Atenco, la justificación oficial de la violencia y los culpables

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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El gobierno mexicano no es muy cumplidor con los organismos internacionales como lo vimos en el caso Ayotzinapa, pero la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sí lo obligará a su cumplimiento porque México pertenece a la Organización de Estados Americanos (OEA) y por la presión internacional que se desprenderá del fallo. Este se dictará en el 2018, en pleno proceso electoral. La resolución llegará al fondo del asunto en el caso de las mujeres violadas y sobajadas en Atenco por oficiales del estado de México. Los hechos ocurrieron los días 3 y 4 de mayo de 2006. La comparecencia de cinco mujeres de las 11 que presentaron su demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, reenviada después al alto tribunal, se inició el 16 de noviembre en la sede del organismo en San José, Costa Rica. La incertidumbre pende sobre el gobierno mexicano, cuyo titular era gobernador del estado de México cuando ocurrieron los hechos. A las audiencias, muy concurridas, asistieron dos funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores para presentar la posición  oficial. Dos días antes del inicio de  las audiencias, el exjefe de la Agencia Estatal de Seguridad (ASE) del estado de México Wilfrido Robledo Madrid, declaró que con la intervención policiaca se permitió “desarticular a uno de los grupos de mayor radicalidad”. O sea, que de acuerdo a ese punto de vista, se castigó la llamada rijosidad de los activistas atenquenses con la violación y sobajamiento de sus mujeres. Idea parecida aplicó Gustavo Díaz Ordaz en la matanza de Tlatelolco: matar a los estudiantes y a los que los apoyaban, para terminar el problema, ¿lo mismo se aplicó con los estudiantes de Ayotzinapa, la gente de Nochixtlán y otros casos similares, para eliminar el problema de la protesta? Los sucesos  de Atenco estaban cargados por el rechazo al aeropuerto que quería imponer –como ahora el actual–, el gobierno de Vicente Fox. En 2006, después de la cancelación del proyecto, la inconformidad seguía y estalló el conflicto la madrugada del 3 mayo con  la presencia de más de 2 mil policías. Dos personas jóvenes murieron, fueron encarcelados los líderes y las mujeres sometidas a las más bajas agresiones de parte de policías enmascarados que evidenciaban lo planeado de la agresión: llevaban condones, videos porno y todo lo que se necesitaba para vulnerar a 26 mujeres (algunos hablan de 31). Los nombres de los mandatarios relacionados con los hechos por la gente de Atenco, siempre estuvieron claros: Vicente Fox por el gobierno federal y Enrique Peña Nieto por el estado de México. Nadie de los que intervinieron ha sido condenado, aunque se habla de alrededor de 40 procesados.  Y 11 mujeres de las 26, después de haber agotado los procedimientos nacionales, presentaron su demanda en la Comisión Interamericana, en primer lugar. En la resolución enviada  por ésta al gobierno federal, se determina la culpabilidad por graves agresiones sexuales. Al no haber una respuesta de México la mencionada Comisión dictó una declaración final de incumplimiento de parte del gobierno mexicano y en julio envió el caso a la Corte. Las cinco mujeres que fueron seleccionadas para intervenir son Norma Aidé Jiménez Osorio, quien fue la primera en hablar el día 16, Claudia Hernández Martínez, Bárbara Italia Méndez Moreno, Angélica Patricia Torres Linares y Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo. Los casos descritos son terribles, con una exigencia permanente de justicia. Por el gobierno federal estuvieron presentes Miguel Ruiz-Cabañas, secretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, y Erasmo Lara director general de Derechos Humanos y Democracia, ambos de Relaciones Exteriores. La sentencia será dictada de acuerdo a los documentos formuladas en la creación de la Corte en septiembre de 1979 y que han sido revisados y adaptados a la época. La Corte fue creada después de la  Comisión Interamericana, ante la necesidad de un organismo judicial internacional. En tanto la CIDH puede buscar la conciliación entre las partes, la Corte fundada en hechos y pruebas, dicta resoluciones definitivas e inapelables que los estados miembros de la OEA, para los que actúa, están obligados a cumplir. Así lo sostiene el artículo 68 de su estatuto. Hay un legajo de documentos básicos de 328 páginas que tiene a disposición tanto la OEA como la CIDH para los usuarios miembros y públicos en general. La sentencia que dictará la Corte en 2018, podría poner en jaque, en pleno proceso electoral como ya se mencionó, a varios de los involucrados en aquel suceso. Aunque desde ahora, los representantes del gobierno han dicho que acatarán la sentencia. En el debatido caso, el que ha permanecido en pleno deslinde ha sido Vicente Fox, quien era presidente de México en aquella crucial situación. Pero algo le tocará.

 

88.36 al mínimo, ¿y a los máximos cuánto?

