¿El streaming terminará con los formatos tradicionales?

Salvador Varela Castillo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

¿Quién no recuerda aquella época en la que en una tarde de fin de semana, íbamos acompañados de nuestra familia al Blockbuster más cercano a rentar varias películas, dulces y palomitas? ¿O cuando fue la última vez que fuiste a comprar un CD a alguna tienda? No cabe duda que la industria del entretenimiento se ha adaptado a la tecnología, y que nuestros deseos de tener lo que queramos, cuando queramos, hablando de temas de entretenimiento digital, ha crecido cada vez más. Fue en el inicio del nuevo milenio, en el año 2000, cuando el entonces gigante, Blockbuster, tuvo una oferta que años después se arrepentiría de no haber tomado. Una pequeña startup pedía capital a dicho gigante, tratando de emprender y crecer, pero la respuesta del entonces monstruo del entretenimiento fue un rotundo “No”. Fue ese día cuando Blockbuster perdió la oportunidad de comprar al hoy, líder mundial de streaming: Netflix.

Ejemplos como ese dejan claro que la industria se ha tenido que adaptar en cuestión de pocos años, a la tecnología y al cómo la usamos. Los usuarios somos cada vez más exigentes, menos pacientes y con ganas de consumir mucho más contenido. La industria tradicional había evolucionado por años, pero no de una manera sustancial, ya que el concepto siempre había sido el mismo, tener la música de manera física, ya sea en casetes, vinilos, discos compactos o cualquier formato, siempre había sido enteramente físico, y es ahí cuando el streaming cambia la industria. La tendencia actual de consumo, basada en la transmisión de contenido, consiste en que, pagando una suscripción mensual, o incluso anual, diferentes compañías ofrecen servicios de entretenimiento por internet. Las vertientes de este concepto, son muchas, pero la principal desventaja que los usuarios muchas veces reclaman, así como los detractores del streaming, es que en teoría, el contenido que estas disfrutando vía streaming, en realidad nunca es de tu propiedad, como lo era un disco de formato físico. El streaming dicta que nada de lo que consumas va a ser realmente tuyo, puedes disfrutarlo, reproducirlo las veces que quieras, e incluso descargar el contenido, pero los archivos nunca son manipulables por el usuario.

Hablando de la industria musical, fue en septiembre de 2015 cuando nació Apple Music. El gigante de Cupertino había sido pionero en innovar la música, como el iPod a principios de este siglo y de cierta forma, fueron expertos en controlar el negocio de la música digital con el nacimiento de iTunes, pero su negocio estaba casi obsoleto, con la competencia de una empresa europea nacida hace no más de 15 años, conocida como Spotify, quien fue el Netflix de la música, al innovar y ofrecer música “gratuita”. Profundizando en el modelo de negocio de Spotify, el éxito se debió precisamente a eso, a ofrecer música gratis, pero de manera completamente legal, basando los ingresos y pagos a las disqueras por medio de anuncios entre canciones. Al día de hoy, Spotify suma más de 100 millones de usuarios activos, de los cuales, por lo menos 30 millones pagan un servicio Premium, el cual elimina, los anuncios y da la oportunidad de guardar canciones en una mejor calidad de audio. Es realmente esto lo que cambia las industrias, los modelos de negocio. Los artistas, pequeños y grandes, se han dado cuenta que es más rentable distribuir la música de manera digital, monetizando todas y cada una de sus reproducciones en cualquier plataforma, a diferencia de fabricar y distribuir el contenido de una manera tradicional.

Regresando al caso de Apple, fue hace un par de años cuando decidieron cambiar e imitar el modelo de Spotify, pero con algunos diferenciadores. Se le dio prioridad a la conectividad entre artistas y usuarios, se enfatizó en tratar de diferenciarse con una estación de radio completamente en vivo, desde tres países diferentes así como conseguir exclusivas, como la de Taylor Swift, quien por cierto, tiene una declarada guerra mediática contra Spotify o cualquier servicio que no sea Apple Music. Swift aceptó unirse a la firma tecnológica fundada por Steve Jobs, en medio de una serie de peticiones y reclamos, que, pese a quien le pese, tuvo un impacto directo en el negocio del streaming. La cantante exigía mayores cuotas por reproducción y pagos justos a las disqueras de cualquier artista, y solo cuando Apple cedió, finalmente pudo entrar a la plataforma. Muchas compañías están cambiando y Spotify siendo el rey del streaming, ha adquirido mucha competencia recientemente, por parte del mencionado Apple, pero también de empresas como Google con su Google Play Music, Deezer, Amazon o Tidal.

Tidal es otro gran ejemplo de lo que provoca el cambio en la industria musical. A inicios de 2015, el rapero Jay Z intentó cambiar el streaming creando una plataforma Premium llamada Tidal. En medio de una conferencia de prensa, transmitida a nivel mundial, artistas como Beyoncé, Daft Punk, Jack White, Coldplay, entre otros, firmaron un acuerdo en vivo, a favor de esta plataforma, donde también exigían pagos más justos y mejores condiciones con las disqueras que distribuyeran su música. Desafortunadamente, aunque la idea era buena, el servicio no tuvo el éxito que el cantante esperaba, ya que fue considerado como difícil de usar, con fallas y excesivamente caro para los usuarios promedio, y como resultado, hoy Tidal va en picada y con menos del 2% del pastel del streaming musical.

Regresando al video, actualmente Netflix es el líder indiscutible de distribución de contenidos, dejando muy atrás a empresas nuevas como Amazon Prime Video, Hulu y el mexicano Blim, cuya empresa madre, Televisa, ha apostado agresivamente para ganarse al mercado nacional, aún sin mucho éxito. El principal diferenciador de Netflix es el cómo ha tropicalizado cada una de sus estrategias, ya que por lo menos a México, le ha dado una importancia tremenda en sus estrategias globales de marketing. Han hecho campañas publicitarias especialmente para México y eso es algo que los consumidores terminan agradeciendo y recordando. La clave del éxito de Netflix también se centra en la oferta de contenidos originales, las cuales han tenido gran aceptación por los usuarios y por la crítica. Series originales como Stranger Things, Narcos y Orange is the New Black, han posicionado a la marca como un líder en entretenimiento, lo que atrae cada vez a más ususarios. La idea de Netflix es seguir creando contenidos originales que enganchen a los usuarios, así como lo han hecho, así como seguir adaptando su plataforma y renovar el amplio catálogo de miles de series y películas disponibles.

Sin duda, el mercado se ha adaptado de manera increíblemente rápida a las necesidades, y esto sin duda, seguirá creciendo de manera exponencial. Plataformas como Netflix, Apple Music o Spotify, acaban de iniciar su reinado como gigantes del entretenimiento, y estamos por ver más innovaciones y más contenidos. Somos afortunados en ver un cambio tan grande como éste, ya que el simple hecho de saber que en nuestro bolsillo tenemos una cantidad gigantesca de música o películas, al alcance de una suscripción. El negocio del streaming, guste o no, seguirá adelante, y el caso de México, donde por lo menos seis de cada 10 personas tienen un Smartphone, es de sobresalir, ya que, al final de cuentas, los contenidos, la música y las series originales están pensadas para ser recordadas y para marcar tendencias y modas, y ya sea que seas una persona que prefiera lo físico o lo tradicional siempre se agradecerá el tener más opciones de entretenimiento disponibles, donde, afortunadamente, los consumidores somos los que terminamos ganando.

http://revistaarquetipo.com/el-streaming-terminara-con-los-formatos-tradicionales/