“Frida Sofía”, Nuño, Televisa, Torres y 2018

Pablo Cabañas Díaz
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En 2003, Enrique Peña Nieto era secretario de Administración del gobierno de Arturo Montiel y había sido antes subsecretario de Gobierno. Montiel, su tío, era  también en ese momento aspirante a la Presidencia de la República y tenía una buena relación con Alejandro Quintero, vicepresidente de Comercialización de Televisa,  de esas circunstancias surge el nexo entre el entonces joven funcionario Enrique Peña Nieto y Pedro Torres.

La biografía de Torres es como la de Peña Nieto: convergen relaciones familiares y poder económico. Quiso ser arquitecto, escritor, cantante y dibujante, nunca concretó ninguna. Gracias al apoyo de su padre, en los años 70 pudo vivir en Europa por cuatro años, donde pasó la mayor parte del tiempo en Londres, estudiando cine. En 1975, de vuelta en México, Epigmenio Ibarra y Carlos Vela, lo contrataron como camarógrafo para la campaña presidencial de José López Portillo.  En 1988, realizó el video La incondicional en donde la estrella del momento, Luis Miguel, sale vestido de militar, hecho que causó malestar en amplios sectores del Ejército. También en 1988, contrajo matrimonio con Lucía Méndez. Torres ha sido un innovador en un medio plagado de anodinos. Fue el primero en traer a México los reality shows: Big brother Big brother VIP, Fear factor, Taxi cash, Operación triunfo, Vas o no vas El bar provoca, entre otros.

La revista Quién publicó el 19 de julio de 2017 una nota del periodista Mario Villagrán en la que Torres nos cuenta los secretos del video La incondicional, de Luis Miguel. Un relato que describe la relación entre el poder y la manipulación.  Afirma el productor que: “Micky saltó de una plataforma de 10 metros para un clavado. Bajó por un edificio en rapel. Vivió la vida completa de un militar... pero cuando supo que, por petición del entonces secretario de la Defensa, Antonio Riviello Bazán, debía de cumplir con las normas del Heroico Colegio Militar comenzó el gran problema, puesto que una de las principales normas era el corte de pelo. Al principio, se negó rotundamente. Simplemente, no quería dejar de lado su peculiar cabellera, signo de distinción entre sus millones de seguidores. Pero al final, él era un profesional, así que sólo puso en claro que por contrato debía de mantener una gran parte de su imagen para sus siguientes conciertos y aceptó”.

Torres ha sorteado tormentas fuertes como la del 7 de junio de 2012, cuando se desató una controversia entre Televisa y el diario británico The Guardian que  publicó una nota sobre un presunto pacto entre Enrique Peña Nieto y  la televisora que venía, según el rotativo, del año 2005. Según la versión de Jo Tuckman su corresponsal en México, Peña Nieto gozaba de una cobertura privilegiada en programas y noticieros para posicionarlo favorablemente. Al mismo tiempo, Andrés Manuel López Obrador sería “torpedeado” por las emisoras de esa empresa.

La nota del diario británico se convirtió en trending topic en Twitter y medios nacionales decidieron retomarla. Televisa negaba las imputaciones de Tuckman, bajo el argumento de que la nota se basaba en documentos sin membrete, de los cuales negó su autoría, y exigía una disculpa.El poder de la dupla Televisa-Peña Nieto fue de tal fuerza que el 5 de febrero de 2013, The Guardian emitió un comunicado conjunto en el que se disculpaba por una serie de publicaciones que aseguraban que la televisora apoyó a Enrique Peña Nieto en su carrera por la Presidencia de la República.

La conexión Peña Nieto, Aurelio Nuño y Televisa estaba consolidada desde el inicio del sexenio. Torres creó la narrativa de los primeros días del sexenio de Peña Nieto. Las frases y las imágenes eran perfectas: “¿Qué nos mueve? Nos mueve el amor por México…” “¿Sí se puede o no se puede?” Con ese par de expresiones, en diciembre de 2012, se transmitieron los dos primeros spots que pagó el gobierno federal. Detrás de los mensajes de superación y de las imágenes de parkour la actividad de desplazarse con rápidas acrobacias de un sitio a otro, estuvieron directores y realizadores de cine y televisión, algunos vinculados con Torres.

