Benjamín Laureano y Luna

Dinah Citlali Laureano Fresco*
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Benjamín Laureano y Luna nació el 6 de enero de 1927, en la Ciudad de México. Su madre Dolores Luna Ramos fue profesora de primaria, su padre Baltazar Laureano Ramírez fue abogado y estudioso de La biblia. De ambos aprendió el respeto hacia los demás, pero sobre todo el amor hacia sus semejantes.

Baltazar Laureano estudió Derecho cuando tenía 40 años; mi abuela lo impulsó a hacerlo, pues no tuvo oportunidad de hacerlo, debido a que provenía de una familia de escasos recursos. Siendo abogado, ayudo a los migrantes judíos a salir de Cuba y de Rusia.

Desde niño, Benjamín tuvo a su cargo muchas actividades como la de pastorear las vacas, ordeñarlas, cuidarlas y dar de comer a las gallinas. Me contaba que su abuela, Ana Escobedo, le enseñó a curar con hierbas. Ella era partera y él fungía como su ayudante. Su abuela Ana también curaba a gente pobre: en vez de cobrarles, terminaba dándoles de comer.

Benjamín aprendió a tocar el piano, el órgano y el acordeón, actividades que le ayudaron a tener una gran sensibilidad.

Benjamín fue autodidacta ya que por su cuenta aprendió francés, nociones de náhuatl y hebreo, historia, filosofía, sociología, psicología, fotografía, irología y grafología. Esta última le sirvió para su  actividad de perito, a la cual se dedicó durante cincuenta años para el sustento familiar.

Al mismo tiempo que estudió medicina asistía al Colegio Militar; en la medicina se inclinó por la psiquiatría y obtuvo el grado de teniente. Para asistir a ambas instituciones, Benjamín caminaba diariamente de la colonia Portales a su lugar de estudio.

Cuando Benjamín se interesó por los derechos humanos dejó a un lado la milicia y más tarde también su actividad de médico; acción que desencadenó un conflicto familiar pues su abuela Ana no aprobó tal decisión.

Además siguió los pasos de su padre; perteneció a una logia masónica que lo hacía reflexionar sobre la importancia de los problemas de la sociedad mexicana. Empezó a estudiar por su cuenta derecho internacional; le fascinaban los tratados internacionales de derechos humanos de Ginebra y de la ONU.

Sus conocimientos acerca la política de México lo llevaron a colaborar con el presidente Adolfo Ruiz Cortines y ser asesor particular del presidente José López Portillo. Siempre aprovechando la oportunidad en beneficio de las poblaciones pobres, aprovechando esta cercanía con estos mandatarios para pedir que se hicieran presas, carreteras y servicios públicos que requería la población.

Benjamín era un estudioso y defensor de la cultura e historia indígena de México. Junto con Eulalia Guzmán, promovió la fundación del Museo de Nacional de Antropología. Llevó a cabo una investigación sobre el último tlatoani, Cuauhtémoc, que se publicó en la revista Época.

Fue,  además, el autor de la denominada autodeterminación indígena. Tenía contacto con los pueblos indígenas de toda América e indios de otros continentes. Marchas, carreras, caravanas, mi padre siempre estuvo en contacto con los indígenas que las realizaban: algunas marchas partieron de Alaska, Nuevo México y de la Patagonia a la Ciudad de México.

Escribió en las revistas Impacto y Forum (hoy Forum en Línea), en la comunidad judía lo hizo en el periódico Kesher yfue colaborador diario de  Enlace Judío.

La actividad a la que más dedicó tiempo mi padre fue a la defensa de los derechos humanos;  fundó hace 64 años el Frente Mexicano pro Derechos Humanos, AC. A través de esta organización pudo exigir y demandar los derechos humanos de la gente que lo requería, entre ellos: campesinos, indígenas, trabajadores, comerciantes, profesionistas, todo tipo de personas a quienes  trataba con el mismo respeto.

Laureano Luna siempre se actualizaba en materia de derechos humanos, no sólo a nivel nacional sino internacional. Tenía su oficina en el centro de la ciudad: allí no solo atendía problemas de derechos humanos, sino también su trabajo como perito en los tribunales, en varias ramas: criminalística, grafoscopía, grafología, dactiloscopia, documentoscopía y fonética; por tal motivo, mi madre tuvo un matrimonio solitario.

Otra fase de mi padre fue su religiosidad: los sábados los dedicaba a la lectura y estudio de La biblia. Tal vez su humanismo emanaba de su fe. Sin embargo, aunque practica una religión distinta a la gente que lo rodeaba, siempre fue tolerante hacia todas las demás creencias, recuerdo las interpretaciones que hacía de La biblia, las escribía y las compartía con todos.

La organización que fundó mi padre fue la primera en efectuar la observación electoral. Con los comités del Frente Mexicano pro Derechos Humanos en los diferentes estados de la república mexicana, efectuaba dicha observación.

Al hombre al que hoy hacemos este homenaje vivó para los derechos humanos, los llevó a la práctica con hechos, éstos se pueden ver en todos los escritos que mandó a diferentes instituciones nacionales e internacionales.

Te extraño mucho, Benjamín. Descansa en paz papito querido.

* La redacción de Forum en Línea se enteró demasiado tarde del fallecimiento, el 15 de enero de 2015, de Benjamín Laureano y Luna, pionero en México en la promoción y defensa organizada de los derechos humanos. Recuperamos este texto de su hija, pronunciado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, cuatro meses más tarde. Infinitas gracias a don Benjamín por toda la solidaridad que brindó cuando los generales secretarios Antonio Riviello Bazán y Enrique Cervantes Aguirre hostigaron a la revista Forum y su editor, durante 1993-2001.

http://www.enlacejudio.com/2015/04/30/quien-fue-don-benjamin-laureano-homenaje-gran-hombre-en-la-asamblea-legislativa-del-d-f/