Independientes, monstruos que crecen

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Las instituciones crean fenómenos que como bolas de nieve después no pueden controlar. Uno de ellos son las candidaturas independientes cuya explosión sorprende desde hace unas semanas y que amenaza con expandirse en cada elección ya sea local o federal. Tan solo en la Ciudad de México ahora se registraron 13 independientes para aspirar a la jefatura de Gobierno. En 2015 se registraron 145, de los cuales 51 buscaban delegaciones y 94 ganar la Asamblea. El fenómeno se dará en cada estado que lo contemple en todo tipo de elección. Como están incluidos los municipios imagínense en estados como Oaxaca que tiene 570. Un caos. Hay que considerar no obstante, que hay estados que cambiaron la ley y formularon las llamadas leyes antindependientes que tienen vigencia. Atrás de esas voluntades tan profusas por conseguir un puesto, se esconden las más diversas intenciones y no siempre benéficas. Es cierto que en parte está el deseo de participación y el rechazo legítimo a los partidos, aunque muchos de los aspirantes provienen de ellos o son enviados que persiguen la división del voto; otros han sido expulsados de las filas partidarias y se da la contradicción de que algunos han sido detractores permanentes de las contiendas electorales y ahora están insertos en ellas. ¿De quién son independientes los independientes? Si lo son de los partidos cosa asaz dificultosa, como diría Rostand, pero van a tener apoyo técnico y económico del Estado –de nuestro dinero, pues, no hay ninguna independencia. Son simple y llanamente dependientes de nosotros que estamos tolerando el avorazamiento de decenas de ambiciosos, con excepción de unos cuantos, por apoderarse de un presupuesto ya sea a través del puesto a que aspiran o sirviendo de carnada al sistema. Nada hay puro en el sistema político mexicano. La Comisión de Prerrogativas y de Partidos Políticos del Instituto Nacional Electoral (INE) le dio cauce a esa ambición, al fijar fechas, cantidades y oferta de apoyo técnico a candidatos a la Presidencia de la República, a las senadurías y diputaciones federales. En cada estado se librará la misma batalla por reducir a bolsillos personales, el dinero que debería corresponder a las necesidades del pueblo. Muy atingente, el INE, que se soñó ciudadano, les quita a las señoras y señores, la dificultad de juntar firmas, poniendo a su disposición la tecnología más avanzada a partir de una aplicación móvil especial, una APP. Y ahí están los llamados independientes sorprendiendo a ciudadanos, en la búsqueda de un cúmulo de firmas que si realmente se lograran equivaldría a casi de la mitad del padrón. Algunos analistas separan a dos o tres de la larga lista de 86 que se inscribieron a nivel federal, como los verdaderos punteros en esa intención de hacer mucho ruido con el dinero gastado de por medio, y utilizar un  juego de ilusión. Juego que tiene como destinatario frenar a un candidato. Márgara Zavala, Jaime Rodríguez Calderón, llamado El Bronco, y María Jesús Patricio Martínez, La Chuy del EZLN, se suman a ese juego con distintas perspectivas y el mazacote comicial se complica más para finalmente sacar al verdadero conejo del sombrero. ¿Nos merecemos eso los mexicanos? Yo creo que sí, si lo estamos permitiendo. Los monstruos creados por la mente del hombre como King Kong por ejemplo, saltaron de la idea y se convirtieron en mitos que fueron rebasando su origen y ahora forman parte de la historia de la humanidad. Cuando Edgar Wallace hizo el guión original de King Kong, para la primera película de 1933, nunca imaginó que su monstruo sería revivido periódicamente no solo  en la literatura o en el cine, sino en los análisis y estudios sicológicos. Éstos buscan el parangón entre esa bestia que puede subyacer en el cerebro o el corazón del hombre y el mito creado por un ser tan extraordinario como Wallace, que él mismo era un monstruo de creación y de vivencias personales, que muy bien podría haber sido llamado King Kong. El otro símil que atañe al gran simio, es la dualidad que tenía al ser considerado un dios en la isla de donde era originario, La Calavera, y un monstruo en la sociedad organizada. Su destrucción por cañones, balas, proyectiles aéreos, es el mecanismo de defensa que usan los modernos para librarse de la barbarie, de lo salvaje, aunque como una venganza ese monstruo salvaje quede inserto en su propia conciencia. De origen inglés, Wallace fue muchas cosas en la vida, desde joven y de estrato marginal fue albañil, repartidor de leche, trabajador en una imprenta, cocinero de buque, reportero, corresponsal en varios países, creador de varios periódicos, guionista, poeta, escritor, político, dueño de empresas de cine, etcétera. El monstruo de su creación lo llevó a escribir decenas y decenas de obras de suspenso y es considerado el padre del moderno triller. Una de esas obras  se llama La serpiente emplumada, ¿a quién le recuerda? El más famoso de sus guiones fue King Kong que como una exhalación, al terminar de escribirlo en 1932, lo llevó a la tumba. Estaba en Beverly Hills y tenía 56 años.

