La culebrilla o herpes zóster

Abigail Bello Gallardo
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Xalapa, Veracruz. La culebrilla (herpes zóster) es una lesión con vesículas (ampollas) muy dolorosa. Se debe al virus varicella-zoster. Ese es el mismo virus que ocasiona la varicela. (Consultar con el siguiente enlace: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000858.htm).

Aunque es más común en personas mayores de 50 años de edad, cualquier persona que haya tenido varicela está en riesgo. (Consultar en: https://medlineplus.gov/spanish/shingles.html).

El virus se propaga a través del contacto directo con la erupción, y no puede propagarse por el aire.

El dolor de la culebrilla puede durar semanas, meses o incluso años después de que las ampollas han sanado.

No hay cura para el herpes zóster. Indicar el tratamiento adecuado, lo antes posible, con medicamentos antivirales puede ayudar. Estos medicamentos también pueden ayudar a prevenir el persistente dolor.

Cualquier persona que se haya recuperado de la varicela puede presentar culebrilla, incluso los niños pueden contraerla. (Consultar el enlace: https://www.cdc.gov/shingles/about/overview-sp.html).

Aproximadamente una de cada tres personas en Estados Unidos presentan culebrilla, en algún momento de su vida. Se estima que se presentan un millón de casos cada año.

Por lo general, las personas solo tienen culebrilla una vez en la vida. Sin embargo, es posible que una persona la contraiga por segunda y hasta por tercera vez.

Causa

La culebrilla es causada por el virus de la varicela zóster (VZV, por sus siglas en inglés), el mismo virus que causa varicela. Después de que una persona se recupera de la varicela, el virus permanece latente (inactivo) en su cuerpo. Por razones que no se conocen del todo, este virus se puede reactivar años más tarde y causar culebrilla.

El herpes zóster no es causado por el mismo virus que causa el herpes genital, una enfermedad de transmisión sexual.

Signos y síntomas

La culebrilla es un sarpullido doloroso que se presenta en un lado de la cara o del cuerpo. El sarpullido forma ampollas que generalmente se convierten en costras a los siete y 10 días, y desaparecen entre dos y cuatro semanas más tarde.

Antes de que aparezca el sarpullido, por lo general las personas tienen dolor, picazón o cosquilleo en el área donde se presentará el sarpullido. Esto puede suceder entre uno y cinco días antes de que se manifieste el sarpullido.

En casos muy poco frecuentes (generalmente, en personas con un sistema inmunitario debilitado), el sarpullido se extiende y tiene una apariencia muy similar al de la varicela.

Otros síntomas de la culebrilla pueden incluir: Fiebre. Dolor de cabeza. Escalofríos. Malestar estomacal.

El virus que causa la culebrilla puede ser propagado a otra persona que nunca haya tenido varicela. En dichos casos, a la persona expuesta le puede dar varicela, pero no culebrilla.

El virus se propaga mediante el contacto directo con las secreciones de las ampollas del sarpullido causadas por la culebrilla.

Una persona con culebrilla activa puede propagar el virus cuando el sarpullido se encuentra en la fase de las ampollas. La persona no es contagiosa antes de que aparezcan las ampollas, y cuando se forman las costras en las ampollas, la persona deja de ser contagiosa.

Recomendaciones para un paciente que presente culebrilla:

* Mantenga el sarpullido cubierto.

* Evite tocarse o rascarse el sarpullido.

*¨Lávese las manos con frecuencia para prevenir la propagación del virus de la varicela zóster.

Hasta que se formen costras en las ampollas del sarpullido, evite el contacto con:

* Mujeres embarazadas que nunca hayan tenido varicela o no se hayan vacunado contra esta enfermedad.

* Bebés prematuros o con bajo peso al nacer.

* Personas con sistemas inmunitarios debilitados (como las que toman medicamentos inmunodepresores o están recibiendo quimioterapia.

* Las que han recibido trasplantes de órganos.

* Las que tienen la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

* Pacientes con ciertos cánceres, tales como leucemia o linfoma.

* Evitar el contacto con personas que han presentado estrés o depresión por largo tiempo.

Complicaciones

La complicación más común de la culebrilla es una afección llamada neuralgia posherpética (NPH). Las personas con NPH tienen dolor intenso en las áreas cubiertas por el sarpullido del herpes zóster, aun después de que desaparece el sarpullido.

El dolor por neuralgia posherpética puede ser muy fuerte y debilitante, pero por lo general desaparece en unas pocas semanas o meses en la mayoría de los pacientes. Algunas personas pueden tener dolor por NPH durante varios años.

El herpes zóster puede causar graves complicaciones de la vista. Con muy poca frecuencia también puede ocasionar neumonía, problemas de audición, ceguera, inflamación del cerebro (encefalitis) o la muerte.

Un estudio de científicos de Corea del Sur demostró que la culebrilla eleva un 40 por ciento el riesgo de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular (ACV) u otros problemas cardiovasculares. (Más información en el siguiente enlace: http://www.radiosantacruz.icrt.cu/la-culebrilla-eleva-riesgo-de-infarto-y-accidente-cerebrovascular/#.Wb03eMjyhPY).

Tratamiento

Varios medicamentos antivirales (aciclovir, valaciclovir y famciclovir) se pueden usar para tratar la culebrilla. Estos medicamentos sirven para acortar la duración y gravedad de la enfermedad. Pero para que sean eficaces, deben empezar a tomarse lo más pronto posible después de que aparezca el sarpullido.

Los analgésicos (medicinas para el dolor) pueden ayudar a aliviar el malestar causado por la culebrilla.

Las compresas húmedas, la loción de calamina y los baños calmantes a base de avena coloidal pueden ayudar a aliviar parte de la comezón.

Según un estudio que presentó Robert Dworkin, anestesiólogo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester (Estados Unidos), parece que el mejor modo para aliviar el problema es combinar los antivirales con analgésicos opioides:  http://www.elmundo.es/elmundosalud/2005/05/25/dolor/1117017122.html.

Prevención

La vacunación es la única manera de reducir el riesgo de contraer culebrilla y de presentar los dolores a largo plazo de la neuralgia posherpética. Se recomienda que todas las personas de 60 años o más reciban una dosis de la vacuna contra la culebrilla.

Como siempre, insisto en la imperiosa necesidad de que las instituciones de salud federales, estatales y municipales informen a la población de manera sencilla, breve y frecuente acerca de las enfermedades, y cómo prevenirlas o controlarlas, a través de todos los medios de comunicación masivos; además de promover políticas públicas para lograr la eficiente prevención y control de las enfermedades.