratégicos B-1B estadunidenses junto a aviones de combate surcoreanos sobre la península coreana.

Al mismo tiempo, Moon supervisaba una prueba de misiles, “encaminada a enviar una clara advertencia contra Corea del Norte”' por lo cual, en opinión de expertos, contribuiría a aumentar la tensión en la región.

Con un rango estimado en los 800 kilómetros, el artefacto, conocido como Hyunmoo-2, puede alcanzar fácilmente el territorio de Corea Democrática y sería desplegado después de dos pruebas más.

Al respecto, Corea Democrática declaró en varias ocasiones que los lanzamientos de sus misiles tienen carácter defensivo, frente a las denunciadas provocaciones de Washington y sus aliados de Tokio y Seúl.

La aportación surcoreana a la escalada de las tensiones incluyó el empleo de fuego real en una maniobra de su armada, tras el sexto ensayo nuclear de Pyongyang en septiembre.

Al mes siguiente Corea del Sur y Estados Unidos realizaron durante una semana ejercicios marítimos con la intervención de 40 embarcaciones, entre ellas el portaaviones estadunidense USS Ronald Reagan.

Por si fuera poco, el viceministro surcoreano de Relaciones Exteriores Lim Sung-nam, el subsecretario de Estado de EU, John Sullivan, y su homólogo japonés Shinsuke Sugiyama, determinaron emplear sanciones y otros métodos para resolver la crisis, un recurso de probada inutilidad.

Los escándalos de la expresidenta surcoreana, Park Geun-hye

La destituida presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, compareció ante el tribunal de Seúl en mayo, la primera vista de su juicio por 18 cargos, entre ellos, soborno, abuso de poder, coacción y filtración de secretos gubernamentales.

Esta comparecencia, primera desde su detención el 31 de marzo y después que el Tribunal Constitucional aprobase su destitución, fue presidida por tres jueces, uno de ellos a cargo del caso de Choi Soon-sil, amiga íntima de Park también detenida e involucrada en el caso de corrupción.

Los fiscales consideraron a ambas mujeres cómplices y las acusaron de aceptar sobornos valorados en 52 millones de dólares de las grandes corporaciones Samsung, Lotte y SK.

Finalmente, Choi fue condenada en septiembre a tres años de prisión por uno de los cargos de corrupción, al solicitar favores para que su hija ingresara a una prestigiosa universidad y obtuviese buenas calificaciones de forma fraudulenta.

Por otra parte, fiscales surcoreanos encargados del caso pidieron en agosto 12 años de prisión por soborno para el vicepresidente de Samsung Electronics, Lee Jae-yong.

Durante el juicio, Lee reconoció que su empresa transfirió pagos por más de 37 millones de dólares a fundaciones en el extranjero indirectamente controladas por Choi, pero sin buscar favores políticos a cambio. Se declaró coaccionado por Choi.

Y por si fuera poco, en noviembre el Partido de Libertad Surcoreana expulsó a Choi por violación de los reglamentos, días después de recomendarle el comité de ética que dejara la agrupación voluntariamente.

Sistema de Defensa antimisiles de EU en suelo surcoreano

En busca de recuperar apoyo popular, Moon Jae-In suspendió en junio el despliegue de defensa antimisiles de Estados Unidos (THAAD), a la espera de una evaluación ambiental.

Aunque luego dieron el visto bueno, Seúl descartó anular el compromiso con Washington y almacenó otros cuatro lanzadores en una base del Ejército estadunidense en suelo surcoreano, y acoge a más de 28 mil soldados como un legado de la guerra de 1950 a 1953.

Seúl acordó el año pasado desplegar el poderoso sistema de intercepción de misiles a pesar de la oposición de China y Rusia, quienes lo consideran una amenaza a su seguridad.

       Si el año 2017 parecía tranquilo para Corea del Sur, el proceso judicial de la destituida expresidenta Park Geun-hye por corrupción; la polémica por el despliegue del escudo antimisil estadunidense; y el apoyo a Estados Unidos en su campaña contra Pyongyang, demostraron todo lo contrario.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=139346&SEO=escandalo-presidencial-y-politica-contra-pyongyang-marco-a-surcorea