 

 

La Revolución de Octubre y el PC Mexicano

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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De acuerdo al antiguo calendario juliano, Rusia celebra el 25 de octubre el centenario de su gran Revolución. Para el resto del mundo basado en el calendario gregoriano, la fecha caería el 7 de noviembre. Independientemente de las fechas, Rusia lanza al mundo su júbilo por aquel estallido contra la dominación zarista y en medio de triunfos, desgajos, cuestionamientos, ataques, guerras frías y la presión neoliberal, el gran país y muchas de las repúblicas que integraron la antigua URSS, están de fiesta. Y con ellas los partidos comunistas que quedan en el mundo y los muchos comunistas  integrados a otros organismos o aquellos sin partido que creen en la doctrina marxista. Si nos atenemos a la historia de los partidos comunistas del continente, éstos definen su configuración a partir de la Revolución de Octubre de 1917, si bien con anterioridad ya había partidos socialistas. La gran influencia que tuvo en el mundo el triunfo del marxismo leninismo en Rusia, impactó a la comunidad internacional y un nuevo concepto de Estado se empezó a promover a partir de la doctrina comunista. El primero en cambiar su nombre en América Latina fue el Partido Comunista Mexicano (PCM), que se había formado en 1911 con el nombre de Partido Socialista. Su nuevo nombre surgió en noviembre 1919. Muy cerca, en 1912, se formó el Partido Obrero Socialista de Chile, que cambió su nombre a comunista en 1922. El Partido Socialista de Perú creado por José Carlos Mariátegui en 1928, también cambió su nombre poco después. Brasil tuvo el suyo en 1921, Uruguay y Guatemala en 1922, Ecuador en 1926, Costa Rica y Venezuela en 1931 y Puerto Rico en 1934. Más reciente es la creación del Partido Comunista de Cuba en octubre de 1965, después del triunfo de su revolución. Otros se fueron dando de acuerdo a diferentes fechas, pero el caso del Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA), respecto al cual al parecer había una invitación de Lenin, se dio antes que el del PCM, en septiembre de 1919 pero el partido del norte tardó dos años, hasta 1921 en transición. Todos estos partidos tienen historias convulsivas de persecución, de luchas, de clandestinidad, de muertes y cárcel de militantes y su destino ha sido diferente ante las nuevas etapas. El CPUSA, organismo perseguido y estigmatizado por el macartismo, curiosamente nunca fue ni  ha sido declarado ilegal. El PCM sufrió similares avatares, pero si fue declarado ilegal en 1929 por Pascual Ortiz Rubio, rescatado a la legalidad por Lázaro Cárdenas de 1935 a 1940 y ese mismo año enviado a la clandestinidad por Manuel Ávila Camacho. Actuante a partir de centenares de células comunistas, en la que se encontraban (clandestinos) importantes intelectuales, científicos, escritores, pintores,  poetas, periodistas, llegó a tener miles de militantes en todo el país. Se le ligó a los grandes muralistas. Su influencia, subrepticia en muchos casos por su clandestinidad, se dio en los sectores obrero y campesino y en el ámbito intelectual ante todo. Fue uno de los primeros en poner énfasis en la atención al medio indígena. Muchas de sus premisas y postulados están insertos y reproducidos en leyes, sin  que la élite priista reconozca esa influencia. Subsistió a lo largo de varios gobiernos priistas con similares persecuciones que llegaron a su clímax en el movimiento del 68, con la matanza de Tlatelolco, hasta 1979, cuando tras la promulgación de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), fue registrado como partido con el mismo nombre. Obtuvo entonces 18 diputados de representación proporcional y más tarde uno de sus primeros municipios comunistas en Alcozauca, Guerrero. Desapareció y con él la historia más antigua de los partidos en México, en noviembre de 1981 cuando cumplía 62 años. En la memoria de su dirigencia y militancia, se mencionan personalidades como Hernán Laborde, Valentín Campa, José Revueltas, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, entre muchos. Influyente en la clase obrera, el PCM fue puntal en la creación de grandes centrales, como la CTM, antes de que ésta cayera en las garras corporativistas del priismo. Para sobrevivir y mediante políticas de alianzas con otros partidos, se subsumió en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM),  más tarde en el Partido Mexicano Socialista (PMS), para llegar al actual Partido de la Revolución Democrática (PRD). La vida interna de ese partido tampoco fue fácil, hubo escisiones, rompimientos y su relación con la URSS definió respecto al mexicano una postura de independencia sobre todo ante la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968. Hubo propuestas que criticaban la influencia estalinista que había predominado en otras décadas. Hay diversos libros y documentos que analizan la trayectoria de este partido, pero la militancia leyó, aprobó y cuestionó (entre ellos Enrique Semo) Historia del comunismo en México (Grijalbo, 1985), del que fue coordinador y coautor su secretario general durante 18 años, Arnoldo Martínez Verdugo. El Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (CEMOS), editó en 2014 junto con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, Los congresos comunistas. México 1919-1981. Esta recopilación tiene en sus archivos los documentos de todos sus congresos volcados en dos tomos, 1,031 páginas con 55 documentos de 20 congresos por tomo, que vale la pena explorar para conocer como dio vida e influyó en el país el Partido Comunista Mexicano, puntal de la gran Revolución de Octubre de 1917.