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Debe de ser un ritual muy importante para el poder, porque el mismo presidente de la república  avaló los poco más de ocho pesitos que aumentó el salario mínimo. Ahora será de 88.36. Las protestas de organizaciones sindicales y de otro tipo, no se han  hecho esperar. Es una burla. El año anterior por estas fechas, la nota salarial se le atribuyó al presidente de la Comisión Nacional de los  Salarios Mínimos (Conasami) por su ingreso de 173 mil 436 pesos mensuales. Algunos medios fueron irónicos, dijeron que el señor Basilio González Núñez solo ganaba mensualmente 2 mil 474 ¡salarios mínimos! Este se fijó entonces en 80.4 pesos lo que equivale a 2 mil 412 pesos mensuales que regirá hasta el primero de diciembre. La determinación del famoso salario mínimo se ha prestado a la farsa de todos los años, donde todos intervienen menos los verdaderos afectados. Es cierto que en esa comisión tripartita están a la par que el mismo número de representantes empresariales, once de trabajadores. Pero qué casualidad, nueve son de la CTM y los otros dos de centrales controladas por el gobierno. Éste tiene solo un miembro pero es nada menos que el presidente del consejo de representantes. Los trabajadores de centrales independientes, como la Unión  Nacional de Trabajadores (UNT) que representan una fuerza importante y pensante sobre todo, no están contemplados. Sindicatos como el  de los telefonistas, el de los trabajadores de la UNAM y la asociación de pilotos de aviación, entre muchos, no son tomados en cuenta. La llamada Conasami es un  organismo descentralizado pero controlado por el gobierno y los empresarios. Ellos tienen en sus manos la salud, la vivienda y la alimentación de millones de trabajadores, con migajas de pesos insuficientes que han mermado el promedio de vida en los últimos años, que han creado a un  país de obesos por el exceso del carbohidrato llenador y que los han orillado a la pobreza, algunos en la extrema. Pese a las críticas de economistas, el gobierno sigue montado en su macho desde 1980, al fijar el salario a partir del porcentaje de devaluación que se estime. Como ahora está alta, los trabajadores ya perdieron. Los empresarios pedían 95 pesos diarios y los trabajadores 100, pero el secretario del Trabajo Alfonso Navarrete Prida, advirtió que en realidad la propuesta ha sido de 90 y que fijar 95 “sería como romper el consenso”. Nunca valieron tanto cinco pesotes. La compra de la fuerza de trabajo, minimizada por tipos que se desgreñan por unos pesos que afectarán a millones, está en estos momentos en subasta. Con los nuevos cambios legales, lo que se decidió fue dejar la indexación del salario, que dejará de ser punto de referencia en multas, derechos, créditos de Infonavit y financiamiento de partidos. Por su parte, Miguel Ángel Mancera que utilizó el salario mínimo como uno de sus temas de campaña y quien consideró el alza insuficiente, ha sostenido que la comisión debe desaparecer ya que como instrumento intermediario no resuelve nada. Algunos más, en el pasado, se pronunciaron por eliminar, entre otros, a ese monstruo inflado al que se le da tanta relevancia, conscientes a su vez de que hay organismos burocráticos que no sirven, que deben desaparecer, morir en el presupuesto. Inflado en su fama –y tal vez en su cuerpo musculoso– Charles Atlas fue uno de esos personajes de la cultura física, la tensión dinámica, que llenó toda una época. Irónico y crítico a esa presión capitalista de conducir a lo bello y deseable, Sergio Ramírez Mercado, el nuevo Premio Cervantes, escribió en 1970, Charles Atlas también muere (Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1982) con dos personajes somocistas, el capitán Hatfield USMC y su discípulo, un joven admirador del tensionista Atlas, que funge de narrador. Éste va emocionado a Nueva York a conocer a su ídolo, invitado por el propio Departamento de Estado –influencias somocistas–, y consigue venciendo resistencias –los amenazó con denunciarlos al gobierno gringo si no aceptaban–, ser llevado a conocer al tipo que lo salvó de ser un alfeñique. En entornos pobres, que nada tenían que ver con la fama del gran vendedor de sueños, lo pusieron frente a un gigantón centenario que sobrevivía en medio de sondas, tubos y frascos de suero. Ese era Charles Atlas, el italiano Ángelo Siciliano su verdadero nombre, decadente, viejo, que había descubierto la tensión dinámica en 1843. El narrador que se identifica con las breves anécdotas que cuenta el anciano, lo somete a tal esfuerzo, que el hombre muere. Aquél comparte al final que él termina siendo guardaespaldas del tirano nicaragüense. Ramírez Mercado no solo cuenta una historia de fanatismo, también describe la decrepitud de los valores que impone un sistema fincado en lo superfluo. En lo inflado, en lo que vimos en los prolegómenos  del nuevo salario mínimo, que es una especie de montaña pariendo un ratón. En el mismo libro el autor da ejemplos de lo anterior en varios cuentos, uno de ellos de risa loca, Nicaragua es blanca, cuando la burguesía managüense se emperifolla de pieles y lana en esa ciudad cálida... ¡porque cree que va a nevar! Yo tengo a la mano Castigo divino y ¿Te dio miedo la sangre?, parte de una extensa bibliografía del que fue vicepresidente de Nicaragua y que por sus posiciones socialdemócratas no embonó al final  con algunos de los comandantes. Ahora recibirá la principal presea literaria que otorga España.