Retrato hablado de José Antonio Meade

Francisco Salinas Ríos / Juicios y Prejuicios
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José Antonio Meade es para el PRI su candidato ciudadano, simpatizante y apartidista, para los mexicanos es la viva imagen de la continuidad de la omisión, la complicidad, la corrupción y la impunidad que ha imperado en el sexenio de Enrique Peña Nieto y que no augura nada bueno para el país porque mantendrá la desigualdad y entreguismo que ha mal gobernado el país desde la creación del PRI en 1946.

Postulación que el principal periódico de negocios del mundo Wall Street Journal destacó que cuando la economía mexicana está ingresando a la zona de recesión la cual se manifestará plenamente en febrero con peligros en la balanza de pagos y cuenta corriente, cuyo responsable de administrar este desastre financiero hoy busca la Presidencia de la República. “Increíble, sólo en México”.

Para muchos no es conocido el inicio de Meade en la administración pública y la política como secretario del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que  su papá Dionisio Meade y García de León, como presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados contribuyó a crear el 12 de diciembre de 1998, organismo mediante el cual se legalizó el enorme fraude bancario del Fobaproa en que el gobierno de Ernesto Zedillo había gastado más de 60 mil millones de dólares para pagar con fondos de los mexicanos los créditos que debían y no saldaron personajes como Vicente Fox, Carlos Slim, Roberto Hernández y otros.

Se recuerda que José Antonio es sobrino nieto de uno de los fundadores del PAN, Daniel Kuri Breña, por lo que el presidente Felipe Calderón lo invitó a fungir como secretario de Hacienda (9 de septiembre de 2011-30 de noviembre de 2012) aunque ya previamente con Vicente Fox se desempeñó como director general de Banrural, y subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda.

Fue el único integrante del gabinete de Calderón que gozó de un pase directo a la administración de Enrique Peña Nieto, y cobró así su recompensa por los invaluables servicios que había brindado a éste durante su campaña presidencial como secretario de Hacienda.

No hay duda, por ejemplo, de que como secretario de Hacienda Meade hubiera tenido conocimiento de las transferencias de Odebrecht y otros manejos similares orquestados por Emilio Lozoya Austin. Meade tenía conocimiento de los depósitos triangulados hacia las tarjetas Monex desde el Grupo Comercializador Cónclave, empresa administrada por Rodolfo Dávila, operador financiero del Cártel de Juárez, como lo ha revelado Aristegui Noticias.  También del muy probable desvío de fondos públicos y la evidente triangulación de recursos privados hacia la campaña de Peña Nieto.

Jorge Castañeda, en el programa La Hora de Opinar (Canal 4, Televisa) con Héctor Aguilar Camín, Leo Zuckerman y Javier Tello, dijo que “ya empezaron a circular las fotos de todos los abrazos de Meade y Javier Duarte de Veracruz, ¿por qué?, porque en 2012 cuando Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge y Eruviel Ávila le entregaron enormes cantidades de dinero de sus gobiernos estatales a la campaña de Enrique Peña Nieto, ¿quién era secretario de Hacienda de Calderón?”

Meade recientemente confesó públicamente que había votado por Peña Nieto en 2012, aun cuando formaba parte del gabinete de un gobierno panista. Esta confesión no debe de sorprender a nadie. En realidad, no solamente Meade sino también Vicente Fox, Calderón y toda la nomenclatura panista apoyó a Peña Nieto como el candidato que mejor garantizaba la continuidad del régimen.

José Antonio Meade no fue nombrado en 2012 por Peña secretario de Hacienda sino sorpresivamente de Relaciones Exteriores, un cargo para el cual no tenía experiencia o preparación alguna y que como sucedería después con Luis Videgaray, asumiría “para aprender”. Y posteriormente fue nombrado secretario de Desarrollo Social, donde se especula aprovecharía para pactar con los gobernadores más retrógrados y corruptos del régimen.

El mismo Castañeda, secretario de Relaciones Exteriores con Fox, denunció que “cuando Meade llega a Sedesol, después de Relaciones, todos sus colaboradores dijeron en privado y casi en público, que encontraron un tiradero monumental de corrupción de Rosario Robles, se robaron hasta los ceniceros, lo decían ellos y si me obligaran daría nombres, ¿qué hizo José Antonio Meade? Nada”.

