Xi Jinping ratifica liderazgo en el PCCh

Emilio Marín / La Arena
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Las deliberaciones fueron en el Palacio del Pueblo, en Beijing, aledaña a la plaza de Tiananmen. Allí funcionaron los 2,336 delegados y delegados invitados, desde el 18 de octubre hasta el martes 24. Los congresales debatieron un informe rendido por el secretario general Xi, y otro de la Comisión de Control Central Disciplinario (CCCD) dando cuenta de logros y problemas en estos cinco años, en cuanto a la vida de la organización, su disciplina, el reclutamiento, casos de corrupción, etcétera.

El Congreso plasmó sus acuerdos en un documento político que recoge las propuestas de la dirección y especialmente de Xi, al que se alude como “núcleo” del Comité Central. Su pensamiento fue calificado como la guía para la construcción de un socialismo con peculiaridades chinas de la nueva etapa.

Xi venía teniendo las riendas de la organización desde diciembre de 2012, investido por el XVIII Congreso. Ahora fue reelecto como secretario general y presidente de la Comisión Militar Central, que dirige políticamente al Ejército Popular de Liberación. El suyo fue puesto en el mismo plano destacado del pensamiento de Mao Zedong, Den Xiaoping y el exsecretario y presidente Jian Zemin, quien piloteó la etapa inicial de la reforma con muy buenos resultados entre 1989 y 2002.

El XIX Congreso chino tiene gran importancia política nacional e internacional, por el peso de ese país en el concierto mundial. Una de las primeras conclusiones visibles es que consolidó el liderazgo de Xi Jinping, de 64 años, para que continúe liderando cinco años más. Fue muy encomiando por ser el impulsor de 1,500 reformas, sobre todo en la economía, pero también la política, la cultura, las ciencias y el aparato militar, con un impacto positivo para la nación.

Continuidad y recambio

Tanto Xi como los otros seis miembros elegidos del Comité Permanente del Buró Político nacieron después de la fundación de la República Popular China, en 1949. Para el resto del mundo esos dirigentes son prácticamente desconocidos. La agencia Xinhua los presenta así: “todos ellos recibieron educación superior y demostraron ser adeptos de la filosofía y el pensamiento estratégico, con un nivel relativamente alto de razonamiento teórico. Muchos han publicado estudios académicos o incluso libros durante sus carreras. Los siete líderes han reunido una rica experiencia práctica. Se les considera conocedores del contexto histórico y preocupados por el pueblo. Xi, por ejemplo, comenzó su carrera política hace 44 años. En los últimos cinco pasó 151 días en 50 giras de inspección local por todo el país”.

Eso quiere decir que la potencia que disputa el primer plano de la política mundial cuenta con un liderazgo que combina teoría y práctica, experiencia de administración y que “camina el país”. Los delegados al XIX Congreso votaron a los 204 miembros del flamante Comité Central y a los 172 miembros suplentes procurando seleccionar dirigentes que aquilataran características similares.

El 33.7 por ciento de esos delegados venía directamente de células de base en fábricas, empresas, universidades y unidades militares, en contacto directo con la economía y la militancia. Obreros, campesinos, profesores, emprendedores, militares, astronautas, etcétera, nutrieron las comisiones.

En medio de esos logros, un límite que se advierte en las fotografías del evento es el papel limitado de las mujeres. Son minoría. El Partido Comunista tenía 22.9 millones de mujeres registradas al cierre del año pasado, un 25.7 por ciento del total. Y ninguna en el Comité Permanente del Buró Político: todos masculinos, dando pie a la crítica al “machismo leninismo”.

Dos centenarios

La reunión de los comunistas se planteó un par de altos objetivos políticos no en forma inmediata sino dándose ciertos plazos para conseguirlos. Su meta a 15 años es consolidar a China con un nivel de vida aceptable para la mayoría de su población, aunque fuera de nivel modesto. Es el homenaje que se proponen hacer al centenario de la fundación del PCCh, cuando el 1 de julio de 1921 sólo 12 delegados se atrevieron a plantar la semilla roja en el vasto país semicolonial y semifeudal, en nombre de 50 militantes.

Luego, en una segunda etapa de 15 años, quieren mejorar en gran forma los logros económicos y sociales, para que el suyo sea en ese momento “un país socialista moderno, próspero, democrático, civilizado, armonioso y hermoso”, para citar el discurso de Xi.

