México en la geopolDice con propiedad arítica actual

Víctor Manuel Barceló R.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Dice con propiedad el venezolano Alfredo Portillo que autores como el francés Ives Lacoste y el argentino Carlos Pereyra Mele, presentan definiciones de geopolítica que merecen atención. El primero la define “como el estudio de las rivalidades de poder en el territorio”. En 1992 señaló que, “contrariamente a aquellos que proclaman que el mundo se desgeopolitiza, debido a la finalización de la Guerra fría, más bien considera que, “el mundo entró progresivamente en la era de la geopolítica”. El argentino expresó recién que “se acabó la lucha ideológica y empiezan las luchas geopolíticas y estratégicas para el control de los recursos naturales”. Ver: https://paginatransversal.wordpress.com/category/autores/pereyra-mele-carlos/

Entendamos primero la conexión entre lo geográfico y lo político y en ese contexto aprendamos a pensar, por un lado, las manifestaciones políticas en términos de espacio y las evidencias geográficas, por otro, en términos políticos. Un fenómeno geopolítico sería considerado como la expresión de la pugna entre grupos humanos explicada en “la disputa, pelea, combate o guerra por el predominio (preponderancia, preeminencia, superioridad, influencia) sobre la totalidad o una porción del espacio geográfico”. Ver: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=776660Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Una mirada panorámica a lo que ocurre en México corrobora el acertijo: estamos inmersos en una brutal rivalidad interna, más por razones financiero-comerciales para seguir controlando y vendiendo nuestros recursos naturales para el enriquecimiento de unos cuantos, generalmente extranjeros, desnacionalizando extensas regiones del territorio nacional, que por una lucha ideológica, que está enclaustrada en cenáculos, centros de investigación universitarios y grupos sociales organizados, que defienden la soberanía desde diversos puntos de vista, pero que se unen en la lucha por la tierra y su adecuado uso para la preservación del hábitat y la vida de todas las especies que la habitamos. Empero su unidad para el rescate del poder no se concreta.

Lejos está el país y sus dirigentes de los principios que dieron vida a un proceso económico y social, a partir de la culminación de la Revolución mexicana –con sus complejos claroscuros– pero que permitieron hazañas estelares durante la época de reconstrucción política e impulso a la económica. Resalta el episodio liderado por Lázaro CDiciembre-1934 alscuros- pero que permitieron hazañas estelares como la llevada a cabo por L regiones del territorio nacional, qárdenas durante su gobierno (1-XII-1934 al 30-XI-40), rescatando para el usufructo de los mexicanos, tanto los hidrocarburos como otros frutos del subsuelo y llevando a cabo la entrega de la tierra a sus legítimos poseedores organizándoles, para lograr en las décadas subsiguientes (40 a cerca de los 70 del siglo XX), crecimientos del PIB nacional de 6% y más durante la etapa conocida como de la industrialización y el desarrollo estabilizador.

La decisión de servir a los intereses de todos los mexicanos fue encontrando oposición y llevó a determinaciones que fueron moviendo el proceso económico y social, lenta pero inexorablemente, de la atención al campo y sus organizaciones del sector social de la economía –tercer elemento que conformaba una economía mixta– al servicio definitivo a la empresa privada, transnacional en esencia, que se ve apoyada por grupos de empresarios nacionales colgados del capital extranjero.

Esta situación se mueve en el sentido que buscan los grandes capitales a lo largo del siglo XX. El último espacio de influjo nacionalista se da durante el período denominado del populismo –discutible por cierto su clasificación– que tuvo el afán político de recuperar trincheras de acción popular, sin lograrlo plenamente (1970- 82), para entregarse definitivamente al neoliberalismo con sus consecuencias globalizantes, a favor de unos cuantos, que dominan financieramente la economía nacional desde esas fechas y se enriquecen en su camino, a través de las normas del mercado y las finanzas, bajo férreo control  (FMI, Banco Mundial y normas del “consenso” de Washington) casi sin más participación de los gobiernos nacionales que convalidar la entrega de la riqueza nacional a los imperios, vía transnacionales. Ver: http://www.economia.unam.mx/profesores/aaparicio/Econom%C3%ADa.pdf   

La legislación consecuente con el bienestar popular  (empleo, educación, salud, vivienda) es poco a poco desmantelada, para conformarse otra que encausa todo a la formación de amanuenses al servicio de las empresas. En el terreno de la educación –con vigorosa resistencia de los gremios magisteriales– se avanza en la privatización de la enseñanza y en la puesta en marcha de un modelo educativo que no fue consensado con las academias educativas, tampoco con los sindicatos, mucho menos puesto a pruebas piloto para recoger evidencias que lo avalaran o motivaran su modificación. Poca vida tendrá tal modelo, sin la comprensión y aval de la docencia y sus representantes gremiales y académicos.