Pedro Torres con el aval de Los Pinos también estuvo involucrado en la producción de dos spots sobre la reforma educativa que presentó Peña Nieto como parte del Pacto por México. El spot titulado Pizarrón, en el cual un profesor comienza a caminar sobre el muro de un salón de clases y en el cual también se usó el tema musical de Davoli, y otro titulado Lista, en el cual se oye a una profesora pasar lista con los nombres de los héroes de la Independencia.

El poder del productor en las altas esferas del poder era envidiable hasta que llegó el 19 de septiembre de 2017, día en el que el secretario de Educación y aspirante del PRI a la Presidencia de la República sin más apareció en el Colegio  Enrique Rébsamen. El escenario era propicio para hacer de Nuño la estrella del momento. En los años 80 Torres había convertido a Luis Miguel en un soldado que saltaba de una plataforma de 10 metros para un clavado, bajaba un edificio en rapel y piloteaba un  avión de combate de la Fuerza Aérea. Hoy este video sería objeto de escarnio en las redes sociales.

Con una historia laboral en donde lo imposible no existe, el escenario parecía sencillo de operar: una escuela colapsada, muerte, desesperación. Era la decisión de operar la tragedia a favor de Nuño. Todavía está presente en la élite de Los Pinos otra gran idea mediática, la boda y el “romance” de Peña Nieto con Angélica Rivera, en la que Torres fue el encargado de realizar el video sobre la “retrospectiva” de ambos personajes y que se presentó en el entonces Canal de las Estrellas minutos antes de la ceremonia religiosa.

Al paso de las horas en el Colegio Rébsamen, el participante estrella del reality, Aurelio Nuño, no parecía un voluntario conmovido y solidario. Tampoco parecía un funcionario de alto nivel, menos un secretario de Educación Pública. Nuño parecía un político oportunista lucrando con la tragedia de los niños, las niñas y sus maestras.

La idea era sencilla, buscar que la reforma educativa y las pifias constantes de Nuño Mayer, fueran borradas por el poder de la televisión. La imagen que se buscaba era que Aurelio Nuño estuviera cargando a la  niña recién rescatada. En la ingenuidad de Nuño y la perversión de quien lo llevó a esa trampa se encuentran muchas respuestas sobre el futuro de la sucesión presidencial en el Partido Revolucionario Institucional. Para el petulante secretario de Educación era una oportunidad que no podía desaprovechar. Por eso la cobertura en horarios estelares, por eso la historia al más puro estilo de la Rosa de Guadalupe, por eso el doble nombre de Frida Sofía. Por eso estaba presente en la transmisión Torres, el  experto en espectáculos mediáticos.

Carlos Loret de Mola señaló el pasado 25 de septiembre en su columna en el periódico El Universal que las críticas en el caso Frida Sofía “se han centrado en dos ejes: “el primero tiene que ver con el contenido (que si todo fue un montaje, una mentira con fines perversos, etcétera) y el segundo con el tono (que si fue un reality show, que si fue sensacionalista, etcétera). Es decir, hay una crítica de fondo y una de forma”. Pero omite la parte económica y es que el reality levantó los bajos raitings y dejó atrás a las redes sociales, a las cuales sólo los grupos de mayores ingresos económicos acceden en México, y lo más importante le dio visos de credibilidad a una empresa que la ha perdido y de forma profunda. Por eso era necesario crear  ese ambiente mediático justo horas después del sismo. ¿Qué salió mal? Se pudo haber contratado a una niña y a unos padres de familia que se prestaran a participar en el montaje. Lo había hecho Televisa con FlorenceCassez, Loret de Mola y su entonces reportero Pablo Reinah. “Carlos, es una francesa, aguas, te puedes meter en broncas… Francia no es México”, le escribió Laura Barranco, su asistente informativa, a Loret de Mola, el 9 de diciembre de 2005, cuando se transmitió el “montaje” de la detención de Florence Cassez.

El 22 de agosto de 2016, Aurelio Nuño emitió polémicas declaraciones sobre el presunto plagio del presidente Enrique Peña en su tesis universitaria, afirmando que “hay cosas mucho más importantes que la tesis de EPN”.  Para validar el plagio de Peña Nieto, Nuño se apoyó en una entrevista telefónica obvio con Loret de Mola, durante su programa Despierta, de Televisa.

“Aprovechando que está en la línea. Como secretario de Educación Pública, ¿qué opinión le merece la denuncia de que el presidente Enrique Peña Nieto plagió su tesis profesional?”, le preguntó Carlos Loret.

