Meade, estancamiento y retroceso

Jorge Meléndez Preciado
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.     @jamelendez44

Como casi siempre los moneros fueron los que nos hicieron ver la realidad mejor que la de muchos analistas. Helio Flores (El Universal, 28 de noviembre) nos muestra cómo el destape es  obra de Luis Videgaray. Y Hernández (La Jornada, 28 de noviembre) presenta  a un Meade agradecido al máximo y al fondo una sombra donde sobresalen  los pelos de Luis,  el aprendiz de secretario de relaciones exteriores.

Es decir, el poder real es del errático hombre del crecimiento económico durante este sexenio (2 por ciento en promedio). De quien es amigo de Jared Kushner, el yerno de Donald Trump  (quien vino a insultarnos sin respuesta). Y  del que torpemente quiso inmiscuirse en Venezuela,  entre muchos yerros más. Se trata de Luis Videgaray, a quien Enrique Peña Nieto quiso corregir respecto a quien sería el hombre ideal para el PRI y terminó no sólo avalándolo sino demostrando que Luis  es el que guía sus inciertos pasos y hasta permite los lapsus de quien debería ser un real jefe de gobierno.

El destape de quien no ha querido ni siquiera afiliarse al PRI, ya que el desprestigio del tricolor es cada vez más evidente, se hizo en Los Pinos. Después, los elogios desmedidos a José Antonio Meade, han llegado a extremos grotescos. Lo presentan como la salvación mexicana en un mundo de incertidumbre. Pero no se olvide que se insiste que lleva más de 20 años en la conducción de las finanzas nacionales, el apoyo a los desvalidos, las relaciones con el exterior y el auxilio  a los banqueros de este país y del extranjero.

En los tres primeros casos hemos tenido estancamiento o retroceso. En la economía es un crecimiento ridículo de 2 por ciento en promedio (en más de dos décadas). La pobreza aumentó y el ingreso se polariza cada vez más a favor del 1 por ciento de la población más rica. Nuestro respeto internacional está cada vez más deteriorado, por eso los elogios, muy merecidos, a la excanciller Rosario Green, una mujer íntegra y sólida.

En lo único que ha acertado Meade es en el apoyo a los banqueros (Fobaproa), a los manejadores de los capitales internacionales (por eso el elogio de los principales medios de negocios) y al llamado PRIAN, la dupla que ha tenido la desgracia de endeudarnos más, meternos en una espiral de violencia sin freno y  que ha otorgado impunidad a todos aquellos que hacen transas al por mayor. En este último caso, hay que recordar que Luis Videgaray, el compañero y cómplice de Meade, también fue beneficiario de una casa en Malinalco del grupo que construyó la Blanca de Peña Nieto, el consorcio Higa.

Por cierto, el honestísimo Meade, nieto de un banquero e hijo de un priista no muy respetado, tiene una casa y un terreno recién comprado en Fortín de Chimalistac; ambos valen cerca de 20 millones de pesos. Pecatta minuta, podría decir el clásico, pero es una fortuna ante un país miserable, en donde el salario mínimo en México perdió el 75 por ciento de su poder de compra en los últimos 25 años (Sin Embargo, 28 de noviembre). Un cuarto de siglo en el que Meade ha estado en posiciones importantes.

            La cargada, como antes se denominaba al apoyo desmedido y sin reticencias de los priistas, cuyo abanderado no los quiere ni oler, fue apoteósica.

El primer sector al que visitó fue el obrero, donde el dirigente septuagenario, Carlos Aceves del Olmo, no se puede ni siquiera erguir porque anda en silla de ruedas. Pero eso sí, le pidió a Meade que se pusiera una corbata roja, no porque sea comunista, válgame Dios, sino es el color aparentemente de un PRI deslavado.

Luego asistió a la Confederación Nacional Campesina, la cual preside Ismael Hernández Deras, que no tiene nexo alguno con los hombres que siembran en México. Pero con tal de que no dijeran que no había individuos que maicearon a los campiranos, desenterraron a Augusto Gómez Villanueva. Todo un poema  antimoderno.

En el conglomerado popular, estuvo Arturo Zamora, que desea ser gobernador de Jalisco, pero  las recientes encuestas lo sitúan abajísimo de Enrique Alfaro. Es decir, un apoyo que seguramente resta.

Los tres actos precipitados, con cartuchos quemados y donde la palabra del ya ungido, aunque habrá contendiente internos aparentes, no hizo sino manifestar su falta de oficio político, algo claro en un financiero que únicamente sabe discutir en comidas, cenas y grupos de cuates.

Por cierto, el periódico, La Razón (28 de noviembre), a quien antes tenía seis puntos de aceptación entre electores, ahora lo sitúa con 23 por ciento de intención de voto, cinco debajo de López Obrador: 28.7. Magia por todos lados.

El martes 28, Marichuy Patricio, la candidata del CNI, se presentó en Ciudad Universitaria ante más de 2 mil asistentes, hizo un recorrido desde la cabina donde asesinaron a Lesvy Rivera –crimen pendiente– hasta la Biblioteca Central. Gran algarabía de jóvenes. Tocó Maquila 69, grupazo de inconformidad y sonidos recios. La manta central decía: “Venimos a hablar de cosas imposibles. Porque de las posibles se ha dicho demasiado”.

Dos campañas muy contrastadas.

 

 

El ridículo salario mínimo

Jorge Meléndez Preciado
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Peña Nieto dijo que el salario mínimo fue de 80.04 centavos (otro yerro en pocos días) a 88. 36 pesos. Después señaló que el aumento fue muy generoso, de más de ocho pesos diarios. Más adelante, como siempre, se autoelogió porque elevó como ningún otro presidente el poder de compra de los mexicanos (sic que trae vacíos los bolsillos y vive de prestado).

La Coparmex, organización patronal, señaló que cuando menos hubiera llegado la percepción de los trabajadores más amolados a 95 pesos con 24 centavos, para que tuviera sentido. Miguel Ángel Mancera, en abierta campaña para el 2018, criticó esta bajísima alza y hasta al exdirector del Banco de México, Agustín Carstens, quien dijo que era una medida responsable (sic que se siente muy ancho y desfachatado).

El gas aumentó de precio en 25 por ciento, algunas verduras son cada vez más caras y el próximo año, según los gasolineros, los carburantes que expenden llegarán a 20 pesos o más. O sea, la inflación se comerá este año las subidas de los sueldos en México y el próximo nos pondrá a temblar. Pero debemos señalar que el salario mínimo lo perciben cerca de 2 millones de trabajadores, y seis de cada 10 están en la informalidad. Igual que los supuestos 3 millones de plazas laborales creadas en este sexenio son muy precarias ya que no llegan ni a dos salarios mínimos en promedio.

            Carstens, el “genio de la economía mexicana” se va dejando altas tasas de interés y de inflación y reservas a la baja. También cuando estamos en una desaceleración económica  y los pronósticos son  que el crecimiento no será ni 2 por ciento del PIB.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) consideró que el  ascenso del salario mínimo se quedó corto. Lo que muestra que estamos ante un asunto real de derechos humanos: carentes de vivienda, salud, empleo,  etcétera. Algo que hace décadas está ausente en nuestro país.

Según un informe, en México en los últimos 10 años los salarios mínimos han descendido en su poder de compra en 40 por ciento, en tanto en China en el mismo lapso se elevaron 60 por ciento (Animal Político, 22 de noviembre).