Por su lado, el apoyo vergonzante del sindicalismo en lo general, a la aplicación de medidas antiobreras y contra los intereses de todos los trabajadores, tanto por la aplicación de mecanismos como los Fondos de Ahorro para el Retiro  (Afores), que ponen en riesgo las pensiones y jubilaciones, obteniendo dividendos menores a la tasa de inflación anual. De considerarse con urgencia es la aplicación del outsourcing, subcontratación o tercerización de empleo, como recurso para disminuir costos a la empresa –además de un salario mínimo de miseria que requiere atención especial para una sustancial mejora– que está terminando con la preservación del empleo y en buena medida no es saludable ni para el empresario, menos aún para el trabajador que queda desprotegido ante las leyes del trabajo. Ver: http://expansion.mx/empresas/2017/09/14/los-rendimientos-de-las-afores-son-menores-a-la-inflacion http://imcp.org.mx/publicaciones/alto-nivel-outsourcing-ya-sera-paraiso-las-empresas-23-marzo-2017 

Podríamos continuar viendo diversos asuntos que muestran como la vida económica de los mexicanos se afecta sin freno, sobre todo desde hace más de tres décadas, ante una clase política que ofrece en cada momento electoral “el oro y el moro”, desoyendo las protestas posteriores a su elección por incumplimiento de sus promesas, pero que, desafortunadamente, siguen siendo apoyados por la población que afectan, montados en el efecto “rebaño” que los medios impulsan para impedir razonar en conciencia a importantes núcleos de población –voto duro les llaman los partidos políticos. Lo que correspondería es la organización social para que el pueblo impulse salir del hoyo en que se encuentra la nación. Al pueblo solo lo puede entender e impulsar al cambio, el pueblo organizado.

Venimos teniendo cada vez menores posibilidades de una vida sana, feliz, saludable, de disfrute de nuestros bienes culturales. Contrariamente, cada año vemos como la economía crece menos que la inflación –a pesar de trucos informáticos aplicados a la estadística– y nos enteramos de las enormes ganancias de los empresarios transnacionales y sus agentes nacionales, que se apoderan del petróleo que tanto costó rescatar, explotan inmisericordemente nuestros recursos mineros dejando muerte, enfermedades y desolación en las inmediaciones de las minas y se aplican a la acumulación de tierras en pocas manos –por diversos mecanismos– para producir con altas tecnologías que van acabando con la vocación original de la tierra por los excesos en agroquímicos. Estas producciones masivas conforman el grueso de nuestras exportaciones, mientras sus verdaderos dueños o son peones en sus tierras o emigran, a sufrir mal trato e incluso muerte allende el Bravo.

Se combinan resultados económicos y vigencia de grupos políticos hegemónicos, con altas tasas de corrupción y violencia que asolan a pueblos y comunidades, muchas de las cuales huyen ante el acoso de la delincuencia, en ocasiones con la complacencia o apoyo de autoridades que, por interés o presión se involucran con esos grupos, que llevan al país a ser catalogado en el primer lugar de corrupción y de impunidad, con una cifra de 32,000 desapariciones. Tales situaciones afectan al salario que no crece y a los servicios –varios en ruta a la privatización– como la luz, el agua, combustibles, gas doméstico, transporte colectivo, alimentos de la canasta básica y otros en continuo aumento de precios.

La deuda pública del país pasó de 4,000 billones de pesos a 9.6 billones en los últimos siete años. El peso se devalúa constantemente para ir de 12.67 por dólar en el 2012 a cerca de 20 por dólar en los días que corren de fines del 2017. Las tasas de crecimiento terminarán en el sexenio con un modesto 2.1%, pese o a expensas de las reformas estructurales y de adquirir mayor deuda desde 2013. Ver: http://expansion.mx/economia/2017/03/31/mexico-queda-atrapado-en-un-crecimiento-economico-de-2

La violencia va en incremento, cada dos minutos se comete un robo con violencia en el país, cada cinco minutos un asalto a negocio. El Observatorio Nacional Ciudadano registró aumentos en homicidios, en extorsiones, en secuestro. El caos y la desesperación se apodera del ciudadano, que no encuentra como preservar la vida y pertenencias de sus familias, en diversos rumbos del territorio nacional. 

¿Cómo superar estas situaciones que nos encausan a una recesión sin precedentes? ¿Qué hacer para que los mexicanos volvamos a sentirnos tranquilos y apliquemos nuestros saberes, experiencias e ingenio a la conformación de una patria libre, soberana y capaz de elegir en conciencia a nuestros representantes, que al constituirse en poder sean capaces de gobernar obedeciendo el mandato popular?

Desde hace algunos años se trabaja en algunos cenáculos –Constitución y República y el Grupo María Cristina entre ellos– y a niveles nacionales en organizaciones como @PorMéxicohoy, para conformar un acuerdo vanguardista, de cambio social, construyendo un Proyecto de nación que retome las esencias de los movimientos sociales, base de nuestra identidad –Independencia, Reforma y Revolución mexicana– y nos impulse en la ruta de recuperar el poder político empoderando a los ciudadanos, pero en base a estrategias desarrolladas en el pensamiento y las ansias de nuevas formas de acción política, económica y social, que hemos recogido por todos los rumbos de la nación.

Queda definir lo que se viene analizando. ¿Ofreceremos el Proyecto de nación conformado en este largo tiempo de expresión libre ciudadana, en la consolidación de una candidatura que ofrezca buenos dividendos para el pueblo? ¿De las filas conformadas en este periplo por la nación, saldrá el candidato que abra las puertas de un futuro ansiado, complejo, de trabajo intenso pero promisorio para todos?

A esas interrogantes habrá que construirles respuestas que nos acerquen, no a la competencia con otras fuerzas de cambio o avanzada, sino a la ansiada unidad de las izquierdas. Empeños similares se dieron en varias naciones latinoamericanas y caribeñas, con avances formidables en el combate a la pobreza. México tiene obligación de retomar su ruta en la construcción de un futuro promisorio para su pueblo y de unirse en la lucha continental por el rescate de la soberanía y autodeterminación, que son paradigmas de nuestra política exterior.

Ciudad de México, 1 de diciembre de 2017. Ponencia presentada al Grupo María Cristina en su sesión-comida semanal, en el debate México en la geopolítica económica actual, en el que participaron como introductores Fausto Cantú Peña, Jorge Franco y Rodolfo Sánchez Mena.