Trump, el TLCAN y el Brexit

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
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En la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el presidente de EU ha amenazado a su contraparte mexicana con abandonar el acuerdo si su país no obtiene mejores condiciones o mayores beneficios.

Frente a esta situación, el canciller mexicano, Luis Videgaray, ha desestimado las palabras de Trump, refiriéndose a ellas como una simple estrategia de negociación, es decir, un discurso amenazante e intimidatorio para lograr su propósito. Una forma particular del clásico regateo.

Por su parte, el secretario mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, afirma que es poco probable la salida de EU del TLCAN, pero que, en ese caso, el gobierno de Peña Nieto ya tiene elaborado un plan B, es decir, un plan alternativo en caso de que Trump cumpla su amenaza de retiro del tratado comercial vigente.

Es claro que tanto Videgaray como Guajardo tienen razón. Es muy difícil, por no decir imposible, que pudiera concretarse el amago de Trump. Pero eso no quita que la amenaza de abandono del pacto comercial no consiga éxito en su propósito  intimidatorio y que el gobierno de Peña Nieto se vea obligado, en aras de evitar la salida de EU, a ceder a las pretensiones del mandatario yanqui. Es más: ya hay señales de que tanto Videgaray como Guajardo están desde ahora doblando la cerviz.

Pero podría ocurrir, ciertamente, que la fobia antilibre comercio y el nacionalismo exacerbado de Trump lo lleven a renunciar a mayores beneficios comerciales con tal de asestar un duro golpe a los globalifílicos, sus declarados adversarios ideológicos. Guardando las proporciones que haya que guardar, eso mismo ya hizo Trump con el TTP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica). Y debe recordarse que Trump acaba de sacar a EU del Acuerdo de París contra el cambio climático.

Por estas razones, y asumiendo que Trump cumpla sus amagos y que EU abandone el TLCAN, convendría preguntarse qué podría pasar, cuáles serían las consecuencias de esa retirada yanqui.

Ideológicamente significaría un durísimo revés para el pensamiento y la práctica neoliberales. Y un empujón hacia adelante en el ya comenzado proceso de debilitamiento de los gobiernos neoliberales en América Latina: Argentina, Brasil y México en primer lugar.

Políticamente, sería un durísimo golpe para los neoliberales encaramados desde hace casi 40 años en el gobierno mexicano. Una cruda constatación de que, como solía decir John Fuster Dulles, EU no tiene amigos, sino intereses. Ayer Washington tenía interés en el pacto comercial y lo hizo suyo; hoy ya no tiene interés y lo abandona.

Pero he aquí lo más importante. Qué pasaría en lo económico si Trump cumple su amenaza. ¿Se suspendería el comercio entre ambas naciones? ¿Cesarían las importaciones y las exportaciones de ambos países? ¿Implicaría el colapso de la economía mexicana? ¿Cesarían la producción y el comercio en ambas naciones? ¡Uy, qué miedo!

Ciertamente habría un proceso de reajuste económico en ambos lados de la frontera. Uno de tantos habidos a lo largo de la historia económica del planeta. Lo verdaderamente importante del discurso de Trump es de carácter ideológico: un golpe seco a la ideología neoliberal del libre comercio. Esa que nos vendieron como la única ruta posible. En lo ideológico, una reedición americana del Brexit. Y del descontento e insatisfacción europeos y latinoamericanos con esa ideología que tanto daño ha hecho en todo el mundo.

 

 

Bob Menéndez: corrupción y genocidio

Miguel Ángel Ferrer / Economía y política
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Como es del conocimiento público, el senador demócrata por el estado de New Jersey, EU, Robert (Bob) Menéndez, ha sido acusado por las autoridades judiciales de Estados Unidos de más de 10 delitos bajo el rubro general de corrupción. El influyente legislador, quien fue presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadunidense se encuentra a la espera del inicio de las audiencias judiciales que determinarán si es llevado a juicio por los cargos que se le han imputado.

Sin embargo, todo indica hasta ahora que ese juicio tendrá lugar y que el inmenso cúmulo de pruebas en contra del senador conducirá indefectiblemente a su condena a varios años de prisión. Para tener una idea de la ingente magnitud de las evidencias que lo incriminan, baste decir que éstas están contenidas en algo más de 200 mil páginas.

Un importante dato que permite prever la condena a Menéndez radica en que la Suprema Corte de EU ya rechazó por improcedente la solicitud de los abogados del legislador para desestimar y cancelar las acusaciones contra su poderoso cliente.

Esencialmente, el congresista está acusado de recibir millonarios sobornos del médico oftalmólogo dominicano Salomón Melgen para ayudarlo, dado el elevado estatus político del congresista, a defraudar al sistema de salud de EU llamado Medicare, mediante consultas, estudios, diagnósticos falsos y facturaciones infladas. Salomón Melgen, quien enfrenta el riesgo de una condena de 15 a 20 años de prisión, está siendo procesado y se encuentra por el momento en libertad condicional. Y mucho dependerá su futuro de su disposición a testificar contra el senador Menéndez. Si éste fuere el caso, no hay que ser adivino para prever que Bob Menéndez irá a dar, como se dice popularmente, con sus huesos a la cárcel.

No es ésta la primera vez que Menéndez enfrenta cargos judiciales por corrupción. En el año 2013 fue acusado por el Departamento de Justicia de EU de haber contratado los servicios de dos prostitutas dominicanas que en esos momentos eran menores de edad. Y es que en EU es delito federal tener relaciones sexuales por dinero con menores de edad, incluso si esto se hace en países en que ese tipo de prácticas está permitido o no es ilegal. 

Ciertamente, Bob Menéndez no fue declarado culpable de ese delito, pero hay algunos puntos de coincidencia con las acusaciones actuales de corrupción enderezadas contra el expresidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadunidense: los citados actos de corrupción de menores fueron realizados en territorio de la República Dominicana y con dos menores de edad de nacionalidad dominicana, misma nacionalidad del oftalmólogo Salomón Melgen, a quien Menéndez ayudaba en la realización de sus millonarios fraudes a Medicare. 

Pero independientemente de la conclusión judicial del caso, una cosa es evidente. Las solas acusaciones, el proceso y la eventual condena de Menéndez han tenido una consecuencia inesperada: han quitado de en medio a uno de los más feroces enemigos de Venezuela. Recuérdese que Menéndez fue uno de los impulsores de las más recientes sanciones de EU contra el gobierno de Nicolás Maduro, las que tienen como meta causar hambre, sed y enfermedades al pueblo venezolano como medio para derrocar al gobierno chavista. A este tipo de situaciones suele llamársele justicia inmanente: Menéndez pagará por ladrón, aunque no pague por sus acciones genocidas contra el pueblo venezolano.