“Ay, Carlos, mira, la verdad no es un tema, algo vi anoche, pero no tendría yo, hay cosas mucho más importantes que esa tesis”,  contestó el secretario de Educación a la pregunta a modo del periodista.

Al paso de 12 años del montaje de Casszes, Loret de Mola y Televisa no han cambiado. En Los Pinos estaban conscientes de que se necesitaba difundir en la televisión las llamadas historias de esperanza, luego del devastador sismo del 19 de septiembre, y junto con Nuño crearon un guión que parecía infalible. Le pusieron nombre: Frida Sofía. Además ubicaron la edad de la protagonista en 12 años. Le asignaron una ocupación: estudiante en la escuela Enrique Rébsamen, convertida en una montaña de escombros. 

Frida Sofía jamás existió, pero se le dedicó varias horas continuas a la transmisión en vivo de su rescate. Para que la historia fuera más verosímil, productor y guionistas inventaron pequeñas historias paralelas: la niña sacó la mano y pidió agua, por un agujero le pasaron una manguera para que bebiera, dijo su nombre a un rescatista y avisó que había cinco niños con ella. La ficción de Frida Sofía era perfecta para mantener a una audiencia acrítica y con temor pegada al televisor. Muchos lloraban y rezaban para que la niña y sus compañeritos salieran bien de los escombros. 

Pedro Torres, el creador de Big brother México,  dirigía su obra maestra. La pobre Frida Sofía al paso de las horas estaba aparentemente tranquila, mientras se hacía un esfuerzo sobrehumano para mantenerla consciente y rescatarla. Peña Nieto apareció en escena y ya tenían preparado el guión del capítulo final que  podría haber sido  llamado: El rescate de Frida Sofía.

En las oficinas de quienes ejercen el poder real, se vieron en la necesidad de poner un “hasta aquí” a Nuño Mayer. La salida fue sencilla, se dio en la confrontación entre los dos principales colaboradores del secretario de Marina almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, el subsecretario almirante Enrique Sarmiento Beltrán y el oficial mayor almirante José Luis Vergara.

Sarmiento Beltrán terminó con la farsa el expresar que “no fue una realidad la existencia de la menor”. Precisaba el subsecretario: “Hemos hecho un conteo con la dirección de la escuela y tenemos la seguridad de que todos los niños o desgraciadamente fallecieron o están en los hospitales o están a salvo en sus casas”, aseguró el funcionario.

Ante el desmentido, Denise Maerker y Carlos Loret de Mola, titulares de Noticieros Televisa,  aseguraron que todos los reportes transmitidos desde la zona del desastre habían sido corroborados y confirmados por el almirante Vergara, uno de los mandos de la Marina a cargo de las operaciones de búsqueda y rescate.  “Cuando informamos que había una persona viva entre los escombros, cada dato fue confirmado por los mandos de esta institución. Sorprende este cambio radical”, explicó Denise Maerker en la transmisión. En redes sociales, los usuarios cuestionaron la veracidad de la información y focalizaron su enojo en contra de Danielle Dithurbide, reportera que pasó más de 40 horas en el lugar y que fue narrando minuto a minuto los avances proporcionados por los mandos, quienes daban cuenta de la supuesta presencia de padres de familia, conversaciones con rescatistas, toma de agua potable y hasta contacto entre una maestra y la supuesta alumna. 

Fuera del reality había edificios colapsados, tristeza colectiva, muertos, rescatados, amputados, voluntarios trabajando arduamente, ciclistas que transportaban víveres, civiles que se volvieron expertos rescatistas, mujeres que cocinaban para alimentar gratuitamente a extraños, extraños que se volvieron familia y jóvenes que regalaban tortas y vasos con café caliente en las calles. Pero Televisa estaba concentrada en su falsa historia. ¿Qué intereses estaban en juego en este desmentido? Lo obvio es que Aurelio Nuño fue puesto en ridículo. Pero lo más importante es que también  se evidenció la aguda lucha por el poder al interior de la Marina.

En esas horas, Pedro Torres apareció fotografiado en las cercanías del Parque España donde voluntarios y rescatistas se concentran en las labores de rescate de personas atrapadas en el edificio de Álvaro Obregón 286. La foto es inquisitiva: Torres intenta ingresar a la zona de desastre con un chaleco de la Policía Federal. Muchas coincidencias, dudas y hechos que aunque inconexos adquieren sentido en la lógica de la sucesión presidencial.