Y según la “estafa maestra” el caso de Sedesol es el más indignante porque de los 500 mil paquetes de despensas para los más necesitados en diferentes estados, sólo se entregó el 7 por ciento.

También apunta que cuando se le entregaron a Josefina Vázquez Mota y “Juntos Podemos” 100 millones de dólares, estos pasaron a través de Relaciones Exteriores cuando Meade era titular –parte de 2013 hasta parte de 2015-, que se los chingó no Meade sino Josefina, de lo que se dio cuenta”.

Jorge Castañeda destacó que en la “estafa maestra” –presunto desvío de más de 7 mil millones de pesos que denunció Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad– “¿de dónde viene el dinero?, pues de la Secretaría de Hacienda. La campaña del estado de México de Alfredo del Mazo, que todos dijimos que enormes cantidades de dinero del erario fueron a parar a esos cofres para la campaña, de qué cofres, pues en principio el único cofre que hay es el de Hacienda. ¿De todo esto Meade no sabía nada?”

El problema no es eso –la honestidad de Meade–, el problema es la complicidad, subrayó Castañeda.

En redes sociales se publica que el aspirante presidencial también fue el responsable de presionar al INEGI para que modificara sus criterios de medición de los ingresos de los hogares más desfavorecidos con el propósito de dar la impresión de que el gobierno actual ha reducido la pobreza.

Ahora, de regreso a la Secretaría de Hacienda con Peña Nieto, ha sido el autor de los enormes desajustes estructurales en la economía nacional, los gasolinazos, el raquítico crecimiento, la devaluación del peso, los recortes al gasto educativo y del aumento en el presupuesto militar. También ha dado continuidad a la irresponsable política de endeudamiento extremo iniciada durante el gobierno de Calderón, el cual se ha agravado aún más durante sexenio actual.

“Gracias a las gestiones en Hacienda de Meade y Videgaray desde 2010, la deuda pública ahora equivale a 50% del PIB. De la misma manera, son ampliamente conocidas las convicciones ultraconservadoras de Meade en materia social.

“La enorme pobreza y desigualdad que hoy laceran al pueblo mexicano son culpa de la insensibilidad, la corrupción y la ineptitud de ‘tecnosaurios’ como Meade, Luis Videgaray y otros similares”, sostiene John M. Ackerman en Batalla por México”.

El caso es que ir de una Secretaría a otra y luego querer la Presidencia, Meade parece un chapulín reaccionario y que hace gala de su habilidad con el encubrimiento y el engaño.

En resumen, es la viva imagen de la continuidad, de la omisión, la complicidad, la corrupción y la impunidad, como decimos al principio y que continuará también el mal gobierno del país de los regímenes anteriores (PAN y PRI) y, como dice Ackerman, “sería un excelente representante del proyecto del PRI en 2018”. ¿Votarán por él los electores honestos, responsables y serios? Veremos.

 

José Antonio y el pasado de los Meade

Francisco Salinas Ríos / Juicios y Prejuicios
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Enrique Peña Nieto intentó desviar el “destape” que hizo Luis Videgaray de José Antonio Meade como precandidato del PRI a la Presidencia, pero confirmó que el Institucional si elegiría a su abanderado a partir de elogios y pavimentó el camino al exsecretario de Hacienda para ser el primer aspirante no partidista ni priista, sino simpatizante, que postulará para las elecciones del primero de julio de 2018. Impuso el “dedazo” tradicional del viejo partido.

Advertidos que el lunes, el presidente Peña anunciaría cambios en el gabinete, se confirmaba lo que el secretario de Relaciones Exteriores había anticipado durante la reunión con el cuerpo diplomático, que José Antonio Meade sería el candidato del PRI a la Presidencia de la República, cubriendo los trámites que se prepararon para su llegada, como la presentación de su solicitud de intención de ser precandidato a la Presidencia ante la Comisión Política Permanente y que hará oficial el domingo 3 de diciembre en Insurgentes Norte.

