Los nuevos inquisidores

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Es curioso que quienes hablan de intolerancia, queden atrapados en la red de su propia obstinación. Son intransigentes ante los demás, pero quizá de una manera más peligrosa que la del propio intolerante que critican. El deceso del matemático Marcelino Perelló Valls, actualizó la discusión que se ha dado en torno a las opiniones de  funcionarios, colaboradores, políticos y entes públicos en general, que llevó a extremos de molestia en el caso de Nicolás Alvarado, exdirector de Tv UNAM. Las reacciones en contra, no fueron sino eso, reacciones, no hubo un proceso inquisitorial, sino un simple repudio a conceptos y expresiones. Las mismas que profundizan el verdadero sentir del que las pronuncia o las escribe. La muerte del líder del 68 ha llevado a posturas muy delicadas, porque una mujer Rocío Olivares Zorrilla, responsabilizó prácticamente de ella a “las buenas conciencias”, en una carta publicada el lunes pasado en La Jornada. La grave acusación exige que se dé a conocer la verdad sobre el deceso y las enfermedades que padecía el académico, que lo llevaron a la muerte. El prestigio de la UNAM también está en juego, porque se habla de fundamentalismos. Fue apenas el pasado 28 de marzo que Perelló Valls comentó lo que a la postre causó su salida de Radio UNAM y de la propia casa de estudios. En la defensa de Perelló Valls, se criticó la opinión de muchas personas que dieron la suya en contrario. Y aunque estas últimas están incluidas en ese concepto huidizo y cambiante que es la opinión  pública, tienen todo el derecho a opinar. Cuando esa opinión pública era la gran mayoría silenciosa, entonces todos estaban contentos. Calladita se veía más bonita. En el caso de Alvarado, quien renunció a Tv UNAM el 2 de septiembre pasado, después de la publicación de un escrito en donde denostaba a Juan Gabriel, se llegó a extremos al decir que la opinión pública se había convertido en la nueva inquisición. ¿Quién inquirió, quién investigó, quién ahondó? Solo se expresó un descontento por sus palabras en plena despedida del cantante y su poca coherencia como funcionario universitario. Si eso es inquisición, se ignora lo que era aquel instrumento político, nefasto y cruel, que utilizaba la monarquía española, a través de su cómplice la Iglesia católica. Perelló Vals fue un hombre notable, un personaje algunas veces me sentí contenta de recibirlo en mi casa con otros amigos que habían vivido como él en Rumania, y pidió disculpas por las últimas expresiones vertidas en su programa de Radio UNAM. De hecho quizá sus propios allegados fueron los que lo orillaron a la que sí es la fórmula sacramental de la inquisición, la confesión y solicitud del perdón. Pero había una conducta reiterada en ese programa que algunos llamaban provocadora y muchos no entendemos que la provocación tenga que ser para negar valores y hechos fundamentales, y sobre todo la defensa de sectores que han sido y están siendo agredidos. En México a diario mueren varias mujeres asesinadas, las desapariciones de niñas y jovencitas son cotidianas también, datos ya publicados hablan de que alrededor del 80 por ciento de las mujeres han sido violentadas de diferentes formas en el país. Quienes defienden ese tipo de provocación, con su omisión aprobaron las viles agresiones que le hicieron 14 mujeres priistas a Delfina Gómez, en la pasada elección en el estado de México con denuestos que implicarían proceso penal. Las 14 tenían como caponeras a la secretaria del PRI nacional, Claudia Ruiz Massieu y a Alejandra del Moral, lideresa del PRI en ese estado. Lo peor es que algunas de esas mujeres  presiden o presidían comisiones de defensa de mujeres, alguna en la Cámara de Diputados. Nunca vi ni leí ninguna defensa de la texcocana de parte de feministas y algunas tocaron el tema con terciopelo en sus escritos. ¿Quiénes son, pues, los inquisidores? Con Vida y muerte de la Inquisición en México (Editorial Posada, 1973) me regreso a aquellos interesantes libritos que publicaba la colección Duda sobre los casos más diversos. En esta, de casi 200 páginas, se exhibe la forma como llegó a México el 4 de noviembre de 1571, esa institución monárquica utilizada por el catolicismo contra los opositores y no creyentes y las muchas fórmulas de tortura y muerte que aplicaba para castigar los desafíos. Lo que en un principio fue un instrumento de control de la fe, el Santo Oficio, se convirtió en una institución política de control al enemigo. El Vaticano todavía la tiene en su  llamada Congregación para la Doctrina de la Fe que fue presidida un largo tiempo por Joseph Ratzinger, el ahora papa dimisionario Benedicto XVI. La edición es muy ágil y transcurre en los horrores de la cacería eclesiástica, hasta los albores del movimiento de Independencia. Fue revisada por el dramaturgo y editor Edgar Ceballos Escalante con una carga anecdótica como era común en aquellas pequeñas obras cuyo lanzamiento duró tantos años.

