Descentralización y desarrollo regional

Fausto Cantú Peña*
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Atinente a la publicación del periódico Reforma del 2 de noviembre sobre la propuesta que el licenciado Andrés Manuel López Obrador hace para descentralizar la administración pública federal desde la Ciudad de México hacia distintas partes del territorio nacional, es necesario ubicarla dentro del marco de referencia de una reforma integral a la administración pública federal; y ésta en el más amplio concepto del cambio de régimen de gobierno tendiente a uno de coalición y aún más, en el contexto de la urgente reforma al Estado, dada la crisis que se advierte y denuncia en distintos ámbitos. 

A su vez, el propósito descentralizador debe estar acompañado de un programa para el desarrollo regional integral-sustentable en el marco más amplio de una planeación estratégica, realizada con anticipación a la toma de posesión de los triunfadores en los comicios y no como actualmente ocurre, desfasados casi un año después.

Ambas aspiraciones ya fueron planteadas hace medio siglo las cuales, a juzgar por los resultados en su implementación, no fueron lo exitosas que se esperaban, pues la macrocefalia metropolitana del centro de la república absorbió buena parte del crecimiento.

Aquí y ahora hace falta un correcto diagnóstico de la concentración urbana y dispersión rural, sus causas y patrones a efecto de actualizar dentro de ese programa de desarrollo regional integral y sustentable, el reordenamiento territorial correspondiente para el óptimo aprovechamiento de nuestros recursos naturales, y de capital tanto de inversión como humano.

Ahora bien, durante la administración del presidente Luis Echeverría, en el Instituto Mexicano del Café (Inmecafé), planteamos la conveniencia de trasladar las oficinas centrales a una ciudad próxima a las zonas cafetaleras y fue por ello, que se eligió a Xalapa, Veracruz, por su ubicación y antecedentes históricos como la mejor opción. Iniciamos la construcción de las oficinas centrales y la colonia que albergara a los trabajadores y empleados que se trasladarían de la Ciudad de México a dicha ciudad cafetalera; asimismo la desconcentración de la administración del Inmecafé a otras zonas importantes como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Nayarit, Colima, Jalisco, Puebla y la Huasteca potosina-hidalguense y otras áreas del estado de Veracruz.

El ejemplo del Inmecafé que de 1978 a 1994 (año en que lo desapareció el presidente Carlos Salinas de Gortari) funcionó centralmente desde Xalapa, fue tomado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, secretario de Asentamientos Humanos y Obras Públicas como prototipo para elaborar el programa de descentralización de la administración pública federal del gobierno del presidente José López Portillo; sin embargo tal plan no prosperó, salvo en contados casos que si no mal recuerdo uno fue el equivalente al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática de aquella época y algún otro.

La descentralización de la híper concentración del centro de la república y de la gran megalópolis de la Ciudad de México, debe ser acompañada de un racional aprovechamiento del territorio nacional, recuperando el concepto de desarrollo regional por cuencas hidrológicas, emprendido desde los tiempos de Miguel Alemán con la comisión del Papaloapan y otras comisiones como la del río Balsas, la del Lerma-Chapala-Santiago, etcétera; también es de considerarse, la marcha al mar y la conquista del trópico llevada a cabo por el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines; las grandes obras de infraestructura hidroeléctrica en Chiapas y el sureste, de las administraciones de Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez quienes construyeron la gran infraestructura que sostiene actualmente al país.

Desde luego, en el norte, noreste y noroeste también se emprendieron grandes obras como las del valle del Yaqui, Mexicali, la Amistad, Falcón y muchas más hacia el interior, mismas que habrá que considerar para un sistema interconectado de agua y energía como los que se concibieron con el Plan Hidráulico del Noroeste y el Plan hidráulico del Golfo Norte.

Y en cuanto a las Zonas Económicas Especiales del gobierno actual en el sur-sureste, podrán impulsar el desarrollo regional si y sólo si, además de integrarse al mundo global, detonan el mercado interno en sus zonas de influencia mediante conglomerados agro-industriales, de bienes intermedios y de capital.

*Exdirector General del Instituto Mexicano del Café, coordinador Nacional de Constitución y República Nuevo Milenio AC, y miembro activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.