El “destape” de Videgaray y el juego de Peña fue leído por los viejos priistas que Meade sería el elegido, pues tan pronto como se supo de la renuncia del secretario de Hacienda y el ritual con el presidente Peña en Los Pinos, los del viejo PRI se aprestaron a emprender la “cargada” y “bufalada” como ocurrió en los tres sectores, el obrero con la CTM, el popular con la CNOP, y el campesino con la CNC, además de diputados y senadores.

La simulación de convocatoria a militantes y simpatizantes para la elección de su candidato a la Presidencia de la República, resultó frustrante para los verdaderos priistas que llegaron a creer que sería abierta la selección de precandidato como la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, que era una de las aspirantes a competir y que ahora su ilusión de llegar a enfrentar a otra contendiente como Margarita Zavala fue arrebatada.

El “dedazo” no sólo desilusionó a priistas como Ortega sino a partidarios que esperaban una lucha interna que desafiara a rivales como Andrés Manuel López Obrador y al que el Frente Ciudadano por México llegue a postular, partidarios a los que en redes sociales manifestaron su condolencia con la publicación de una esquela en la que se lee:

“Con profunda pena expresamos nuestro más sincero pésame a los priistas de México por la lamentable pérdida de sus militantes en todo el país y en especial al doctor Luis Videgaray Caso y a su compañero de trabajo, Enrique Peña Nieto, quienes al perder a todos los militantes de su partido optaron por ‘invitar’ a un ciudadano a ocupar la candidatura del partido de Plutarco Elías Calles a competir por la Presidencia de la República.

“Pronta resignación a miles de militantes que deberán encontrar fortaleza para hacer una campaña difícil y sin ánimo que los lleve de la mano a ocupar el segundo o tercer lugar como fuerza política nacional”, reza la esquela.

Pero están no sólo los priistas inconformes con los que el PRI y Meade no contarán y que podrían pasarse a la oposición o negar su voto, sino también de los que recuerdan el pasado de su padre y de él mismo que ya circula en las redes sociales (whatsapp) y que es posible influya en los votantes, sobre todo los jóvenes que son los que más usan ésta.

Un dato en la biografía de José Antonio Meade es que su papá, Dionisio Meade y García de León, fue partícipe en la creación del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), el organismo mediante el cual se legalizó el saqueo del rescate bancario vía el Fobaproa.

Meade y García de León era presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados cuando, el 12 de diciembre de 1998, el PRI y el PAN de Felipe Calderón hicieron pagar a todos los mexicanos los créditos que debían y no saldaron personajes como Vicente Fox, Carlos Slim, Roberto Hernández y otros.

José Antonio Meade Kuribreña, ocupó el cargo de secretario del IPAB, que creó su papá, y desde 2013, cuando el actual secretario de Hacienda era canciller, su hermano Lorenzo fue nombrado secretario Ejecutivo del organismo.

La anterior es sólo una de las que circulan porque hay otra de John M. Ackerman que lo exhibe como el perfecto candidato del PRI, “nadie como él para enarbolar la bandera de la corrupción y la continuidad”.

Para Alejandra Barrales, dirigente nacional del PRD, la designación de Meade fue el  “dedazo” de siempre y que no sorprendía a nadie que “desde Los Pinos se decidan y despachen los asuntos del PRI”.

El presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, en un video de dos minutos posteado en sus redes sociales criticó que la precandidatura de Meade “ni a destape llega” y que “la mafia del poder ya está decidiendo tener dos candidatos a la Presidencia”, refiriéndose a Meade que tendrá, según él, el apoyo del tricolor y del PAN y el que postule el Frente Ciudadano por México.

“Les vamos a ganar a los dos candidatos de la mafia del poder, al que van a apoyar todos, y también le vamos a ganar al candidato que postule el PAN y PRD, esa alianza que implica promiscuidad política”, destacó.

El PRI en tercer lugar en las encuestas, podrá asegurar como dice Peña Nieto darle continuidad al proyecto neoliberal que domina a México desde 1982 y que para Peña Nieto sería con José Antonio Meade, sobre todo con sus “reformas estructurales” y el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, entre otros, lo que con López Obrador estaría en riesgo. ¿Podrá el partidazo ganar a la buena en el 2018? Veremos.