 

 

Tláhuac, la vileza de pocos agrede pueblos

Teresa Gil / Libros de ayer y hoy
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Tláhuac fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1987, junto con  Xochimilco y Milpa Alta. La importancia y belleza de sus chinampas, su pasado prehispánico exhibido en fundamentales piezas arqueológicas y su acervo histórico y monumentos arquitectónicos, hacen de esa delegación un caso único en la Ciudad de México. Ahora, la vileza y miseria de unos cuantos, situación en las que se embonan el crimen, la agresión oficial federal y local, la ambición política, el odio a los opositores y la pequeñez de los llamados legisladores, enturbia la vida de ese pueblo y trata de volcar sobre él, el descrédito  y la estulticia, como lo han hecho a nivel nacional con nuestro país. Los hechos sangrientos ocurridos el pasado 20 de julio, han simplificado las definiciones y lo han borrado todo. Las menciones reiteradas de las últimas semanas en medios que parecen uno solo, páginas policiacas se refieren a Tláhuac como la escena del crimen. El que vivan ahí alrededor de 400 mil personas el dato del censo de 2010 es de 361 mil 14, que haya escuelas, niños que estudian, gente que trabaja, museos importantes, instituciones educativas y administrativas de todo tipo, la unidad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y mil cosas más que hacen de ese lugar un pueblo pujante con sus grandes diferencias, pero luchador al fin, queda borrado. Y se olvida que a nivel mundial San Andrés Mixquic, es conocido como el pueblo mágico que celebra a los muertos de mil maneras y es sede de miles de turistas y visitantes no solo en noviembre sino en todo el año. El papel que ha jugado Miguel Ángel Mancera en su precaria intención de ser candidato presidencial y sus declaraciones de que acudirá a los mandos federales cuando sea necesario, es deleznable. Su ambición se ensaña contra todo un pueblo y pone las bases para que la Marina llegue como en otras partes el Ejército, y borre en una acción a personajes presuntamente delictivos que eran de todos conocidos. Da terror pensar que sucederá si se aprueba la llamada Ley de Seguridad Interior, que dará carta abierta a estas situaciones. Tláhuac es un aféresis contracción o pérdida de una o más sonidos iniciales, de Cuitláhuac como se llamó anteriormente después fue la provincia de Anáhuac, y se encuentra  ubicada como delegación en la parte sur de la Ciudad de México. Tiene siete pueblos originarios y el más connotado es el mencionado San Andrés Mixquic, también famoso por sus chinampas. Hay ahí serranías, tres volcanes, cerros y bosques diversos y en la pasada administración del GDF, fue unificada a través de la controvertida Línea 12 del Metro. Muy diferente, como puede verse, a otras delegaciones estrictamente citadinas. Me gusta un pasado zapatista que rescata su historia y el  aporte de varios revolucionarios que se unieron desde Tláhuac al movimiento de Emiliano Zapata durante la Revolución. Las maravillas que tiene nuestro país, son dejadas de lado ante las miserias, torpeza e ineficacia oficial. Quizá por ello Harry Möller su verdadero nombre era Mayo creó su famosa red México desconocido para dar a conocer nuestros paraísos, la historia volcada sobre ellos y la profundidad de sus pueblos. De origen alemán, pero nacido en México en 1924 murió en 2009, fue comunicador profesional, Premio Nacional de Periodismo Francisco Zarco, publicista y sobre todo un gran explorador que se volcó sobre los pueblos de México. Su libro México desconocido (un país en busca de exploradores), publicado por el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (Injuve) en 1973, recoge el panorama histórico y de belleza, de más de 120 pueblos y regiones del país, exploradas por él en su permanente afán de viajero. No aparece ahí nada sobre Tláhuac, pero su herencia se ha manifestado después de su muerte y la famosa revista que lleva el mismo nombre asombra por los datos que da sobre nuestro país. En uno se refiere a San Andrés Mixquic y a la celebración de Todos los Santos y el Día de Muertos, el 1 y 2 de noviembre. Se reseñan las muchas ceremonias, sátiras, bromas y actos solemnes que se realizan en ese pueblo ante miles de turistas. Es una de las fiestas populares más reconocidas en México. Como otras que son originales de Tláhuac, como la Feria del Elote y el Maíz, que se realiza este mes, el día 28.  Möller escribió además Mar de Cortés y Mare Nostrum y multitud de crónicas con las que intentaba hacer de nuestro país y sus grandes pueblos, un país conocido, el verdadero México. No el de los viles.