Soldados, en la desaparición de Los 43

* Es la historia más grave que el gobierno ha tratado de ocultar
* La verdadera noche de Iguala, el libro de Anabel más censurado

Soledad Jarquín Edgar / Servicio Especial de la Mujer
http://www.semmexico.com/nota.php?idnota=2934

Oaxaca, Oaxaca. Anabel Hernández pidió a las y los periodistas mexicanos analizar todos y cada uno de los casos de las 32 mil 280 personas desaparecidas entre 2007 y agosto de 2017, para hacer un mapa en el que podamos reflejarnos y ver quiénes eran esas personas, amas de casa, estudiantes, hombres y mujeres de trabajo, jóvenes en su mayoría y no delincuentes como el gobierno nos quiere hacer creer.

En La Jícara, al presentar la tarde noche su libro La verdadera noche de Iguala, la periodista hizo un recuento de los hechos sucedidos hace tres años, el 26 de septiembre de 2014, cuya investigación la lleva a sostener que en la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos estuvieron involucrados agentes federales y miembros del Ejército Mexicano.

Esa es la historia más grave que el gobierno mexicano ha tratado de ocultar, dijo enfática la periodista, frente a un público que terminó coreando ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Acompañada de familiares de los estudiantes, futuros maestros rurales, dijo, es una historia de amor, de unión de amigos, de solidaridad, donde los jóvenes fueron víctimas de un narcotraficante que tenía en su nómina a las corporaciones policiacas del municipio de Iguala, policías estatales, federales y soldados mexicanos.

Días antes de la trágica noche del 26 de septiembre, estudiantes de la Normal Rural habían secuestrado dos autobuses de la empresa Estrella de Oro, los cuales fueron llevados a la institución ubicada en Ayotzinapa.

La tarde del 26 de septiembre salieron rumbo a Iguala, pero no pretendía entrar a Iguala, secuestrarían otros autobuses, una práctica común de los estudiantes que viajarían a la capital mexicana para sumarse a las manifestaciones del 2 de octubre, la otra matanza de estudiantes no aclarada en México.

Los jóvenes eran monitoreados minuto a minuto desde que salieron de Ayotzinapa por la policía, quienes debían recuperar un cargamento de heroína con un valor superior a 2 millones de pesos que permanecían ocultos en los autobuses, y que para los jóvenes era un asunto desconocido.

Por eso las policías y el Ejército recibieron la orden de recuperar los camiones, dice la periodista Anabel Hernández, quien sostiene que su investigación la llevó a determinar las muchas contradicciones en que cayeron las personas detenidas, y afirmó que al menos 80 por ciento de ellos son inocentes, además de que sus confesiones fueron hechas bajo tortura, principalmente golpes, toques eléctricos y violaciones sexuales.

La autora de La verdadera noche de Iguala, que terminó con “la verdad histórica” de Jesús Murillo Karam, extitular de la Procuraduría General de la República, sostiene que esa es la verdad que no quiere reconocer el gobierno y no quiere aceptar tampoco la participación de los elementos del Ejército vestidos de civil, como de las distintas corporaciones policiacas.

Todo lo cual constató mediante su investigación, revisando el expediente, observando las contradicciones y las mentiras de las personas que declararon y que fueron torturadas, observó detenidamente los 41 videos que tomaron los sobrevivientes.

Así como la declaración obtenida del Ejército que aceptó que 19 de los casquillos encontrados en la calle de Juan N. Álvarez habían sido utilizados por soldados mexicanos con sus armas G3 y fabricados por ellos mismos y el hecho de que sí habían dado la orden de salir a buscar a los jóvenes a un comando, todos sin sus uniformes, cosa que también corroboraron los sobrevivientes y vecinos de los sitios donde se realizaron los enfrentamientos.

De los cinco camiones sólo iban por los dos de la empresa Estrella de Oro, donde se encontraba la droga, aseguró que no iban a matar ni a desaparecer a los estudiantes, pero algo cambió y se dio la orden de secuestrar y desaparecer a los 43, si otra hubiera sido su intención habrían matado a los 100 estudiantes que se encontraban en ese lugar.

Esta historia, añadió Anabel Hernández, es la fotografía más fidedigna de cómo ha desaparecido el resto de las personas en México y que contabilizan más de 32 mil entre 2007 y el 31 de agosto de este año.

Anabel Hernández informó que de todos sus libros, La verdadera noche de Iguala ha sido el más censurado por el gobierno mexicano, pero también el que ha tenido mayor indiferencia por parte de la sociedad, al tiempo de narrar la persecución, las amenazas y agresiones de las que ha sido objeto por su trabajo.