Los políticos de muchos países proclaman en sus congresos o campañas electorales buenas intenciones. En Beijing la rendición de cuentas es satisfactoria. Organismos internacionales certificaron que en los últimos 20 años sacaron de la pobreza a 700 millones de sus ciudadanos. Las suyas no son palabras huecas, como la promesa de Mauricio Macri de la “pobreza cero”. Son parte de planes quinquenales y con rendición de cuentas en caso de desvíos.

El Congreso del PCCh dio carácter de línea política y teórica al pensamiento de Xi, quien definió como “contradicción principal” de estos cinco años a la existente entre el desarrollo desequilibrado e insuficiente, por una parte, y la demanda del pueblo de mejorar su nivel de vida. Cuando los maoístas hablan de “contradicción principal” es porque la consideran la clave de resolución de problemas.

Reflexionando sobre esa definición sugeriría que hoy existe un desarrollo limitado y desigual, que a la masa del pueblo le ha mejorado algo pero no suficientemente sus ingresos. Xi propone mejorar la calidad de ese desarrollo, para que sea equilibrado, y en simultáneo aumentar la cantidad, para que el producto alcance para todos.

Al cronista le causó gracia la traducción al castellano de esa política maestra de Xi: “la chinización del marxismo”. Le parece muy correcta.

Arranca yuyos

En el mundo y en China hay casos de corrupción. La diferencia está en que ellos combaten ese flagelo con rigor, desde arriba hacia abajo. Ya desde 2012 el PCCh había adoptado “el código de frugalidad de ocho puntos”, para rectificar los estilos de trabajo indeseables, el formalismo, la burocracia, el hedonismo y la extravagancia.

La CCCD informó que en estos últimos cinco años había aplicado sanciones disciplinarias a 128,000 funcionarios. Fueron cerrados 190 campos de golf y clausuradas 625 oficinas en Beijing, se prohibió la construcción de nuevos edificios de gobierno y se desocupó 22.3 millones de metros cuadrados de oficinas de mal uso.

La Comisión sostuvo que 2,566 funcionarios escapados al extranjero fueron detenidos en 2016 y se habían recuperado 8.640 millones de yuanes (1.300 millones de dólares). Logró arrestar a 43 de los 100 fugitivos más buscados con circulares rojas de Interpol.

El gobierno de Xi ha tomado con mucha determinación el combate a la corrupción, lo que explica en buena medida el alto grado de adhesión popular que logró.

Planta flores

Otra gran preocupación de la humanidad gira en torno a la defensa del medio ambiente y los acuerdos de Cambio Climático, que Beijing firmó en París, a diferencia de la administración Trump que retiró su firma.

El ministro de Protección Ambiental chino, Li Ganjie realizó una conferencia de prensa durante el XIX Congreso. Allí reiteró la búsqueda del desarrollo ecológico y la construcción de una hermosa China, buscando bajar la contaminación y aumentar los bosques.

China quiere reducir la concentración de las partículas finas peligrosas PM2.5 a 35 microgramos por metro cúbico para el 2035 desde el nivel de 47 microgramos por metro cúbico de 2016. La densidad de PM2.5 mide la concentración de partículas pequeñas respirables en el aire y con frecuencia constituye una medida del smog. En 338 ciudades del país monitoreadas por ese ministerio, la densidad de las PM2.5 se redujo en 33 por ciento en la región Beijing-Tianjin-Hebei, 31.3 por ciento en el delta del río Yangtsé y 31.9 por ciento en el delta del río Perla. Para el 2020, el porcentaje de días con buena calidad del aire debe llegar al 80 por ciento en esas 338 ciudades, aseguró el ministro.

Guarda fierros, por las dudas

El evento comunista planteó para el 2020 la materialización de la mecanización militar, a la vez de importantes avances en su informatización y su capacidad estratégica. En el 2035 se concluirá la modernización de la defensa nacional y del Ejército. Así, a mediados de este siglo se culminará “la transformación integral del Ejército Popular en un ejército de primer orden mundial”. Y tal maquinaria militar tendrá el liderazgo absoluto del Partido Comunista sobre el Ejército. El PCCh construirá fuerzas populares que obedezcan las órdenes partidarias, que puedan luchar y ganar, y que mantengan una conducta excelente para garantizar que el EPL cumpla con sus misiones y tareas en la nueva era. Si vis pacen, para bellum...

El gigante tiene 1.370 millones de chinos. Su revolución socialista cumplió 68 años y su economía está en alza. El PCCh cuenta con 89 millones de afiliados y el EPL 2 millones de soldados bien pertrechados. Ese conjunto ha logrado un alto grado de unidad política en el XIX Congreso, con un liderazgo fuerte y unificado. En Washington, la OTAN y Wall Street debe haber muchos asustados del “peligro amarillo”.