Transgresiones para compartir otras visiones

José Sobrevilla
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.     @PPSobrevilla

La reunión que nos congregó el 21 de octubre en la Calle Dos, número 21, de San Pedro de Los Pinos, Ciudad de México, fue sencilla, de amigos; lo más parecido a una cofradía cultural, pero no de las institucionales, sino de las contestatarias. Éramos colaboradores, entusiastas de la literatura y del periodismo cultural, pero sobre todo, cercanos al trabajo tanto de Víctor Roura como de Alejandro Zenker. Festejaríamos la aparición del número uno (octubre-noviembre de 2017) de Transgresiones, la revista internacional de literatura, cultura visual y eros, cuya circulación, como la soñara Gustavo Sainz y Zenker, se haría de forma simultánea en Argentina, España, Colombia, México y Perú; y ahora, en su segunda época, tendrá en la dirección general al exfundador de La Digna Metáfora, Víctor Roura, y al visionario Alejandro Zenker como director editorial.

Desde las tres de la tarde, como gotas de agua, uno a uno fuimos arribando al lugar donde hace más de tres lustros, en 2003, Gustavo Sainz y Alejandro Zenker, planearon con entusiasmo la publicación que, desafortunadamente sólo llegó hasta el número tres. Hoy, catorce años después, tiene casi las mismas características pero con los ajustes a que obligan los tiempos actuales.

En efecto, la publicación responde a otra época, a otras necesidades y objetivos, dice el director de Solar, Servicios Editoriales; sin embargo, fiel a sus inicios, el proyecto se abrirá paso en un momento donde las publicaciones periódicas se baten en retirada ante el implacable embate de los medios virtuales emergentes. Entonces, ¿por qué lanzarse a una aventura de esta índole?, se pregunta Zenker, “porque creemos que cubre una necesidad, al igual que los libros impresos impulsados por sellos independientes, como Ediciones del Ermitaño, donde Víctor (Roura) y yo también somos cómplices solidarios”.

Identificada en la web como www.transgresiones.com, la publicación tendrá vida activa en redes sociales y “dará lugar a proyectos editoriales, reuniones y bacanales tertulias que alimentarán nuestra desenfrenada imaginación, que desesperadamente busca mantener viva la flama de la creatividad presencial como fruto de la convergencia de mentes inquietas”.

Así, en su nueva época, Transgresiones ha llegado cargada de temas como “La cultura nacional, norteamericanizada: Gustavo Sainz”, escrito por Alejandro Alvarado e Ignacio Trejo Fuentes; “Hay una batalla allí afuera, y se está recrudeciendo: Bob Dylan”, de Mariano Morales Corona; Víctor Roura publica “Jaime Avilés: la rendición ante una mirada nausícaa”; “El oído del mundo”, escrito por Juan Villoro; “No me quedo callado contando muertos: Javier Valdés Cárdenas”, por Rossi Blengio, quien también es directora de comercialización, entre otros.

Para este número, la revista, que en su primera época fue TransgresionES,  presenta articulistas del calibre de Rogelio Cuéllar, Federico Arana, José de Jesús Sampedro, Víctor del Real, Francisco de la Guerra, Alejandro Zenker, Roberto López Moreno, Juan Domingo Arguelles, Jorge Ayala Blanco, Fernando de Ita, Eduardo Villegas Guevara, Salvador Mendiola, Román Rivas, Pablo Fernández Christlieb, Vicente Francisco Torres, Luz Sepúlveda y Agustín Ramos.

Los artistas visuales son Pascual Borzelli Iglesias, Rogelio Cuéllar, Eduardo Gómez, Luis Fernando, Greta Hernández, Román Rivas, Melissa Roura, Mariana Salido y, por supuesto, Alejandro Zenker.

Sus editores señalan que la publicación será el remanso donde las letras, la cultura visual (que abarca a las artes en general) y la sensualidad gráfica, se revitalizarán y congregarán cada bimestre, revisitándose con empeño y buen humor, en un punto coincidente y altivo: “lo que nos importa es la expresión plural y fortificada, con la intervención tanto de nombres consagrados como de nuevos alientos”.

Estas Transgresiones también renacen –marca su editorial–  porque este mundo necesita cada vez más la divulgación de la cultura para equilibrar los desequilibrios sociales. “Por eso estamos de nuevo en las calles, para gritar y compartir nuestras visiones de alteridad y alternancia culturales. Porque exhibir las ideas siempre es reconfortante en un mundo democrático”.