Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini

Redacción / Servicio Especial de la Mujer
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¿Por qué habría Tina Modotti de adelantarse a su tiempo? Se adelantó porque fue distinta, junto con otras mujeres que vivieron en México en las primeras décadas del siglo XX. Viajó de un continente a otro buscando un mejor destino; realizó una actividad poco desarrollada por las mujeres, la fotografía, una fotografía que revelaba otra cara, otro mundo, otra visión; militó en la izquierda, en el Partido Comunista Mexicano; se apropió de cada lugar donde estuvo, no se sintió extraña y su lucha no tenía frontera alguna; su vida la desarrolló por las orillas, pasó toda línea del tiempo y los convencionalismos sociales impuestos.

En Udine, pequeña ciudad de Italia, nació el 17 de agosto de 1896, Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini, es decir, Tina Modotti, la fotógrafa que captó a través de su Graflex la realidad mexicana de la clase trabajadora tras la revolución. Quizá porque se miró a sí misma. Su infancia y su adolescencia no fueron fáciles, desde los 12 años abandonó la escuela para trabajar en una fábrica textil y ayudar a su padre Guiseppe y a su madre Assunta en la manutención de ella y de sus cuatro hermanos.

Al menos en la primera mitad del siglo XX, las personas tenían que madurar más rápido derivado de la crisis y de la guerra, que juntos impulsaban a la sobrevivencia a manotazos. Tina Modotti no fue la excepción. Apenas tenía 17 cuando emigró, en esas peligrosas y difíciles travesías ultramar, hacia San Francisco, Estados Unidos, donde descubrió el otro mundo.

Dos años después, en esa ciudad se casará con el poete estadunidense Roubaix de L’Abrie Richey, quien le revela durante un viaje, a través de cartas y tarjetas, un país que la habrá de deslumbrar años más tarde: México. También fue este país el que le arrebata a su primer marido en 1922.

En Estados Unidos la belleza de Modotti no pasa desapercibida. Incursiona en el cine brevemente.

En 1917 conoció al fotógrafo Edward Weston, de quien primero sería su modelo, después su discípula y sería también mejor que el maestro.

En 1923 viajó a México por primera vez acompañada de Weston, ya para entonces compañero.

Sus biógrafos coinciden en que la belleza de Modotti deslumbró a la gente de México, era simplemente distinta en su forma de hablar y caminar, era simplemente libre para mostrar su cuerpo.

Tina Modotti encuentra su propia dirección, su sentido de creatividad, evoluciona como artista influenciada sin duda por su compromiso social y político, que la hacen definitivamente distanciarse desde el punto de vista artístico del maestro.

En México todo le llena sus ojos, la gente, las cosas, la naturaleza, la injusticia social, la pobreza, la protesta, las mujeres… muchas veces esas fotografías ilustraron El Machete, órgano de difusión del Partido Comunista Mexicano. En 1924 participa por primera vez en una exposición colectiva.

En solo siete años, Tina Modotti se transforma en México, hoy se le llama una activista revolucionaria, en aquellos primeros años del siglo XX en México, era una comunista peligrosa, ya que se había afiliado a ese partido, en el que encontró a personajes como Diego Rivera y a Frida Kahlo.

Conoció a la mecenas del arte mexicano Antonieta Rivas Mercado, de quien fue muy cercana, incluso la acompañó en la gira de José Vasconcelos como candidato a la Presidencia de México en 1929; a David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Blanca Luz Brum, Nahui Ollin y otras muchas mujeres y hombres que construirían una época insuperable del arte mexicano. A muchos de ellos y de ellas las retrata para los muralistas. Tina Modotti fue fundamental porque es ella quien retrató todo el proceso de sus murales.

En 1928, Tina conoce a Julio Antonio Mella, de origen cubano, que fue asesinado unos meses después el 10 de enero de 1929, cuando ella caminaba a su lado en la esquina de Abraham González con Morelos, en la capital mexicana. La fotógrafa italiana es interrogada y acusada de ser cómplice del asesino. Ante la falta de pruebas fue liberada. Sin embargo, aquellos días fueron de terror, la prensa mexicana la castigó con relatos de su vida que nada estaban cerca de la realidad. Cuando todo termina, gracias a la intervención de Diego Rivera, ella viaja al istmo de Tehuantepec donde habría de curar sus heridas.

Las contradicciones de la vida; fue ese mismo año cuando ella realiza su primera exposición individual en la Biblioteca de la Universidad Nacional. Ahí Siqueiros y Baltazar Dromundo la llaman la Primera Exposición de Fotografía Revolucionaria.

Al año siguiente la acusan de haber tomado parte en el intento de asesinato de Pascual Ortiz Rubio, presidente de México, tras una semana de encierro y de estar en huelga de hambre, es expulsada del país. Hasta el Edam, el barco que la llevaría primero a Holanda y de ahí hacia Alemania, la acompañan Lola y Manuel Álvarez Bravo, este último su discípulo. Pero Europa no será un lugar tranquilo para ella.

En Berlín es integrante de la Unión de fotógrafos de prensa. Abandona la fotografía por el activismo político mientras se encuentra en Moscú entre 1931 y 1934 trabajando para la Cruz Roja Internacional de la Unión Soviética.

En España, fue asistente del Quinto Regimiento durante la Guerra Civil española, bajo el seudónimo de María, Carmen Ruiz o Vera Martini. No hizo fotografía alguna de esos hechos porque la violencia y el arte para ella no eran compatibles.

Se le ordena trabajar como espía, pero igual se le recuerda colaborando en auxilio de la población en hospitales.

Casi una década después, en 1939 volvió a México con una identidad falsa tras el ofrecimiento del presidente Cárdenas de asilo político. Permaneció meses sin tomar la cámara para no ser identificada ni expulsada del país.

La noche del 11 de enero de 1942, Tina tomó un taxi para asistir a una reunión en casa del arquitecto Hannes Meyer. Se quejó, declaró el taxista, y a pocos minutos murió. El certificado médico dice “congestión visceral generalizada”. Tenía apenas 46 años cuando la sorprendió la muerte; a pesar de ello, el periódico Excélsior tituló así una pequeña nota: Olvidada y envejecida muerte Tina Modotti. Sus pocos amigos y amigas hicieron una colecta, su cuerpo fue enterrado en el Panteón Civil de Dolores, sobre su lápida hay unos versos dedicados por Pablo Neruda.

Tina Modotti, la fotógrafa revolucionaria es hoy más que nunca un ícono, es la mujer que se revolucionó a sí misma.