Los peligros de la financiarización global

Javier Ortiz de Montellano / Digital Mex
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En la actualidad se discute si el bajo crecimiento económico en las economías avanzadas es parte de un “estancamiento secular” u obedece a otra serie de causas. 

La tesis del “estancamiento secular”, reformulada en la actualidad por el economista neokeynesiano y exsecretario del Tesoro estadunidense, Lawrence Summers, tiene el sentido de encontrar una explicación a la “incapacidad del mundo industrial de crecer a tasas satisfactorias incluso con políticas monetarias muy laxas”.

El fenómeno es contrastante con las “exitosas” burbujas estadunidenses de los años anteriores y conduce a Summers –y otros adherentes a la tesis, incluyendo gran cantidad de economistas conservadores e indirectamente a académicos más progresistas como Thomas Piketty– a revisar la historia de la economía de las décadas recientes.

Summers sostiene que en la actualidad el asunto se agrava debido a las tendencias a la reducción de la inflación en Estados Unidos y a la deflación en Europa, que dificultan aún más la reducción de las tasas de interés reales. De este modo, la hipótesis del “estancamiento secular”, que Summers utiliza para definir específicamente el período poscrisis 2008 y su probable tendencia, se presenta como un problema más importante hacia el futuro que en el pasado, y si se mantiene un nivel de empleo alto durante los próximos años, ello será a causa de una tasa de interés por debajo del mínimo histórico, lo que guardará permanentemente altos riesgos financieros.

Sin embargo, la Reserva Federal de Estados Unidos ya está subiendo las tasas de interés y se propone empezar a retirar liquidez, lo cual puede tener consecuencias indeseadas sobre el crecimiento y otras variables económicas.

Los siguientes dos libros recientes exponen los peligros de la financiarización de la economía global y su repercusión sobre el bajo crecimiento económico:

Makers and Takers: How Wall Street Destroyed Main Street (Creadores y tomadores: cómo Wall Street destruyó Main Street) de Rana Foroohar, y Between Debt and The Devil; Money, Credit, and Fixing Global Finance (Entre la deuda y el diablo: Dinero, crédito y fijación de finanzas globales), de Adair Turner, ambos difundidos este año.

En resumen, estos autores señalan que los bancos internacionales de Estados Unidos de hoy ya no se comportan como los bancos tradicionales, ya que en Estados Unidos en la actualidad sólo 15 por ciento de sus flujos va a préstamos para nuevas inversión de negocios; el resto se mueve en instrumentos financieros, acciones y futuros en Bolsas, divisas, créditos hipotecarios, etcétera, la llamada Economía Casino.

Los bancos representan 7 por ciento del PIB de Estados Unidos, pero más de un cuarto de las utilidades totales aunque solamente crean 4 por ciento de los empleos. Los bancos chicos, que son solamente el 13 por ciento del total, son los que financian a la mitad de las pequeñas empresas.

Las grandes empresas también se dedican a las finanzas y no invierten en investigación y desarrollo sino que usan sus utilidades y hasta recurren a deuda para comprar sus propias acciones para elevar su precio (contablemente les conviene contraer deuda para no pagar impuestos).

También, bancos y empresas utilizan la gran liquidez con que cuentan hoy gracias a las estratosféricas inyecciones de dinero que les ha facilitado la Reserva Federal (o en menor medida el Banco Europeo) para financiar compras no sólo de acciones sino de activos existentes (fusiones y adquisiciones de empresas existentes, que no crean nuevos empleos sino, al contrario, los reducen, y financian especulación con bienes raíces ya en el mercado y menos en nueva construcción que al menos crearía empleos).

Este es el principal motivo del relativamente bajo crecimiento económico que muestran Estados Unidos y también otros países con características similares no sólo de países desarrollados sino que se ha visto recientemente en los llamados países emergentes (Brasil, Irlanda, Rusia).

Lo mismo puede darse en casos excepcionales como Puerto Rico (con una deuda de más de 100 mil millones de dólares con solo poco más de 3 millones de habitantes), que ni es un país ni es un estado de Estados Unidos. China es otra “excepción”, no porque no tenga gran deuda sino porque tiene enormes reservas monetarias.

En el caso de México, ha crecido fuertemente la deuda pública interna y la privada externa pero no tanto el crédito privado. También cuenta con importantes reservas monetarias pero, a diferencia de China, éstas han crecido no por un superávit comercial sino por grandes entradas especulativas de capital que buscan ganancias en Bolsa y mejores rendimientos en bonos de gobierno e instrumentos bancarios, lo cual hace a México vulnerable a fugas de capital.

Disparadores de la deuda

1. Creciente importancia de los bienes raíces en la economía actual financiada con deuda.

2. Creciente desigualdad del ingreso obliga a endeudamiento de los de menores ingresos.

3. Grandes desequilibrios en cuentas corrientes de pagos que no impulsan los flujos de inversión de largo plazo ni la inversión útil del capital y que tienen que cubrirse con deuda

4. La propia deuda pública que tiene que financiarse con más deuda y/o pagar crecientes intereses a los poseedores de sus títulos.

En suma, el gran problema de la economía mundial en la actualidad es la deuda y las burbujas financieras que provoca, por lo que el peligro de la insolvencia amenaza con repetirse en muchos países.